Interior de las oficinas del Ayuntamiento de Barcelona.
Barcelona pone en manos de la IA generativa la mejora de la atención al ciudadano y la transición digital municipal
La ‘Estrategia para la adopción ética, democrática y sostenible de la IA’ se desplegará durante tres años.
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Seis ejes estratégicos, 21 objetivos y 37 acciones concretas definen la nueva hoja de ruta de la utilización de la inteligencia artificial en el Ayuntamiento de Barcelona. Bautizada como 'Estrategia para la adopción ética, democrática y sostenible de la Inteligencia artificial', es la continuación de un primer modelo que se impulsó en el año 2021 pero con objetivos mucho más ambiciosos.
La nueva estrategia de la capital de Cataluña tiene una doble vía de actuación: externa, para la ciudadanía; e interna, para impulsar la transición digital de la administración pública. Inició su despliegue el pasado mes de marzo y estará vigente hasta 2028, aunque se supervisará y revisará de manera continuada través de la creación de una Oficina de Inteligencia Artificial dentro del propio BIT (Barcelona Innovación y Tecnología), el antiguo Instituto Municipal de Informática (IMI), el organismo que gestiona la iniciativa.
Asegurando que existen plenas garantías y una adecuada gestión de los riesgos, el Ayuntamiento ha puesto en marcha una iniciativa que supone un salto y la consolidación respecto a la anterior. “La estrategia implementada hace cuatro años ya nos dio buenos resultados con los pilotos que se pusieron en marcha, como la utilización de la IA para monitorizar la ocupación en las playas o la introducción de mejoras en los canales de comunicación con la ciudadanía. Ahora, la aparición de la IA generativa nos permite un campo de trabajo mucho más amplio”, explica Emili Rubió, gerente de BIT.
Pocas semanas después de la presentación de la nueva estrategia, los equipos trabajan en la concreción de la metodología, las pruebas piloto que se pondrán en marcha y la infraestructura que actuará como plataforma. Para Rubió, “hay una serie de implementaciones prácticas que nos pueden ayudar, pero no nos podemos olvidar de formar a los ciudadanos, a la vez que contamos con el ecosistema de innovación y las empresas tecnológicas para que nos ayuden a poner en marcha de manera agresiva iniciativas de IA”.
Durante el último año, el equipo de BIT ha estado desarrollando la metodología de trabajo “que nos permitirá controlar todo lo que queremos garantizar con la estrategia, como por ejemplo cómo se ejercerá la supervisión humana, cómo garantizaremos el cumplimiento normativo, cómo analizaremos los riesgos asociados a la IA, cómo la monitorizaremos cuando esté en uso, cómo veremos su consumo real o si sus actuaciones son correctas o no”, describe Rubió. Los casos de uso que ya están tomando forma trabajan sobre esta nueva metodología. “Hemos querido pasar del piloto y la experimentación a una fábrica de producción donde todo el método ya es estándar y el piloto ha dejado de existir. Ahora nos referimos a casos de uso que ya se quedarán y mejorarán”.
Casos en marcha
Hacer más eficiente la movilidad, detectar entre un 30% y 40% de la población que podría ser receptora de ayuda pero lo desconoce o un sistema de IA de lectura fácil dirigido a personas con discapacidad son algunas de las actuaciones que ya están en marcha de una lista de 18 casos de uso ya elaborada.
Otros, ya son una realidad, como el asistente virtual para resolver dudas sobre la legislación en vivienda, un asistente informativo para que los ciudadanos puedan realizar trámites virtuales de manera más ágil y sencilla, traductores simultáneos en los servicios de atención a las personas, sistemas avanzados de transcripción de reuniones, herramientas de anonimización, sistema de clasificación de incidencias o asistentes especializados para la fiscalización, el control financiero y la gestión interna.
Con el nuevo modelo Barcelona aspira a continuar ejerciendo como capital del humanismo tecnológico y conseguir ser reconocida como ciudad referente en IA del sur de Europa. En esta apuesta por la autonomía estratégica y la soberanía tecnológica, la capital catalana se ha sumado a otras ciudades como Nueva York, Ámsterdam, Helsinki, Toronto o Seattle, que también han construido modelos de IA urbanos basados en los derechos humanos y comprometidos con una sociedad digital democrática.
“Nos hemos marcado un plan de trabajo para tres años pero después continuará”, asegura Rubió.