El primer balance oficial del número de asaltantes que llegaron en la entrada masiva a Ceuta de los días 30 y 31 de julio eleva, "al menos", a 96.058 las personas que "invadieron" la ciudad autónoma. Los datos salen de las cifras oficiales ofrecidas por el Gobierno central.
El documento, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, contabiliza los migrantes alojados en recursos temporales (adultos y menores); los que regresaron "voluntariamente" hasta el día 8 de agosto; los que han ido regresando después al renunciar a su petición de asilo; y los expulsados por delitos o infracciones.
Además añade un cálculo "muy a la baja" de las personas "diseminadas" en emplazamientos irregulares, todavía en las calles o en los montes de Ceuta.
Este informe completo ha sido elaborado por el Gobierno de la ciudad autónoma, como un documento interno de trabajo. Es la primera vez que una administración pone una cifra global, con datos oficiales, sobre la invasión que colapsó la frontera con Marruecos.
Esas, como mínimo, 96.058 personas que asaltaron masivamente Ceuta en los días finales de julio equivalen al 114,95% de la población de la ciudad: es decir, un 14,95% más que todos sus habitantes, de acuerdo con el último censo anual del INE.
Ese censo sitúa la población de Ceuta en 83.567 habitantes y tiene como fecha de referencia el 1 de enero de 2025. La comparación permite dimensionar la magnitud de la "invasión": en poco más de 24 horas más que se duplicó el número de personas respecto conjunto de la población censada.
Todo ello en una ciudad española situada en el norte de África, separada de la Península por el estrecho de Gibraltar, con Marruecos como única frontera terrestre y rodeada por el mar en el resto de su perímetro.
Cerca de 100.000
El documento, fechado el 14 de octubre, suma los adultos actualmente alojados en campamentos (6.283) y en el CETI (1.000), los menores tutelados por la Ciudad (3.019), los migrantes ocultos en asentamientos irregulares (entre 1.000 y 3.000), las salidas "colectivas y ordenadas" de los primeros días de agosto (73.000), los regresos "voluntarios" posteriores (11.225) y las expulsiones (531).
El resultado es de 96.058 personas, un balance que fuentes del Ejecutivo local califican de "muy conservador" y que sitúa la invasión, según un miembro del Ejecutivo ceutí, "muy cerca ya de las 100.000 personas".
De este modo, la cifra corrobora por primera vez con datos oficiales lo que Juan Jesús Vivas lleva semanas denunciando en público: que la oleada que sufrió la ciudad "rozó las 100.000 personas" y que la crisis ha dejado "una olla a presión" dentro de Ceuta.
En todo este tiempo, nadie ha asumido responsabilidades políticas por lo ocurrido.
La única persona destituida tras el asalto masivo fue una funcionaria del Gobierno que cumplió con su trabajo: la jefa de prensa del Departamento de Seguridad Nacional (DSN), una funcionaria civil adscrita al Gabinete de la Presidencia y procedente del Ministerio de Defensa.
Llevaba ocho años encargándose de la página de última hora y de las redes oficiales del organismo, que se alimentan de información procedente de los informes diarios de seguridad.
El 31 de julio, en plena crisis, publicó en la web del DSN una alerta citando datos del Ministerio del Interior que hablaba de más de 49.000 inmigrantes irregulares en Ceuta en las últimas 24 horas, cruzando por el espigón y la playa del Tarajal.
Esa nota fue el primer reconocimiento oficial de la dimensión real del asalto, aunque poco después de difundirse, la alerta desapareció de la web del DSN.
Esa misma tarde, mientras la funcionaria estaba estrenando sus vacaciones, la directora del departamento, la general Loreto Gutiérrez, la llamó por teléfono para comunicarle su cese con carácter inmediato.
Siguen 14.000 en Ceuta
Hasta ahora, el Gobierno central había manejado horquillas que iban de "las 50.000 personas" que hubo de reconocer Fernando Grande-Marlaska el 31 de julio, a las "algo más de 80.000 entradas" que ya admite el presidente, Pedro Sánchez.
Estas cuentas oficiales también desmontan la idea de una "normalidad recuperada".
Y es que el cuadro cifra en 11.302 los migrantes aún presentes en Ceuta, alojados en recursos temporales, el CETI o los alojamientos para menas, a 14 de octubre, a las que se suman "al menos 1.500 personas en El Guano, y una cifra similar en El Tarajal", tal como detalla el documento.
