Íñigo Laucirica, Principal en Samaipata.

Íñigo Laucirica, Principal en Samaipata.

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Íñigo Laucirica, el joven talento del capital español de curiosidad infinita y férrea seguridad en el trato

El inversor responde a las nuevas generaciones de inversores que están inyectando nuevos puntos de vista en el ecosistema emprendedor español.

Su edad no está reñida con la seguridad que transmite en su labor en Samaipata, donde ha encontrado la horma de su zapato para apaciguar su apetito curioso por todo lo que le rodea.

Más información: Una inteligencia artificial más aplicada y con impacto en el negocio despide (por fin) el 'invierno inversor' en España.

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Las claves

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Íñigo Laucirica es Principal en el fondo de venture capital Samaipata y se destaca por su curiosidad y seguridad en el trato profesional.

Comenzó su carrera en la banca de inversión en Barclays, pero decidió dar el salto al ecosistema startup para seguir aprendiendo y aportar su perfil analítico.

Su trayectoria en Samaipata ha estado marcada por el rigor, el aprendizaje constante y el acompañamiento de mentores clave en su desarrollo profesional.

Ha participado en inversiones relevantes como Vivla e Imperia, consolidándose como una figura de referencia entre las nuevas generaciones del capital riesgo español.

"Soy un inversor de carrera", "llevo siempre la camiseta de Samaipata puesta" o "en el fondo puedo satisfacer la curiosidad que siempre tengo por todo lo que me rodea". Son algunas de las ideas que definen la que es, sin duda, una de las conversaciones de DISRUPTORES - EL ESPAÑOL para nuestra querida sección de perfiles del capital español más optimista y llena de positivismo por todo lo que está por llegar.

Porque si madurez y diversidad -no sólo de género, sino también de edad- deben ir de la mano para conseguir un sector emprendedor español preparado para este incierto presente, contar con Íñigo Laucirica como parte de esas nuevas generaciones de inversores llamadas a capitanear esta prometedora etapa junto a los perfiles más senior insufla tranquilidad y confianza. La misma que el inversor, Principal en Samaipata, transmite durante la hora que dura la entrevista.

Nos confiesa -a modo de preaviso- una leve timidez a la hora de afrontar este tipo de conversaciones como protagonista. "Estoy acostumbrado a hablar de macroeconomía, de tendencias tecnológicas...", insiste, algo que asume con desparpajo en el podcast mensual de Samaipata, pero pronto el avance de nuestra conversación destierra cualquier dificultad o reparo en el relato de su trayectoria vital y profesional.

Al contrario, Laucirica muestra un control en todo momento en su alocución y, sí, percibimos desde el minuto uno la que un poco más adelante nos confesará constituye una de sus señas de identidad más definitorias en su trabajo en el fondo de venture capital: la seguridad. En lo que dice y también en lo que hace, lo que se deviene en un capital muy valioso al hablar de startups en fase temprana.

Iñigo Laucirica Subrá es de Madrid, donde nació y creció siendo el mayor de dos hermanos, y "como se ve en mi nombre y apellidos, la mitad de mi familia es del País Vasco". Durante su infancia y adolescencia asegura que "no dio problemas", que prefería mantener un perfil bajo, pasar desapercibido, aunque mantenía una actitud proactiva a la hora de desarrollar actividades como el deporte, especialmente el baloncesto, una de sus pasiones.

"No soy una persona que se ha esforzado especialmente en los estudios, pero más o menos me ha ido bien en todos los momentos académicos. Intento no destacar, pero creo que me he aplicado y he tenido experiencias bastante variadas en muchos de los ámbitos durante mi juventud. Así que académicamente me ha ido bien y he hecho muchísimo deporte, he competido bastante".

Una curiosidad temprana por entender el mundo conjugada con una gran capacidad de memoria -incluso en materias inusuales para un niño, confiesa-, es otro de los rasgos de su personalidad. De hecho, Laucirica asegura con una sonrisa irónica que le devuelve por unos instantes a su infancia: "Era un poco sabelotodo, casi repelente, porque desde llamativamente pequeño he leído muchísimo y siempre he sido como un poco enciclopedia".

"Era un poco sabelotodo, casi repelente, porque desde llamativamente pequeño he leído muchísimo y siempre he sido como un poco enciclopedia"

"El ejemplo de sus padres y el hecho de que en su casa "siempre ha habido muchos libros" fueron cruciales para fomentar esa vocación. "Se nos ha empujado o fomentado de alguna forma, mis padres son personas culturalmente muy formadas. Además, en el ámbito académico siempre he estado muy involucrado en iniciativas de conocimiento, investigación, debate. Ha sido una mezcla de curiosidad y muy buena memoria, algo que siempre me ha acompañado", relata.

Estudió ICAI-ICADE en Universidad Pontificia Comillas y asegura que fue una elección por "evolución natural" de esas cualidades innatas y de lo que su familia también consideraba que era la mejor opción para labrarse un buen futuro. "No me obligaron, simplemente confluyó, en el caso de mi hermano su elección fue totalmente opuesta, pero yo me decanté por aquello que mis padres también consideraban que era una opción universitaria prestigiosa en los ámbitos clásicos de la empresa, el derecho de los negocios y las finanzas".

