La Reserva Federal de EE.UU. expresa dudas sobre la precisión de los datos económicos reportados por el gobierno federal.
La inversión global en startups repunta en noviembre pese al clima de incertidumbre económica en Estados Unidos
La financiación global de startups avanzó en noviembre, con E.E.U.U. y China disputándose la corona, pese a las dudas estadounidenses a nivel macro.
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La financiación global destinada a startups mostró un repunte significativo durante el mes de noviembre, desafiando la incertidumbre en Estados Unidos y por métricas laborales que empiezan a generar dudas entre analistas e inversores.
El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, señaló en una rueda de prensa la semana pasada que las estadísticas oficiales del gobierno referentes al mercado laboral podrían estar “infladas de forma significativa”.
Según el dirigente del organismo, el gobierno federal reportó una media de 60.000 nuevos puestos al mes, pero la cifra real se aproximaría a los 20.000. Powell advirtió, incluso, que el crecimiento neto podría ser potencialmente negativo.
La gestión federal de los últimos meses, marcada por una falta de transparencia, ha contribuido a sembrar dudas sobre los datos divulgados. Las estadísticas correspondientes a septiembre registraron un retraso considerable atribuido al cierre del gobierno más largo de la historia del país, que se prolongó durante 43 días y que generó un coste estimado de 11.000 millones de dólares para la Administración.
A pesar de este entorno de incertidumbre, los inversores no cambiaron sus planes. Según datos publicados por la base de datos Crunchbase, durante noviembre se invirtieron cerca de 40.000 millones de dólares en startups a nivel global.
De esta cifra, alrededor del 70% del capital se destinó a empresas con sede en Estados Unidos, lo que supuso un aumento del 10% respecto al mes anterior. A su vez, China ocupó el segundo lugar en el ranking mundial, con más de 2.000 millones de dólares en financiamiento total.
El capital se concentró principalmente en grandes proyectos: 14 compañías acumularon el 43% de toda la financiación global registrada en noviembre. Una de ellas fue Project Prometheus, la ambiciosa iniciativa del magnate Jeff Bezos, que con 6.000 millones de dólares se posicionó como una de las startups mejor financiadas de la historia.
Como era previsible, el 53% de las inversiones globales se dirigieron a proyectos relacionados con la inteligencia artificial, que captaron más de 20.000 millones de dólares en noviembre.
Otros sectores beneficiados fueron los centros de datos, la visión computarizada y la defensa.
El tercer grupo de startups que más capital atrajo fue el sector crypto, que atraviesa una nueva etapa de crecimiento dentro de EE.UU., impulsada por la retórica favorable del presidente Trump hacia este tipo de activos.
La mirada puesta en China
La tensión comercial, tecnológica y geopolítica entre Estados Unidos y China no ha frenado el interés de los inversores estadounidenses, quienes están redoblando sus apuestas por proyectos de IA en el país asiático.
Aunque el clima político es complejo, los fondos de capital riesgo continúan viendo oportunidades estratégicas en una región donde la innovación avanza a gran velocidad.
Sin embargo, esta dinámica podría cambiar de forma drástica en los próximos meses. Legisladores estadounidenses están impulsando nuevas barreras que limiten la salida de capital hacia sectores tecnológicos chinos, justificándolo con argumentos de seguridad nacional y competencia estratégica.
Antes de que finalice el año, el presidente Trump deberá firmar una nueva ley de gasto de defensa. Parte de esta legislación otorga al Ejecutivo la capacidad de reforzar las restricciones sobre inversiones estadounidenses en empresas tecnológicas chinas, lo que podría alterar de manera profunda el flujo de financiación entre ambos países.
DeepSeek, el rival chino de OpenAI, ha demostrado que puede competir con ChatGPT y otras plataformas estadounidenses. Restringir la participación de capital estadounidense en proyectos de este tipo podría fortalecer la posición de las empresas norteamericanas en un mercado global cada vez más competitivo.
En este contexto, no sorprende que continúen los bloqueos a ciertos chips avanzados de inteligencia artificial destinados al mercado chino. El gobierno estadounidense quiere evitar que la tecnología pueda ser replicada por el país asiático y que sea empleada en proyectos militares.