Colocación del dispositivo de la startup en un trabajador.

Colocación del dispositivo de la startup en un trabajador. DISRUPTORES

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La tecnología gestada en el CSIC que 'lee' el sudor para atajar los golpes de calor en trabajos en exteriores y la industria

La spin-off barcelonesa Sweanty utiliza parches no invasivos y modelos predictivos para personalizar la hidratación de los trabajadores según la respuesta fisiológica única de cada organismo.

Su tecnología es clave para los empleados que desarrollan labores al aire libre en verano y para los trabajadores expuestos todo el año a altas temperaturas en determinadas industrias como las fundiciones.

Más información: Investigadoras del CSIC presentan un sensor que analiza la salud de los deportistas en tiempo real a partir del sudor.

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Las claves

Las claves

Sweanty, spin-off del CSIC, ha desarrollado un parche que analiza el sudor para prevenir golpes de calor y deshidratación en trabajadores expuestos a altas temperaturas.

La tecnología permite crear protocolos de hidratación personalizados, adaptados a cada trabajador según su reacción al calor y pérdida de líquidos.

Inicialmente validada en el deporte profesional, la solución se ha implementado en sectores industriales como metalurgia, cemento y fundiciones, donde los riesgos térmicos son constantes todo el año.

Sweanty colabora ya con 20 grandes multinacionales y aspira a escalar su presencia a 200 empresas, integrando su parche como parte del equipo de protección individual laboral.

En un contexto de crisis climática donde más de 5,5 millones de trabajadores en España están expuestos a temperaturas extremas, la seguridad laboral se enfrenta a un reto sin precedentes. El golpe de calor no es un evento súbito, sino el final de un proceso de deshidratación y pérdida de electrolitos que comienza horas antes de que aparezcan los síntomas graves.

Este verano está siendo especialmente complicado para los trabajadores que están al aire libre durante las horas más calurosas del día. Tras encadenar varias olas de calor en julio, agosto no está dando tregua, lo que dispara los riesgos para la salud de millones de personas.

Afortunadamente, el ecosistema emprendedor español atesora un valioso talento investigador que, en ocasiones, transita con éxito el siempre difícil camino que hay desde el laboratorio hacia el mercado.

Sweanty es uno de esos casos. La spin-off del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desarrollado una tecnología permite identificar las necesidades exactas de cada cuerpo antes de que la fatiga o los calambres comprometan la seguridad. Su valor diferenciador es precisamente la personalización extrema.

Su propuesta no sólo es clave para los trabajadores que desarrollan sus labores al aire libre -como construcción o limpieza urbana- durante las olas de calor estivales, sino que es aplicable durante todo el año a otros trabajadores de entornos industriales.

Es el caso de la empresas metalúrgicas, cementeras o fundiciones de vidrio donde las plantillas operan con hornos a temperaturas altísimas de forma constante, lo que requiere soluciones que vayan más allá de los consejos genéricos de "beber agua" y realizar los descansos estipulados por la normativa.

DISRUPTORES - EL ESPAÑOL conversa con Joan Molins, Head of Growth de Sweanty, sobre el camino recorrido por la startup hasta situarse en la actualidad como un aliado de las empresas en su obligación de velar por la seguridad de sus trabajadores en entornos de altas temperaturas.

Joan Molins, cofundador y 'Head of Growth' de Sweanty.

Joan Molins, cofundador y 'Head of Growth' de Sweanty. DISRUPTORES

La semilla de Sweanty germinó en el CSIC. El proyecto echó a andar fruto de la investigación doctoral en biomedicina de Laura Ortega, quien junto a Anna Llorella (especialista en electrónica biomédica y actual CEO), comenzó en 2016 a estudiar cómo el sudor permite monitorizar la salud.

En el centro de investigación desarrollaron una tecnología disruptiva: "un parche basado en una batería de papel que se activa con el propio sudor, sensores de análisis de electrolitos y tecnología NFC", explica Molins a esta redacción.

Aunque la solución se validó clínicamente con el Hospital Sant Joan de Déu para la detección de enfermedades como la fibrosis quística, el equipo decidió más tarde pivotar el proyecto "hacia sectores donde la transferencia tecnológica fuera más ágil", indica.

Los cimientos comerciales se construyeron en el deporte de alto rendimiento, donde contribuyeron a validar su tecnología figuras como Carlos Alcaraz o competiciones como la Titan Desert.

Sin embargo, Joan Molins destaca que, aunque el deporte les sirvió de mucho para la consolidación de la startup, "el negocio real llegó con el primer piloto en el mundo laboral, donde entendimos la deshidratación de los trabajadores y creamos protocolos de hidratación para cada uno totalmente individualizado".

A diferencia de los dispositivos que emiten alertas cuando el trabajador ya está en una situación de riesgo, Sweanty apuesta por un enfoque puramente preventivo y predictivo. Su sistema SweaTracker consiste en un parche no invasivo que el operario lleva en el pecho o la espalda durante una jornada de toma de datos. Mediante tecnología NFC y algoritmos propios, la startup analiza la pérdida de líquidos y la concentración de sodio.

Laura Ortega, fundadora, con Joan Molins, Strategy & Growth de Sweanty, en el Congreso de la SEMST en Bilbao.

Laura Ortega, fundadora, con Joan Molins, Strategy & Growth de Sweanty, en el Congreso de la SEMST en Bilbao. DISRUPTORES

Esta distinción es fundamental para la industria pesada. Y es que su tecnología no busca ser un sensor de emergencia en tiempo real, sino "un oráculo de salud preventiva".

"No tenemos ningún dispositivo que avise cuando el trabajador esté muy deshidratado, sino simplemente lo que hacemos es entender cómo una persona reacciona al calor y por lo tanto podemos dar planes de hidratación que se adapten a las necesidades que va a tener en el futuro".

Un aliado para los servicios de prevención

Esta capacidad de extrapolar datos permite a los servicios de prevención diseñar planes para los meses siguientes, adaptándose a la realidad de que cada organismo gestiona el calor de forma diferente; mientras un trabajador puede perder 0,3 litros por hora, otro en el mismo puesto puede perder hasta 1,5 litros.

El horizonte de Sweanty ya no se limita a los trabajos que se desempeñan en el exterior. El proyecto ha descubierto un nicho vital en determinados sectores industriales que no depende del calendario.

"Existe una cantidad muy elevada de personas que trabaja diariamente en empresas a 40 grados, no solamente en verano... hay fundiciones de metal con procesos a 900 grados", indica Molins.

Actualmente, el equipo está compuesto por siete personas, incluyendo a las fundadoras técnicas y especialistas en software y ciberseguridad, un área crítica al gestionar datos de salud.

"Existe una cantidad muy elevada de personas que trabaja diariamente en empresas a 40 grados, no solamente en verano... hay fundiciones de metal con procesos a 900 grados"

Joan Molins, 'Head of Growth' de Sweanty

Su crecimiento ha sido sólido, al pasar de un solo piloto a trabajar con 20 grandes multinacionales y colaborar con mutuas de referencia como Fremap o Quirón Salud.

Cabe destacar también que Sweanty ha combinado el apoyo de fondos públicos como Enisa, CDTI y Next Generation EU con rondas de inversión privada que han permitido industrializar su solución.

El reto para el próximo año es ambicioso: escalar de las 20 empresas actuales a 200, integrando su parche como un elemento más del equipo de protección individual (EPI) y consolidando la investigación del CSIC como la herramienta definitiva contra el estrés térmico en el trabajo.