Amaia Rodríguez y Joan, patrón de barco en Altea (Alicante).

Amaia Rodríguez y Joan, patrón de barco en Altea (Alicante). DISRUPTORES

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Gravity Wave alcanza el umbral de rentabilidad: así se demuestra que limpiar el mar es un negocio loable... y viable

La startup alicantina se consolida como referente español de crecimiento sostenible, tras financiarse exclusivamente por 'business angels' y con Pau y Marc Gasol como socios estratégicos.

Más información: Amaia Rodríguez (Gravity Wave): "Esta es la década de los océanos y sin tecnología será difícil protegerlos".

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Las claves

Las claves

Gravity Wave, fundada en 2020 por Amaia y Julen Rodríguez, ha alcanzado la rentabilidad demostrando que limpiar los océanos puede ser un negocio viable y escalable.

La startup conecta a más de 7.000 pescadores y 200 empresas para extraer plástico del mar, transformándolo en recursos útiles para sectores como automoción, packaging y retail.

El 60% de su facturación anual proviene de ingresos recurrentes y la empresa ha recuperado más de 1,4 millones de kilos de plástico hasta la fecha.

Gravity Wave planea expandirse internacionalmente, con proyectos como la recolección de plástico en el río Nilo y la integración de sus materiales en cadenas industriales globales.

En un ecosistema emprendedor donde a menudo se ha priorizado el crecimiento exponencial a cualquier precio, la startup española Gravity Wave ha logrado romper un doble tabú: demostrar que el propósito social de limpiar los océanos es compatible con la rentabilidad financiera y, al mismo tiempo, que esta propuesta puede ser el motor de un modelo de negocio sólido y escalable.

La compañía, fundada en 2020 por los hermanos Amaia y Julen Rodríguez, anuncia en entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL, que ha alcanzado su umbral de rentabilidad marcando un hito para las empresas de impacto en España.

Porque Gravity Wave no es una empresa social más. Su propósito, evolución del modelo de negocio y filosofía de sus impulsores -donde Amaia Rodríguez encarna uno de los referentes femeninos del ecosistema español más potentes- son únicos. A partir de ahora, además, son rentables, lo que alcanza la cuadratura del círculo.

Desde sus oficinas en Calpe y Valencia, Gravity Wave ha tejido una red que conecta a más de 7.000 pescadores tradicionales con más de 200 empresas para extraer plástico del mar y transformarlo en recursos de valor.

Lo que comenzó como una visión inspiradora tras un viaje de Amaia por el Sudeste Asiático se ha convertido en una estructura financiera eficiente que, en el último trimestre de 2025, comenzó a operar en positivo.

"Es súper bonito que haya empresas sociales con esta filosofía, pero alcanzar la rentabilidad siendo una empresa social es increíble", detalla en conversación con esta redacción.

Este logro es especialmente relevante en un contexto de emergencia climática, donde la tecnología y la economía circular se presentan como las únicas vías para un desarrollo respetuoso con el entorno.

Un modelo de crecimiento basado en la sensatez

A diferencia de otras startups que dependen de constantes rondas de capital riesgo, Gravity Wave ha optado por un camino de crecimiento orgánico y sostenible. La empresa no cuenta con fondos de inversión en su cap table; en su lugar, ha seleccionado cuidadosamente a sus compañeros de viaje.

Entre sus inversores destacan figuras como Pablo Fernández y, de manera muy significativa, los hermanos Pau y Marc Gasol, quienes entraron en el capital entre finales de 2023 y principios de 2024.

Pau y Marc Gasol son socios financieros en Gravity Wave.

Pau y Marc Gasol son socios financieros en Gravity Wave. DISRUPTORES

La relación con los astros del baloncesto va más allá de lo financiero. Según relata Rodríguez, "Pau es una persona muy lista, un businessman increíble. Genuinamente le gusta invertir en empresas con las que conecta y devolver lo recibido a la sociedad".

Esta alianza refuerza la idea de que limpiar el mar no es solo una labor altruista, sino un sector con un potencial económico real que atrae a perfiles inversores de primer nivel que buscan tanto impacto como viabilidad.

"Pau es una persona muy lista, un 'businessman' increíble. Genuinamente le gusta invertir en empresas con las que conecta y devolver lo recibido a la sociedad"

Amaia Rodríguez, CEO y cofundadora de Gravity Wave

La startup ha logrado mantenerse operativa durante los últimos dos años y medio basándose principalmente en sus ventas, sin recurrir a nuevas líneas de crédito, y apoyándose en herramientas de financiación pública como los préstamos de ENISA para emprendedores.

El camino hacia la rentabilidad no ha estado exento de desafíos. Gravity Wave tuvo que invertir fuertemente en I+D para crear procesos de transformación de residuos que no existían previamente.

De residuo a recurso: la clave de los márgenes

"Teníamos unos costes muy elevados por cada unidad vendida porque nadie había hecho esto nunca. Después de años aprendiendo a trabajar este residuo, la economía de escala nos ha permitido optimizar toda la cadena de valor", defiende Amaia Rodríguez.

En la actualidad, la empresa cuenta con una salud financiera sólida: el 60% de su facturación anual proviene de ingresos recurrentes de clientes que llevan años colaborando en la limpieza del Mediterráneo. Este flujo constante les permite planificar con antelación y mantener una estructura de costes eficiente tras haber dimensionado correctamente el equipo en 2025.

El futuro: escalabilidad industrial y expansión

Con más de 1,4 millones de kilos de plástico recuperados hasta la fecha, el futuro de Gravity Wave pasa por integrar sus materiales reciclados directamente en las cadenas de suministro de grandes grupos industriales.

La compañía ya realiza pruebas de transformación para sectores como la automoción, el packaging, la cosmética y el retail.

"Estamos transformando un kilo de basura que no tenía valor en un kilo de un material que las empresas quieren meter en sus cadenas productivas", afirma Rodríguez.

Además, la normativa europea está empezando a jugar a su favor, obligando a las empresas a introducir porcentajes crecientes de materiales reciclados y a certificar su trazabilidad, un servicio que Gravity Wave ya ofrece con garantías.

Gravity Wave está transformando basura de los océanos en nuevos materiales para fomentar la economía circular.

Gravity Wave está transformando basura de los océanos en nuevos materiales para fomentar la economía circular. DISRUPTORES

A nivel internacional, la startup ya mira más allá del Mediterráneo con proyectos ambiciosos como la intervención en el río Nilo, donde buscan recolectar plástico PET, abriendo así nuevas vías de ingresos y de impacto ambiental.

Gravity Wave es la prueba tangible de que en el siglo XXI, el éxito empresarial ya no se mide únicamente por la riqueza generada, sino por esa capacidad de ir un paso más allá a través de una filosofía que no está reñida con los negocios viables.

En palabras de su fundadora, este proyecto demuestra que "ya no solo cuenta el crecimiento, sino cómo creces y te ganas la vida", concluye Amaia Rodríguez.