Íñigo Laucirica, Principal en Samaipata.

Íñigo Laucirica, Principal en Samaipata.

Durante su formación universitaria destaca la temprana conciencia que tomó del mercado laboral durante sus estudios, "te preparan muy bien para ello en ICADE" y la banca de inversión fue su primera experiencia laboral. "Seguí de alguna forma el camino habitual de entrar en contacto con una empresa durante las prácticas universitarias, recibir una oferta laboral y quedarte allí", indica.

La división de banca de inversión de Barclays fue ese primer empleo en el que Íñigo Laucirica continuó formándose y aprendiendo, ya sobre el terreno laboral real, durante cuatro años, aunque nunca entró con una vocación clara de permanecer en ese puesto mucho tiempo.

Banca de inversión en Barclays: primer escalafón

"Recuerdo que un compañero siempre decía que las oportunidades de trabajo son como las salidas de la autopista, te metes dentro y vas viendo que llegan salidas y no sabes cuál debes tomar. Es una decisión difícil".

"En cualquier caso, más que estar desde el primer día buscando qué sería lo siguiente que iba a hacer, para mí fue un proceso gradual que se precipita cuando ves que tu curva de aprendizaje empieza a aplanarse".

Fue lo que sucedió durante su última etapa en Barclays. Estancamiento en el aprendizaje y descubrimiento de un nuevo segmento de empresas, más emergentes y de alto crecimiento, que comenzaron a captar su insaciable curiosidad terminaron por decantar la balanza. Había llegado la hora de pasar al siguiente capítulo.

De mantener un foco centrado en empresas centenarias, empezaron a entrar en su radar compañías muy diferentes que iban a darle el pasaporte a una nueva experiencia profesional. "Un gran banco de inversión que solo trabaja con empresas de gran escala, con muchísimo dinero, empezaba a atender otro tipo de compañías, nacidas más bien con un ADN emprendedor y de venture capital donde la creación de valor era muchísimo más rápida".

"Un gran banco de inversión que solo trabaja con empresas de gran escala, empezaba a atender otro tipo de compañías, nacidas más bien con un ADN emprendedor y de 'venture capital' donde la creación de valor era muchísimo más rápida"

No eran empresas desconocidas del todo para él. Hasta ese momento Laucirica había mostrado interés por el ecosistema emprendedor, pero no hasta el punto de plantearse en firme dirigir hacia este segmento empresarial su trayectoria profesional.

Pero tomar la decisión de dejar a un lado un empleo en un sector seguro, la banca de inversión, y en un banco de referencia como Barclays, para explorar un segmento aún muy incipiente -las startups que comenzaba a crecer y despuntar en España entre 2016 y 2020, los años de su andadura en Barclays, eran muy diferentes a las actuales- era algo que había que pensar muy bien.

Íñigo Laucirica sintió que era el momento y, ejerciendo esa seguridad que también conforma su personalidad, aplicó a una oferta laboral de Samaipata para la que "sobre el papel" no cumplía los requisitos requeridos.

"Aún así probé suerte y entré en el proceso de selección. Me metí en una dinámica muy positiva con el equipo". Laucirica consiguió su objetivo, no sin antes 'sudar la camiseta'. "Me lo trabajé bastante, fue intenso". Pero llegado el momento, Samaipata le reconoció que pese a que la oferta laboral era para otro tipo de perfil, también era cierto que a nivel de talento necesitaban una persona con "un background más de finanzas duras que aportara unos conocimientos que son súper importantes a la hora de estudiar las compañías y el portfolio", indica.

En 2021 el joven inversor entraba a formar parte de uno de los fondos de venture capital con más proyección en España; Samaipata, uno de los artífices principales del profundo proceso de transformación que está experimentando el ecosistema emprendedor en este país.

Laucirica es consciente de la singularidad de su perfil y de que forma parte de esa valiosa cantera de nuevas generaciones del sector del capital español que están relanzado esta potente industria en un momento de eclosión de la tecnología y los proyectos emprendedores de impacto.

El "aterrizaje forzoso" en Samaipata

"Más allá de mi experiencia formativa en banca de inversión, soy un inversor de carrera. He entrado muy joven en el fondo como asociado en una industria donde no hay demasiados juniors y he pasado por todas las fases. Es un contrapunto a otros perfiles, como el mismo José del Barrio, por ejemplo, un emprendedor de éxito que regresa al ecosistema como inversor o gente que ha sido alto ejecutivo en determinadas compañías y se convierte en inversor en una etapa más avanzada de su carrera".

El desembarco en Samaipata fue, digamos, "intenso". "Fue un absoluto aterrizaje forzoso", reconoce mientras vuelve a sonreír recordando aquellos momento. "Yo venía de operar en un entorno mucho más abundante en información, con menos incertidumbre, procesos más claros... Esa transición fue un reto".