Estos últimos permanecen ocultos en los montes, barriadas, trasteros y garajes. A pesar de que el Gobierno dio por cerrados los poblados de chabolas en la semana anterior a la visita de los Reyes a Ceuta y a Melilla, ya se han creado nuevos asentamientos junto al Colegio Príncipe Felipe, en las naves del Tarajal.
Las propias fuentes del Gobierno de Ceuta admiten que una parte importante de los "invasores" ha quedado fuera de cualquier recurso oficial. "Muchísimas de las personas que estaban en la playa del Trampolín y que no están ahora mismo ubicadas en ningún espacio se encuentran acampadas en barriadas cercanas al polígono", explica un miembro del Ejecutivo local.
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Esta fuente critica las actuaciones de desalojo del mando único y el delegado del Gobierno como "poco coordinadas" en materia de alojamiento y tramitación de expedientes. Y advierte de que "no están ayudando mucho a volver a la normalidad".
En los dispositivos temporales de Migraciones hay 6.283 adultos repartidos entre Loma Margarita, la Hípica, el Embolsamiento de Loma Colmenar, el dispositivo de Loma Colmenar, el puerto de la ciudad y las instalaciones de la Caballería.
Además, están ocupadas las 1.000 plazas en el CETI y el Gobierno central cifra en alrededor de otras 1.000 las personas que siguen en los citados asentamientos irregulares.
A ellos se añaden 3.019 menores extranjeros no acompañados (menas) bajo tutela de la ciudad, casi todos marroquíes, acogidos en 20 recursos, de ellos 17 abiertos desde el inicio de la emergencia.
Nuevo asentamiento de chabolas en Ceuta junto a las naves de El tarajal.
Sólo esta fotografía desmiente la cifra de "unos 2.500 migrantes" que el ministro del Interior aseguró que quedaban en Ceuta cuando dio por "recuperada la normalidad" y abandonó la ciudad, el mismo 1 de agosto, pese a que Sánchez había asegurado que se quedaría hasta solventar la crisis.
Vivas replica constantemente que "cuando el ministro dijo que sólo quedaban 2.500 personas, en realidad en Ceuta permanecían al menos 25.000". Ahora se confirma el dato con casi total exactitud.
Pelea política
El contraste, ya documentado, es frontal con los números de Moncloa e Interior. El Gobierno central arrancó hablando de "unas 50.000 personas" que habían entrado en Ceuta, mientras la Ciudad elevaba el cálculo a "más de 60.000" en el mismo día de la estampida.
En agosto, el misnitro fijó en "unas 72.000" la estimación "más razonable" de entradas, durante su comparecencia en el Congreso. Una cifra que la ministra Elma Saiz consolidó en el Congreso al hablar de "alrededor de 72.000 personas". En realidad, fueron un 34% más, como mínimo.
Pedro Sánchez redondeó el dato, después, a 70.000 en el pleno extraordinario de septiembre, antes de pasar a referirse a "más de 80.000 migrantes" en octubre, ya inundado en la polémica por la incursión de buques de guerra marroquíes en aguas de Ceuta.
Frente a ese baile de cifras, el sumatorio definitivo no sólo supera las versiones anteriores, sino que abre una brecha política: el Gobierno local demuestra que el propio Ejecutivo central maneja ya la cifra de "más de 96.000" como dato más preciso de "la invasión". Y que "seguirá creciendo" a medida que se afinen los recuentos.
El documento al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL parte de una fotografía fija. A 14 de octubre, todos los migrantes que permanecen en la ciudad controlados por las administraciones suman con seguridad 11.302 personas, a quienes habría que añadir las alrededor de 3.000 diseminadas o escondidas de las autoridades.
A ellos hay que añadir los movimientos registrados desde la primera semana de agosto.
Entre el 1 y el 8 de ese mes salieron de manera "colectiva y ordenada" 73.000 migrantes, según los datos de la Autoridad Funcional, comandada por el ministro Ángel Víctor Torres. Y desde el 10 de agosto han salido otros 11.225, que hay que sumar a las 531 expulsiones por delitos o infracciones.
Así, los 96.058 asaltantes reconocidos oficialmente son "un sumatorio mínimo deliberado".
"Si se tienen en cuenta todas esas cifras, las cifras dan ya el número que denunciamos de 100.000 personas", resumen fuentes del Ejecutivo ceutí. "El hecho de que sepamos que, a día de hoy, más de 96.000 personas fueron las que realmente entraron pone de manifiesto claramente la incompetencia del Gobierno de la Nación para solucionar esta situación".
