El comisario investigado en la Audiencia Nacional, José Manuel Villarejo, ha tirado de su secreto profesional como abogado colegiado para no aclarar cuál era su relación con la ministra de Justicia, Dolores Delgado, y el exjuez y también abogado Baltasar Garzón

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Este miércoles ha declarado como investigado en la pieza Pit del caso en la que se investiga si los hermanos navieros Ángel y Álvaro Pérez-Maura contrataron sus servicios para que evitara la extradición del primero a Guatemala, donde era reclamado por las autoridades del país por un presunto soborno de 30 millones de euros al presidente y la vicepresidenta para recibir la adjudicación de un contrato de ampliación de un puerto. 

Los fiscales Anticorrupción que investigan el caso le han preguntado por D2, el nombre clave con el que el comisario identificó a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, que previamente fue fiscal en la Audiencia Nacional, como una de las personas con las que se habría reunido para frenar la extradición. Así al menos se lo trasladó a los Pérez-Maura. Este miércoles, sin embargo, también ha tirado de su derecho al secreto profesional para no desvelar sus "relaciones en la Audiencia Nacional". 

Él mismo afirmó, según los audios e informes en su poder que requisaron los agentes de la Unidad de Asuntos Internos, que presentó a un miembro de la Comisión de Investigación Contra la Criminalidad de Guatemala (CICIG) al fiscal jefe de la Audiencia Nacional. Algo que éste último negó y también la propia CICIG. Este miércoles, Villarejo no recuerda "las reuniones concretas que tuvo en la Audiencia Nacional" y, si las recordara, "no las contaría ateniéndome también a mi secreto profesional", ha dicho según fuentes jurídicas.

Preguntado por si intentó contratar al exjuez y abogado Baltasar Garzón para que mediara en ese trabajo con el fin de que Pérez-Maura no fuera extraditado, Villarejo ha dicho que tenía una "relación profesional como abogado" con él pero ha evitado aclarar si le contrató o no acogiéndose a su derecho profesional como abogado colegiado. 

Este martes, su socio Rafael Redondo que también está investigado en la misma pieza afirmó en sede judicial que la empresa Cenyt de Villarejo trató de contratar a Garzón para este trabajo. Villarejo ha afirmado que dicha declaración de Redondo "fue imprudente" y ha evitado aclarar nada al respecto.  

Ante la pregunta de los investigadores de "quién es el Mago", el nombre con el que Villarejo identificó a Garzón en sus notas, éste ha contestado "hay muchos magos en mi vida: uno en el CNI, otro en los servicios secretos americanos...", según fuentes jurídicas.  

No se presentó como policía

Villarejo defiende que los trabajos que realizó para los hermanos Pérez-Maura y por los que llegó a cobrar más de siete millones de euros fueron un "análisis de inteligencia y otro de asesoría jurídica". Asegura que sus clientes sabían que había sido policía en el pasado, pero que nunca se presentó como policía en activo y que los sucesivos gobiernos de PSOE y PP le permitieron desde el año 1993 que combinara sus trabajos para el Cuerpo con los privados que hacía desde Cenyt. Precisamente tanto Villarejo como otras personas están investigadas en esta causa por un presunto delito de cohecho por utilizar su cargo policial para enriquecerse con trabajos privados. 

El comisario jubilado sí ha reconocido que una de las opciones que barajó su empresa para tratar de frenar la extradición de Pérez-Maura fue contactar con Julio Ligorría, exembajador de Guatemala en Estados Unidos investigado también en esta pieza, y situarle como presidenciable en el país latinoamericano para que mediara ante la CICIG a favor del empresario español.