Pierre Ferran y Virginia Debernardi, cofundadores de Kalipso.

Pierre Ferran y Virginia Debernardi, cofundadores de Kalipso. Kalipso

Startups ENTREVISTA

Kalipso o cómo la inteligencia artificial ordena el cumplimiento normativo

Frente a una avalancha regulatoria sin parangón, la startup, con sede en Barcelona, quiere acabar con la fragmentación de los equipos de 'compliance' a golpe de tecnología.

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Las claves

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Kalipso es una plataforma regtech con sede en Barcelona que utiliza inteligencia artificial para centralizar y simplificar el cumplimiento normativo en empresas de sectores altamente regulados.

La plataforma monitoriza más de 100 fuentes regulatorias en 40 jurisdicciones, gestionando unas 3.000 actualizaciones diarias y ofreciendo cobertura global en tiempo real sobre cambios legislativos.

Kalipso ha cerrado una ronda de financiación de 3,2 millones de dólares, con el objetivo de expandirse a Inglaterra y Gales, desarrollar nuevos módulos y aumentar su equipo.

La solución busca empoderar a los equipos de compliance, facilitando la interpretación y aplicación de normativas, y afrontando el reto de atraer y retener talento en el competitivo ecosistema digital.

Más de 100 fuentes regulatorias monitorizadas en unas 40 jurisdicciones y con 3.000 actualizaciones diarias son los datos actuales de influencia de la plataforma regtech Kalipso. La startup con sede en Barcelona -que acaba de levantar una ronda de financiación de 3,2 millones de dólares- ha hecho de la inteligencia artificial su principal pilar para centralizar en las compañías todos los procesos de cumplimiento: desde la asignación de responsabilidades y la auditoría hasta la remediación y el seguimiento continuo.

En definitiva, dice su cofundadora Virginia Debernardi en videollamada con DISRUPTORES – EL ESPAÑOL, el objetivo es devolver la toma de decisiones a los equipos corporativos de compliance, muchas veces fragmentados y externalizados debido a la avalancha legislativa, y su constante revisión, que emana constantemente de las instituciones políticas y que las empresas tienen que atender con proactividad.

Sobre todo en Europa, que en los últimos años ha hecho del ecosistema digital su objeto normativo y ha adoptado más de 100 directivas y reglamentos que afectan a todo tipo de sectores y corporaciones. Desde las orientadas a la privacidad y protección del dato, como el Reglamento General de Protección de datos de 2018, hasta las que ponen foco en industrias como la financiera (DORA) o las que acotan el campo de actuación de tecnologías como la inteligencia artificial (AI Act).

“Nadie tiene tiempo de leer una reglamentación entera para encontrar dos párrafos que le afecten”, explica.

“Hasta ahora, estos departamentos trabajaban con Excel y otras herramientas más básicas sin contar con un software completo que permite juntar tal cantidad de fuentes jurídicas, sintetizarlas y aplicarlas a contextos específicos”.

De la universidad al ecosistema tecnológico

La historia de Kalipso encuentra su origen en la universidad. Cursando derecho, la italiana Debernardi conoció a su socio francés Pierre Ferran, que además contaba con una particularidad: “Sabía programar desde la adolescencia y ha cursado formación de ingeniería de software”, según explica la directiva.

Durante un tiempo sus caminos se separaron. Debernardi comenzó a trabajar para la Unión Europea (UE) desde Alicante y pasó por varias organizaciones hasta que en 2020 se volvieron a juntar y nació la idea de Kalipso, “una plataforma que te dice a diario cómo cambia la normativa que te afecta y cómo tienes que actuar al respecto”.

"Hasta ahora, los departamentos de 'compliance' no contaban con un software holístico y trabajaban con herramientas más básicas"

Virginia Debernardi, cofundadora de Kalipso

“Es algo sencillo -prosigue-, te levantas por la mañana, abres Kalipso y compruebas que hay una nueva ley que afecta a tu producto de un modo concreto. El cumplimiento es una actividad muy complicada y nosotros lo traducimos en algo creativo que todos pueden comprender y hacer”.

Ahora, además, la solución se ha sumado a la ola agéntica con un radar en tiempo real que proporciona cobertura global a lo largo de todo el ciclo regulatorio, detectando iniciativas legislativas en etapas tempranas, documentos de consulta pública y legislaciones definitivas, y aportando orientaciones de supervisión e interpretaciones.

Lo hace, explica la ejecutiva, mediante capacidades de identificación automatizada de relevancia que priorizan los desarrollos regulatorios más relevantes para cada empresa según su modelo de negocio y operativa.

De este modo, se fragua, entre Barcelona, Francia, Italia y alguna que otra ciudad europea, una herramienta que definen como “holística” y que ya trabaja con grandes clientes -nombra a Alma y Groupe Caisse des Dépots en el país galo-, sobre todo de sectores hiperregulados, de todas estas geografías.

“¿De dónde os sentís parte entonces?”, inquiere el entrevistador. “Lo cierto es que es algo que no me había detenido a pensar”, responde entre risas Debernardi. “Pero creo que Barcelona -enclave de sus operaciones- es lo que era Berlín hace diez años, un lugar donde encontrar talento de verdad y en el que una startup puede prosperar”.

Pasos a seguir

Kalipso acaba de anunciar una ronda de financiación de 3,2 millones de dólares respaldada por los fondos Varsity, Lanai, Plug and Play, Kima Ventures y Vento.

"Barcelona es el lugar ideal para crecer como startup y encontrar talento"

Virginia Debernardi, cofundadora de Kalipso

Con el montante pretende expandir su producto a geografías como Inglaterra y Gales en el Reino Unido, que tienen una aproximación al derecho muy diferente al resto de Europa, y consolidarse en los mercados en los que ya está presente.

Asimismo, se crearán nuevos módulos en la plataforma y crecerá el equipo. “Para nosotros es muy importante el proceso de tratamiento del dato. Pero es una tarea muy complicada. Para ello, necesitamos más recursos, también humanos”.

De hecho, Debernardi confiesa que, para ella, lo más complicado de emprender, una vez ya tienes la idea y los fondos, es encontrar talento en un mundo cada vez más canibalizado por una competencia feroz entre compañías de todo el mundo por adquirir este bien escaso en el ecosistema digital.

“Hay asimetría entre la posición que ofreces, lo que tú quieres y las capacidades reales de las personas”, refiere. “Es un tema muy interesante pero realmente complicado. Al final eres tú quien tomas las decisiones, con todo lo que puede conllevar un error”.

Además, admite que el otro gran pilar de este panorama es la retención de los trabajadores. “No puedes utilizar el salario como método principal, porque tiene un límite. En Kalipso intentamos crear una cultura, un sentido de pertenencia y construir relaciones humanas”.

De cara al futuro, y a pesar de que la inteligencia artificial seguirá refinando las capacidades de la plataforma, Debernardi tiene claro que la naturaleza de Kalipso debe seguir centrada en llenar el vacío al que no llegan otras soluciones más tradicionales: empoderar al usuario.

Lo que está claro es que geografías como Europa no van a aminorar el ritmo en cuanto a la redacción de leyes y ya no basta simplemente con conocerlas: el verdadero desafío es mantenerse al día.