El consejero de Movilidad y Transformación Digital de la región, José Luis Sanz.

El consejero de Movilidad y Transformación Digital de la región, José Luis Sanz.

Castilla y León

La 'consejería digital' más disruptiva presenta sus credenciales para ganarse el puesto en Castilla y León

En pleno proceso de formación del nuevo gobierno regional, el departamento que une Movilidad y Transformación Digital saca pecho de resultados en su primera legislatura.

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Las claves

La consejería de Movilidad y Transformación Digital de Castilla y León destaca su modelo innovador al integrar ambos ámbitos bajo una misma gestión.

La comunidad ha implantado tecnologías inteligentes en la gestión viaria, como señalización y cruces inteligentes, logrando una reducción del 22% en accidentes con fauna.

El programa CyL Digital ha formado a más de 230.000 ciudadanos, facilitando el acceso a la tecnología en zonas rurales mediante 347 centros y la cesión de equipos informáticos.

Castilla y León lidera la asociación 'Somos Digital', impulsando proyectos de formación en competencias digitales y certificación para mejorar la empleabilidad y la cohesión territorial.

A ningún gobierno autonómico más que al castellano y leonés se le ocurrió juntar bajo una misma consejería el ámbito de la movilidad y el de la transformación digital. Fue hace cuatro años y ahora que se están empezando a negociar las condiciones de un nuevo gobierno tras las elecciones del pasado 15 de marzo, todavía no se sabe si se mantendrá el experimento.

A decir verdad, tendría sentido tanto mantener la consejería como reconducirla. A favor de separar el área de movilidad y la de transformación digital, el peso de la costumbre: todas las regiones tienen estos ámbitos en departamentos diferentes; a favor de mantenerlas unidas, los buenos resultados.

Y es que, en los últimos días, coincidiendo con la necesidad de hacer balance de cada uno de los departamentos de gestión del gobierno castellano y leonés, esta consejería no ha dudado en colocarse a sí misma como modelo a seguir, en un claro movimiento estratégico encaminado -debemos suponer- a ganarse el puesto de cara al próximo mandato.

El VI Congreso Andaluz de Carreteras, celebrado en Córdoba, fue la primera parada de este balance positivo de la consejería. Allí, el director general de Carreteras e Infraestructuras, Jesús Puerta, participó en la mesa redonda 'Gestión de redes autonómicas: resiliencia, seguridad, conservación y modernización'.

Durante su intervención, Puerta expuso la evolución del modelo de gestión viaria de la comunidad, basado en la planificación estratégica, la digitalización y la incorporación de soluciones innovadoras orientadas a mejorar la seguridad y garantizar la resiliencia de las infraestructuras.

En este contexto, el director general subrayó que "la gestión de carreteras hoy exige anticiparse a los riesgos, optimizar los recursos y garantizar un servicio público eficaz en todo el territorio, especialmente en una comunidad extensa y con gran dispersión como Castilla y León".

La Junta gestiona, cabe recordar, más de 11.500 kilómetros de carreteras autonómicas a través de un modelo que integra herramientas digitales avanzadas, permitiendo una supervisión continua del estado de la red y una toma de decisiones más ágil y eficiente. Este sistema incorpora información en tiempo real y facilita la planificación de actuaciones de conservación con criterios de eficiencia y seguridad.

El modelo de gestión de Castilla y León se apoya en la aplicación de tecnologías inteligentes que permiten mejorar la seguridad vial y reforzar la capacidad de respuesta ante situaciones adversas, especialmente en el medio rural.

Entre las actuaciones más relevantes destaca el despliegue de señalización inteligente en tramos con alta presencia de fauna, con una reducción del 22 % de los accidentes desde su puesta en marcha, así como la implantación de sistemas de monitorización para la gestión de la vialidad invernal mediante sensores y estaciones meteorológicas distribuidas en la red.

Asimismo, la comunidad continúa avanzando en soluciones innovadoras como los cruces inteligentes o los sistemas de detección de ciclistas, iniciativas que contribuyen a una movilidad más segura y adaptada a las nuevas demandas.

En palabras de Jesús Puerta, "las carreteras deben concebirse como infraestructuras dinámicas, capaces de interactuar con el entorno y ofrecer información clave para mejorar la seguridad y la experiencia del usuario".

En el ámbito de los resultados de la vertiente más digital de la consejería, la de Transformación Digital, la Junta ha sacado pecho de su ambicioso plan de formación digital a la ciudadanía.

La reducción de la brecha tecnológica es el principal objetivo del programa CyL Digital, una iniciativa consolidada que ya ha alcanzado 149.577 usuarios presenciales y 84.448 en modalidad online, apoyándose, además, en una red de 347 centros asociados en el medio rural.

Acceso a la tecnología

En este contexto, el director general de Telecomunicaciones y Administración Digital, Antonio Ibáñez, ha participado en el V Encuentro Somos Digital, celebrado en Madrid bajo el lema 'Bienestar digital: responsabilidad compartida', donde ha explicado la experiencia de Castilla y León.

"CyL Digital es una herramienta clave para garantizar que la digitalización llegue a todos y contribuya al bienestar de las personas", ha señalado. Para ello, ha recordado que iniciativas de este programa, como la cesión gratuita de cerca de 2.000 equipos informáticos en 290 municipios, facilitan el acceso a la tecnología.

Ibáñez ha destacado el modelo de la comunidad basado en la formación, el acompañamiento y la capilaridad territorial, que permite acercar las competencias digitales a toda la ciudadanía, especialmente en zonas rurales. "No se trata solo de enseñar a usar la tecnología, sino de acompañar a las personas para que hagan un uso seguro, responsable y útil en su vida diaria", ha añadido.

La Junta de Castilla y León ha estado al frente de la asociación 'Somos Digital', ostentando la presidencia durante dos legislaturas consecutivas, sumando un total de ocho años de gestión marcados por la transformación tecnológica y la cohesión territorial.

A lo largo de este periodo, la comunidad ha permitido ampliar las redes de centros de competencias digitales hasta alcanzar los 21 socios, consolidando una infraestructura clave para la alfabetización tecnológica.

Este impulso se ha materializado en el desarrollo de proyectos estratégicos de alto impacto social, entre los que destacan los programas de formación en banca electrónica para garantizar la autonomía financiera, el despliegue de competencias digitales en zonas rurales para combatir la brecha territorial y la puesta en marcha de sistemas de certificación de competencias digitales que facilitan la empleabilidad y el reconocimiento oficial de los conocimientos adquiridos por los ciudadanos.