- ¿Juan Carlos l ha declarado los fondos de la Fundación Lucum a las autoridades fiscales españolas?

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- Que yo sepa, no. Se lo tendría que preguntar a él.

La pregunta fue realizada a bocajarro por el fiscal de Ginebra Yves Bertossa. La respuesta la dio Arturo Fasana, gestor durante años de la fortuna que se atribuye a Juan Carlos I en Suiza, sobre la que también investiga la Fiscalía del Tribunal Supremo en España.

No fue la única afirmación demoledora para el rey emérito en la declaración que prestó ante Bertossa el 18 de septiembre de 2018, a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL. Fasana admitió que no hay un "documento oficial" que demuestre que los 100 millones de dólares ingresados en la Fundación Lucum fueron un "regalo" a Juan Carlos I del rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdulaziz al-Saúd, fallecido en 2015.

Fasana, exonerado de sentarse en el banquillo del caso Gürtel por haber ayudado a la Audiencia Nacional a investigar los bienes ocultos en Suiza por los implicados en la trama de corrupción que dirigía Francisco Correa, está siendo investigado en Suiza por un presunto delito agravado de blanqueo de capitales.

El cargo está relacionado con la creación de la Fundación Lucum en 2008 y la apertura de una cuenta de esa fundación en la banca Mirabaud de la que era beneficiario el rey emérito. Allí fueron ingresados 100 millones de dólares (64 millones de euros) procedentes de Arabia Saudí, que según Juan Carlos I fueron una donación del rey Abdalá bin Abdulaziz al-Saúd. Los fondos fueron transferidos en 2012 a una cuenta de la examiga del rey, Corinna Larsen, en Bahamas.

Bertossa cree que Fasana gestionó ese patrimonio "sin haber tomado todas las medidas necesarias para asegurar que los fondos fueran de origen legal", según figura en la declaración.

Comienzo de la declaración de Arturo Fasana.

El fiscal suizo relaciona el dinero con una supuesta comisión pagada en beneficio de Juan Carlos I por el consorcio español que logró la adjudicación del Ave del desierto, el tren de alta velocidad que une las ciudades saudíes de Medina y La Meca. La sospecha es que las empresas habrían abonado una sobrecomisión para pagar la ayuda del rey en la obtención de ese macroproyecto, adjudicado en 2011 por 6.736 millones de euros.

Una llamada del rey

"Conocí a Juan Carlos I en 2006 con ocasión de un almuerzo en Madrid con su primo Álvaro D'Orleans", relató Fasana.

Tiempo después, a principios de 2008, "fui contactado por teléfono por Juan Carlos I. Me explicó que iba a recibir una donación del rey de Arabia Saudí y quería saber cómo proceder".

"Fui a Madrid a verle", prosiguió. "En esa reunión, Juan Carlos I me dijo que el rey de Arabia Saudí quería hacerle un regalo en forma de dinero. Le expliqué que esto podría ser delicado dado su estatus y que necesitaba más información y datos sobre esta donación".

Le acompañaba el abogado Dante Canónica, que en una declaración prestada un mes antes informó a Bertossa de que ese encuentro se produjo en el Palacio de La Zarzuela.

"A mi regreso a Ginebra, discutí con Dante lo que nos había dicho Juan Carlos I. Estábamos de acuerdo en que necesitábamos mucha más información", manifestó Fasana, que ya empezó a hacer gestiones para abrir una cuenta en el banco Mirabaud "para la operación".

"Elegí el banco Mirabaud porque su presidente en esa época, Pierre Mirabaud, era el presidente de la Asociación de Banqueros Suizos", precisó.

Almuerzo en Washington

"Poco después, Juan Carlos I me dijo que yo tenía que ir a Washington para reunirme con el embajador de Arabia Saudita en los Estados Unidos, Adel Al-Jubeir".

Fue en julio de 2008 y Al-Jubeir, que luego fue ministro de Asuntos Exteriores, invitó a comer a Fasana en la Embajada.

"Durante el almuerzo hablamos de diferentes temas. En un momento dado, decidí hacerle preguntas directas sobre el regalo que estaba siendo considerado por el rey de Arabia Saudita. Adel Al-Jubeir me dijo que no sabía la cantidad".

"Le pregunté claramente si se trataba de un regalo a cambio de algún servicio que Juan Carlos I habría prestado a Arabia Saudita. Él me respondió textualmente: 'No, es un puro regalo a su hermano'. Yo le creí".

El embajador saudí preguntó al gestor suizo qué estructura se iba a establecer para el recibir el regalo. Fasana le contestó que no lo sabía aún pero pensaba en una fundación.

"Imaginé 5 ó 10 millones"

"Aunque ni Adel Al-Jubeir ni Juan Carlos I habían aún mencionado una cantidad concreta, imaginé que sería un regalo del orden de 5 a 10 millones. Me imaginé tal montante porque el rey de Arabia Saudí pertenece a una de las familias más ricas del mundo. Además, en 2008 el precio del barril estaba alrededor de 150 dólares USA, así que fue un buen período para Arabia Saudí".