En ese camino de crecimiento personal, de salir siempre de su zona de confort, reconoce cuán determinante ha sido el papel de sus mentores, y menciona en especial a José del Barrio y Eduardo Díez-Hochleitner: "Me han ido exigiendo siempre un nuevo reto, poniéndome en situaciones incómodas que en muchos momentos me han venido un poco grandes -otra sonrisa pícara se dibuja en su rostro-, pero que han sido la forma de crecer y de poder asumir esas responsabilidades dentro de Samaipata".

A ese aprendizaje, Laucirica ha aportado las cualidades innatas que traía de casa: la curiosidad y la seguridad. De la primera dice que ha sido "la estrella polar de mi carrera", de la segunda, que es el fruto de combinar su actitud "sobria y racional".

El inversor durante uno de las sesiones en The Samaipata Podcast.

El inversor durante uno de las sesiones en The Samaipata Podcast.

"Soy una persona que tiene un carácter bastante sobrio y racional, lo que crea confianza en las personas. No tengo un carácter afable o digamos muy comercial, sino más bien me caracterizo por la sobriedad, por cumplir con lo que digo. Eso me ha ayudado mucho en mi carrera a establecer mejores relaciones con los founders". Sin duda, una manera de ser que deviene en capital muy valioso dentro del mundo del venture capital.

Aunque, en esa descripción habría algunas lagunas o algunos puntos que demuestran que el inversor ha ido perdiendo esas reticencias a no destacar, a mantener un perfil bajo... Prueba de ello es la magnífica labor que está desarrollando en The Samaipata Podcast, donde da rienda suelta a ese carácter ávido por conocer cuanto sucede en el sector tecnológico y emprendedor, y, además... con una gran soltura y capacidad comunicativa. Serán cuestiones de la madurez y el aprendizaje que otorgan los años...

Y aplicar el siempre útil principio de prueba y error. Muchas veces, tantas como sean necesarias. Recuerda en sus primeros años en Samaipata las "muchísimas repeticiones, como si estuvieras en el gimnasio" que ha afrontado para entender negocios, para saber cuáles iban a ser startups con futuro donde poder invertir.

"He levantado muchas veces la pesa de entender negocios de arriba a abajo y eso me permitió arrancar en venture capital sin tener ninguna experiencia en el mundo de startups, me he agarrado como un clavo ardiendo desde el primer día al rigor analítico y el entendimiento de los negocios".

"He levantado muchas veces 'la pesa' de entender negocios de arriba a abajo y eso me permitió arrancar en 'venture capital' sin tener ninguna experiencia en el mundo de startups"

"Al final ya he visto miles de proyectos emprendedores en mi vida y mi experiencia tanto en ICADE como en Barclays ha dado un poco el skillset para ejercer de puente entre el capital que nos invierte a nosotros, ese capital de los grandes mercados, y las startups en cada proyecto concreto".

Dos de esas startups que han marcado su trayectoria son Vivla e Imperia, cada cual por circunstancias diferentes. La primera fue de alguna forma su puesta de largo en el mundo del capital riesgo, aún sin que sus mentores le soltaran totalmente de la mano. "La de Vivla era una inversión liderada por José del Barrio", matiza.

Íñigo Laucirica, en The Wave.

Íñigo Laucirica, en The Wave.

"Fue la primera compañía en la que me involucré desde el principio en su consejo de administración junto a José y he vivido todos los pasos de su crecimiento. Me ha servido como piedra de toque para aprender, formarme y poder después liderar inversiones y representar en solitario a Samaipata en otros consejos de administración".

Imperia representa esa fase más madura de Laucirica como inversor. "Tenía ya más responsabilidades para originar la oportunidad de inversión que en aquel momento no era tan obvia, pues era una compañía que estaba un poco fuera de círculos más conocidos del venture capital, digamos que no hablaba tanto nuestro lenguaje en ese momento, y estoy bastante orgulloso de haber sabido mirar a través de ese potencial y haber conocido muy bien al equipo, son extraordinarios".

La 'camiseta Samaipata': presente... ¿y futuro?

Con 33 años, tres niños pequeños y un tandem perfecto construido al lado de su mujer... ¿cuál será la siguiente 'salida de autopista' profesional para Íñigo Laucirica? Haberlas, haylas... ya saben, pero por el momento, el inversor asegura que va a continuar luciendo con orgullo la camiseta de Samaipata.

El porqué está claro: su trabajo le permite alimentar esa necesidad curiosa que le ha acompañado siempre y considera que en Samaipata aún no ha experimentado todo lo que quiere vivir... Y es que en un mundo tecnológico donde todo avanza a velocidad vertiginosa, Laucirica aboga por aplicar un poco más la paciencia a la hora de constatar resultados.

"Nuestra operaciones verán resultados en diez años, no todo ha de suceder tan deprisa. Es igual que el ecosistema emprendedor español. Creo mucho en su proyección, pero a veces nos flagelamos un poco fruto principalmente de la impaciencia".

No me negarán que las nuevas generaciones de inversores en España hacen vislumbrar un futuro prometedor. En uno, dos, cinco o diez años. En DISRUPTORES ya estamos deseando poder contárselo.