Imagen del pasillo central de South Summit 2026, a media mañana del jueves.

Imagen del pasillo central de South Summit 2026, a media mañana del jueves. A.I.

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South Summit 2026 profundiza en su crisis de identidad pese al giro hacia la inteligencia artificial

La ausencia de grandes actores privados, la dependencia absoluta de lo público y el recurso al “AI-washing” evidencian, un año más, el desgaste del formato de María Benjumea.

Más información: Análisis de South Summit 2025, ¿tocado y hundido?

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Las claves

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South Summit 2026 mantiene la sensación de crisis de identidad, a pesar de presentarse como un foro internacional de inteligencia artificial.

El evento muestra predominio de stands y financiación pública, con poca presencia de grandes empresas privadas y menor interés real del sector privado.

La asistencia de figuras políticas y actividades virales destacan más que el valor real ofrecido al ecosistema emprendedor.

El giro hacia la inteligencia artificial se percibe como un intento superficial de renovar el evento, sin resolver los problemas estructurales de fondo.

"Si no hubiera venido, no me habría perdido nada". Esta frase podría ser perfectamente mía, pero salió por la boca de una persona relevante del ecosistema emprendedor nacional en el pasillo central de South Summit 2026, cerca de uno de los stands más 'innovadores' de esta edición: una tienda de gafas de sol. Las sensaciones de esta edición de la feria son, desgraciadamente, igual de pesimistas que en 2025, cuando ya analizamos en esta misma página el agotamiento de su formato.

En 2025 denunciábamos el exceso de subvenciones públicas, la ausencia de grandes corporaciones privadas y su expansión internacional desmedida sin sentido lógico. Ya alertábamos de un nuevo perfil de supuesto emprendedor, más preocupado de su imagen pública que de tener un modelo de negocio con mínima coherencia. De la proliferación de personajes que han encontrado su caladero laboral en 'formar parte del ecosistema', sin función conocida ni responsabilidad alguna.

Parece que María Benjumea -impulsora de la feria junto a Diego del Alcázar Benjumea- ha recogido el guante, seguramente más motivada por el feedback que me consta de algunos patrocinadores en la misma línea que a causa de nuestra crítica pública. Pero su solución para revertir esta negativa tendencia no ha sido reenfocarse en su núcleo de actividad, ni tan siquiera ha sido analizar los motivos subyacentes que denotan esa decadencia. La vía de salida ha sido ponerle una máscara a todo.

El 'stand' de gafas de sol en uno de los lugares privilegiados de South Summit 2026.

El 'stand' de gafas de sol en uno de los lugares privilegiados de South Summit 2026. A.I.

La organización ha decidido reinventar radicalmente el evento. Incluso en las convocatorias a prensa ya no se nos 'vendía' como el principal encuentro del ecosistema emprendedor hispanohablante, sino como el mayor foro internacional de inteligencia artificial. Es algo relativamente frecuente en estos días, el de empresas o negocios que utilizan el concepto de IA como respuesta a cualquier dificultad, vacío o desafío que tengan por delante. Hace poco hablábamos precisamente de cómo funciona el 'AI-washing', la gran mentira de la última revolución tecnológica.

Además, este foro de IA no es ni tan siquiera original en la historia de South Summit. Suena demasiado parecido al giro de tuerca que ya hizo hace unos años tratando de convertirse en un evento de educación, que acabó en fracaso. En esta ocasión, tampoco parece que la cita vaya a consolidarse: ni un sólo nombre potente de compañías relacionadas con inteligencia artificial e incluso algunas de las firmas más relevantes de nuestro país en este sector han contraprogramado con sus propios eventos en otras ciudades de España en la misma semana.

El peso político salva la agenda

En South Summit 2026 se congregan más de 20.000 asistentes, cerca de 4.900 startups, más de 2.000 inversores y alrededor de 600 ponentes internacionales, siempre según las cifras que ofrecen sus organizadores. Y si South Summit se mantiene en pie es gracias a los inmensos contactos de Benjumea en la arena política.

No hay región de España u organismo nacional que no ponga dinero. Los stands de Comunidades Autónomas, ayuntamientos y entes variopintos llenan los pasillos, con personal de la Administración intentando posicionar las ventajas de su territorio para emprender. Como advertía en 2025, en la mayoría de esos espacios no había ni un solo emprendedor, únicamente personal público. Tampoco ahora, con contadas y honrosas excepciones.

La fotografía de líderes políticos junto a jóvenes ilusionados es fundamental para aliviar las cargas de la actualidad política. Han venido todas las figuras públicas: el ministro Óscar López, el rey Felipe VI e incluso Alberto de Mónaco en un side event. Pero estas apariciones protocolarias no compensan la ausencia de valor real para el ecosistema emprendedor.

Nos quedamos más con las curiosidades virales que con valor real para el ecosistema emprendedor. La anciana familiar de Alberto de Mónaco que se presentó y estuvo charlando ha generado más conversación en redes que cualquier ponencia sobre IA o emprendimiento.

No podemos olvidar que South Summit era, en teoría, un evento de conexión del ecosistema emprendedor: no un foro político y, mucho menos, una pasarela del lujo o la moda. A propósito, ¿alguien sabe por qué hay tantos asistentes con camisas abiertas hasta el ombligo, gigantescos collares ibicencos e, incluso, tirantes de cuero a pecho descubierto?

El avatar virtual de South Summit 2026, común en eventos internacionales hace un lustro.

El avatar virtual de South Summit 2026, común en eventos internacionales hace un lustro. A.I.

¿Habrá algún dress code nuevo, quizás propuesto por el manido avatar virtual que daba la bienvenida a La Nave? Dicho sea de paso, inoperativo durante un buen rato de la mañana del jueves.

Misma desidia privada

Lo que más dolía en 2025 era la presencia considerablemente mayor pública que privada de las grandes corporaciones. Algunas marcas tradicionalmente asociadas a esta cita se habían caído de la edición anterior. Pues bien: de empresas privadas siguen los mismos y pocos viejos conocidos de la cita. El interés privado sigue siendo considerablemente inferior al regado con subvenciones públicas, exactamente la primera señal de alerta que mencionaba en mi crónica anterior.

Las startups no encuentran sentido ni contactos con inversores o corporates. De hecho, los miles de asistentes han podido pasear por los pasillos del espacio expositivo y notar que la necesidad de networking real es insatisfecha. Los propios asistentes de cierto nivel, en los rincones de la feria, reconocen venir por compromiso, no por utilidad real, tal como advertía hace un año. Varios participantes en el evento han confirmado a DISRUPTORES - EL ESPAÑOL que han acudido con menos equipo, ante la previsión que ya manejaban de menor actividad durante esta semana en Madrid.

Los síntomas de agotamiento de South Summit son evidentes, y el giro hacia la IA no es más que un parche cosmético sobre una estructura resquebrajada. La naturaleza misma del ecosistema startapero español y de eventos como South Summit está en entredicho y, como ya decía en 2025, reconocerlo es el primer paso para ponerle remedio; la negación de la evidencia sólo servirá para seguir alimentando la burbuja un poco más.