Menas a la Península
El documento fija en 3.019 los menores extranjeros no acompañados tutelados por Ceuta a 14 de octubre, aunque fuentes del Gobierno local elevaban este viernes la cifra ya a 3.086. La Ciudad recuerda que "todas las reagrupaciones de menores son en el resto de España. Ninguna ha sido a Marruecos".
El Gobierno central ha informado de 262 salidas de menores desde Ceuta hacia la Península: 89 por reagrupación familiar y 173 mediante traslados a otras Comunidades Autónomas en aplicación del artículo 35 de la reformada Ley de Extranjería.
Lo que no detalla el Ministerio de Juventud e Infancia es cuántos de los traslados implicaban a menores llegados con el asalto masivo y cuántos a niños que ya estaban en la ciudad. Aunque el Ejecutivo ceutí confirma a este diario que "todos menos uno" de los menas trasladados a la Península "habían llegado los días de la invasión".
En todo caso, esa falta de desglose del departamento de Sira Rego impide saber si los 262 menores desplazados están ya descontados de los 3.086 tutelados oficialmente por Ceuta o si habría que sumarlos aparte, lo que volvería a empujar hacia arriba el total de "invasores" que han pasado por la ciudad.
En paralelo, Saiz y Torres han reconocido haber enviado unos 40 expedientes de reagrupación a Marruecos, pero admiten que ningún menor ha sido retornado, extremo que confirma el propio Gobierno ceutí: "Ninguna reagrupación ha sido en Marruecos".
Vivas y Sánchez
El contraste numérico alimenta el reproche político. Vivas sostiene que la gestión estatal ha sido "totalmente ineficaz antes de que se produjera la entrada, durante la invasión y ahora para proceder a la devolución de todas las personas que entraron irregularmente".
Recuerda que el Gobierno sigue vendiendo como "un éxito" que "estas personas se vayan de manera voluntaria" después de más de dos meses en situación irregular.
El presidente ceutí aprovechó el IV Foro Económico Español para poner voz a ese choque. Y ante empresarios, académicos y cargos públicos, lanzó 18 preguntas demoledoras a Sánchez sobre lo que sabía y dejó de hacer antes, durante y después del 30 de julio.
Vivas califica lo ocurrido de "ataque premeditado, promovido por Marruecos, contra la línea de flotación de Ceuta" y acusa al presidente del Gobierno de "no haber estado a la altura de lo que exige la Constitución", que es proteger la integridad territorial.
El líder ceutí ha llegado a cuestionar que "merezca la alta dignidad del cargo que ostenta", en paralelo a la escalada de sus propias cifras y a la aparición de nuevos datos sobre la actuación de Rabat.
De "violación" a "crisis compleja"
La posición de Sánchez también ha ido mutando.
Como reveló este periódico, el mismo 31 de julio el Ministerio del Interior trasladó su malestar al jefe de gabinete de Sánchez, Diego Rubio, por la publicación de la cifra real de migrantes en la web del DSN, y la destitución de la jefa de prensa se convirtió en la salida elegida para apagar el conflicto interno.
Fuentes gubernamentales sostuvieron que aquel dato de 49.000 entradas en 24 horas era información "para uso interno" que no debía hacerse pública en ese momento.
El resultado ha sido que ni Marlaska ni ningún otro ministro, ni el presidente, han respondido por sus responsabilidades en la falta de prevención, de reacción, de contención o de solución al asalto masivo.
Ese mismo 31 de julio, tras una visita exprés a la ciudad, Sánchez sí definió la irrupción de decenas de miles de migrantes como "una violación y un ataque a la integridad territorial de España", palabras que la juez María Tardón, de la Audiencia Nacional, ha incorporado a la apertura de la causa por la invasión.
Pero desde entonces, todo cambió, y un mes después, en el Día de Ceuta, el presidente evitó hablar de ataque, invasión o vulneración de la frontera y rebajó el marco a una "crisis compleja", en la que culpó a las mafias y defendió la "cooperación" con Marruecos.
En paralelo, esta semana se supo que Moncloa había ocultado durante semanas que buques de guerra marroquíes habían entrado en aguas jurisdiccionales de Ceuta, coincidiendo con el asalto terrestre.
Mientras Vivas insiste en que la entrada de esos buques "confirma que estábamos siendo invadidos" y que "hubo un plan", Sánchez trata de sostener una narrativa de relación "razonable" y "constructiva" con Rabat, e incluso llegó a "felicitar" al régimen de Mohamed VI por su actuación aquellos días.
