El estreno del gran proyecto eléctrico del Gobierno de Pedro Sánchez en Ceuta ha llegado un "cero energético": toda la ciudad se quedó sin luz este miércoles a primera hora de la mañana: el nuevo cable submarino trajo "una oscilación" de la Península y la planta de respaldo de diésel en la ciudad no evitó el apagón.
La infraestructura de 330 millones de euros, fue presentada por Moncloa hace un año como garantía de una energía "limpia, estable y segura". Su entrada oficial en funcionamiento es el 1 de noviembre, tras meses de retrasos y pruebas.
Pero el cable ya está conectado "en pruebas", y ha debutado trasladando a la ciudad autónoma una avería de la subestación de Algeciras, dejando a oscuras Ceuta y "preocupado" al Gobierno de Juan Jesús Vivas por la falta de respaldo.
El corte se produjo a las 9:39 horas, cuando se cayó el grupo 11 de distribución en la zona centro de Ceuta y se generó un "cero de tensión" que arrastró al resto del sistema, dejando sin suministro a prácticamente toda la población.
La reposición se hizo de forma escalonada a partir de las 9:56 horas, hasta las 10:34 horas, por líneas y por barrios. Es decir, que en algunos puntos el apagón se prolongó cerca de una hora, con comercios cerrados, tráfico colapsado y servicios públicos trabajando con generadores de emergencia.
En el entorno del Gobierno ceutí apuntan que "parece que el fallo está en Red Eléctrica, no en la empresa suministradora", lo que se interpreta como un problema "del Gobierno central", pero Vivas evita por ahora elevar el choque institucional en plena crisis por "la invasión".
Las quejas
La queja política no es sólo por el apagón, sino por el modo en que se está terminando de poner en marcha la interconexión: la Ciudad había defendido que la planta diésel debía saltar de forma automática si fallaba el cable, y el resultado ha sido un cero energético.
Fuentes del sector que analizan el fallo describen el episodio como el reflejo de que, incluso conectada a la Península, Ceuta será "el eslabón más débil" del sistema eléctrico estatal.
Recuerdan que la oscilación en la subestación de Algeciras activó protecciones en la red peninsular. Pero la central diésel de la ciudad, que de momento es el suministrador básico, "deslastró el grupo 11 y desconectó siete líneas de media tensión", un escenario que demuestra hasta qué punto la conexión hace más fuerte pero más vulnerable la red ceutí.
El apagón llega, además, con la ciudad en una tensión política máxima: más de 15.000 personas llegadas en el asalto masivo de los días 30 y 31 de julio siguen en Ceuta y el Ejecutivo local habla abiertamente de "invasores".
Mientras se cronifica la crisis de seguridad y convivencia, el Gobierno de Vivas lamenta que el Estado combine el retraso en las expulsiones con el estreno de un cable que no ha evitado que la ciudad se apague entera.
La imagen que deja el apagón es la de un territorio que sigue siendo el punto frágil de la red española pese a una inversión histórica en el Estrecho.
El mensaje técnico de que "el sistema ha funcionado", justo un mes del fin de las obras, porque se ha recuperado el suministro en menos de una hora choca con la percepción política: Ceuta, después de 330 millones, se ha visto otra vez sola en mitad de una crisis.
Y es que el equipo de Vivas denuncia que, pasados ya más 80 días desde el asalto masivo, "no consta que se haya ejecutado ni una sola expulsión mediante procedimiento administrativo" de los miles de adultos y menores que permanecen en la ciudad.
"El proyecto más ambicioso"
Sobre ese telón de fondo se proyecta ahora el estreno del cable submarino, presentado en noviembre de 2025 por Sánchez en la subestación Virgen de África como "el proyecto más ambicioso para el presente y futuro de esta ciudad".
El presidente prometió que la interconexión de 330 millones garantizaría "una energía limpia, estable, segura y competitiva" y permitiría que Ceuta "deje de ser una isla", mensajes que contrastan con el apagón general y el diagnóstico de que la planta de reserva no saltó como estaba previsto.
Según la planificación eléctrica, la función exclusiva del enlace Península–Ceuta es conectar la red de transporte peninsular de 220–400 kV con la distribución ceutí de 15 kV, de forma que la demanda se cubra desde la Península y la central diésel quede como respaldo.
La Ciudad defiende esa lógica política: quiere que el Estado asuma el peso del suministro eléctrico y que la planta de motores diésel sólo entre en juego para cubrir incidencias, algo que en este primer gran fallo, según su versión, no ha ocurrido a tiempo.
Fuentes del sector detallan que, según Endesa, que un "cero" en el parque de 220/132 kV de la subestación de Algeciras provocó una oscilación en la red de distribución y en el propio cable de 132 kV.
Esa oscilación activó las protecciones en la red peninsular. Pero en la central diésel de Ceuta deslastró el grupo 11 y desconectó siete líneas de media tensión, hasta dejar sin suministro a miles de clientes ceutíes.
La reposición se hizo siguiendo el protocolo: la luz fue regresando línea a línea entre las 9:56 y las 10:34 horas, hasta recuperar el servicio en 55 minutos, y que la red peninsular logró absorber las oscilaciones sin afectar a sus usuarios.
Endesa ha pedido disculpas a los afectados y promete "seguir trabajando para asegurar un suministro de calidad", pero ese mensaje corporativo no neutraliza el debate político sobre la fragilidad del sistema recién conectado.
Para Vivas, el problema no es "por supuesto" de falta de inversión, sino de cómo se está estrenando la puesta en marcha de esa inversión y de qué respaldo real tiene Ceuta dentro del sistema estatal.