El 'regalo' fue diez veces más, 100 millones de dólares. Dante Canónica y Fasana crearon la Fundación Lucum, cuya finalidad "fue únicamente recibir y gestionar" ese dinero.

El gestor y el abogado figuraban como administradores de la fundación. Pero "desde el principio estaba claro que el beneficiario económico sería Juan Carlos I y que sería mencionado tal cual. Habíamos insistido mucho en esto. El banco Mirabaud nos dio su acuerdo para recibir los fondos".

Hubo otro encuentro con Adel Al-Jubeir y fue en Basilea. "En esa época los aviones de la familia del rey de Arabia Saudí eran gestionados por Jet Aviation en Basilea", explicó Fasana al fiscal Bertossa. "Al-Jubeir me preguntó si habíamos creado la fundación de la que hablamos. Le dije que sí. Fue entonces cuando me dijo la cantidad de la donación que se iba a hacer a favor de Juan Carlos I, el equivalente a 100 millones de dólares USA. Me pidió el número IBAN para poder hacer la transferencia. Se lo comuniqué y unos días después la transferencia fue realizada".

España, azotada por la crisis

- ¿Estaba Juan Carlos I incómodo con la donación del rey de Arabia Saudita, cuando en esa época España estaba siendo golpeada duramente por la crisis económica y cuando la familia real recibe anualmente cantidades significativas de los contribuyentes españoles para asegurarse su tren de vida?, preguntó Bertossa.

- Nunca hemos discutido este tipo de temas con Juan Carlos I. Teníamos únicamente relaciones profesionales. Él llegó a hablarme de la difícil situación económica de España pero nunca ha compartido sus sensaciones sobre su situación personal mucho más acomodada. En cuanto a mí, estaba haciendo mi trabajo como gestor de fortunas y estaba sirviendo a mis clientes para que estuvieran satisfechos. Desde un punto de vista ético, puedo tener una opinión personal, pero hacia mi clientes debo adoptar una postura puramente profesional.

- Como profesional, ¿ha tomado medidas para asegurar el cumplimiento de los impuestos de este cliente?, inquirió el fiscal

- No. En aquella época el 80% o más de los clientes extranjeros que tenían activos en Suiza no habían declarado sus bienes en sus países de origen. Fue sólo a finales de 2011 o 2012 cuando las cosas cambiaron diametralmente. Hubo una amnistía fiscal en España en 2011 o 2012. A partir de esos años, la mayoría de mis clientes se comprometieron a dar pasos para regularizar en España. Los que no querían hacerlo han abandonado Rhone Gestion [empresa de Fasana].

Donación no documentada

Además de tener que admitir que no se había asegurado de si Juan Carlos I estaba al corriente con la Hacienda española, Arturo Fasana reconoció que no le consta que la donación del rey saudí esté documentada

- ¿El banco Mirabaud ha solicitado el contrato de donación entre el rey de Arabia Saudita y Juan Carlos I?, fue la pregunta de Yves Bertossa.

- No, porque no había documentos oficiales relativos a esta donación. Si hubiera habido, nosotros lo habríamos dado al banco. En ningún momento el banco nos preguntó si existía tal contrato.

Según Fasana, el banco se limitó a "tomar nota de la cantidad y no me hizo más preguntas".

El AVE a La Meca

El dueño de Rhone Gestion afirmó que el rey emérito nunca le dio detalles de su relación con el rey saudí, "pero sabía que estaban muy unidos porque él me lo dijo".

Manifestó que "no tenía ni idea" de las inversiones de empresas españolas en Arabia Saudí. "No investigué ese extremo porque estaba convencido de que esta donación no estaba relacionada con eventuales inversiones españolas. Todavía estoy convencido de eso", explicó Fasana.

"A excepción de lo que he leído en la prensa en los últimos meses tras ciertas declaraciones que Corinna Larsen habría hecho, nunca había oído hablar de la construcción por una empresa española de una línea de ferrocarril de Medina a La Meca. Juan Carlos I nunca me habló de ello".

Una maleta con 1,9 M

Bertossa también se interesó por un ingreso en Lucum de 1,9 millones de dólares el 7 de abril de 2010. El dinero procedía del sultán de Bahrein.

"Juan Carlos I es una persona muy apreciada por los países del Golfo", dijo el gesor suizo del rey.

"Acababa de regresar de Abu Dhabi y cuando llegó a Ginebra vino a mi domicilio particular. Cuando entró, descubrí que traía una maleta de dinero con él. Me explicó que el sultán de Bahrein le había ofrecido este dinero. Hice un informe de visita sobre ello. Me pidió que transfiriera este dinero a la cuenta de la Fundación Lucum en el banco Mirabaud, lo cual hice".

De nuevo, el banco no pidió el contrato de donación u otros documentos que acreditaran el origen legal del dinero.

"Hoy en día tengo muy poco contacto con Juan Carlos I. Me telefonea a veces cuando viene a Ginebra. Tiene a su hija que vive en esta ciudad. Es alguien por quien tengo mucho respeto y yo creo que me aprecia", concluyó Fasana.