Vacas pastando.

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Investigación

Vacas adaptadas al clima local y cambios en su alimentación: así puede reducir la ganadería su huella de carbono

El CSIC lidera el proyecto europeo Re-Livestock en el que participan 37 socios de 13 países. Sus investigaciones buscan disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero en la actividad ganadera.

14 julio, 2022 02:32

La Unión Europea fue la tercera región emisora de gases de efecto invernadero (GEI) en 2015 después de China y EE.UU., según la Agencia Europea de Medioambiente (AEMA). En el Acuerdo de París, rubricado en 2016, la UE se comprometió a reducir estas emisiones en, al menos, un 40% por debajo de los niveles de 1990 para 2030.

En 2021, la UE incrementó su objetivo para alcanzar una reducción mínima del 55% para 2030, así como la neutralidad climática para 2050. Un compromiso recogido en el Pacto Verde Europeo, que forma parte de la Ley Europea del Clima aprobada el pasado año. 

Por actividades, y según datos de la AEMA, la energía es el responsable de algo más del 77% de las emisiones y el 10,55% corresponde a la agricultura. Por detrás están los procesos industriales y de uso de producto (9,10%) y la gestión de residuos (3,30%).

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Todos los sectores tienen por delante el reto de implantar medidas para cumplir con los objetivos establecidos y evitar, así, que la temperatura del planeta siga aumentando para reducir los riesgos derivados del cambio climático.

Entre los proyectos en marcha en Europa, con participación española, figura Re-Livestock. Dotado con 12 millones de euros y una duración de cinco años, su objetivo es el desarrollo de prácticas innovadoras para que el sector ganadero reduzca sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Ganadería sostenible

En Re-Livestock se quieren abordar estrategias sobre el uso de nuevos aditivos e ingredientes alimenticios y la optimización de la gestión del pastoreo para reducir la huella de carbono de la alimentación animal.

Además del desarrollo de sistemas de selección genética de animales que generan menores emisiones y tienen mayor capacidad para adaptarse a condiciones de estrés por calor, sobre todo empleando razas locales.

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“Otra estrategia consiste en el rediseño de alojamientos ganaderos y el empleo de tecnologías digitales de última generación en función de los escenarios de cambio climático de cada región” explica David Yáñez-Ruiz, investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y coordinador de Re-Livestock.

Una línea de investigación que va en consonancia con el plan Farm to Fork, adoptado por la Comisión Europea en mayo de 2020, entre cuyos objetivos está evaluar la actual legislación de la UE sobre el bienestar de los animales de granja.

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“Y, por supuesto, la puesta a punto de herramientas de fácil uso para evaluar la sostenibilidad de los sistemas ganaderos basándose en principios de circularidad”, añade Yáñez-Ruiz.

“A escala mundial, la agricultura genera alrededor de un tercio de todos los GEI”, recuerda el investigador. “En Europa, casi el 70% de todas las emisiones de GEI agrícolas proceden de la ganadería; por lo tanto, las cadenas de producción y suministro deben experimentar un cambio radical para ser más sostenibles”.

Un total de 37 socios de 13 países forman parte de este proyecto. De todos ellos, dos son españoles y forman parte del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC): la Estación Experimental del Zaidín (EEZ- CSIC) y el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC). 

El equipo, multidisciplinar, está formado por especialistas en alimentación, genética y bienestar animal, agricultura de precisión y evaluación ambiental y socioeconómica.