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Las claves

Alberto Núñez Feijóo subió a la tribuna "perplejo" y recordando lo que "millones de personas" dijeron en las calles este miércoles "a pesar del boicot del Gobierno".

Que Ceuta "no está sola", y que España volverá a ser "una nación dueña de su destino y un Estado al servicio de sus ciudadanos".

Es más, el líder del PP jugó a reírse del presidente, Pedro Sánchez, preguntándole si sabe "lo que es una nación", como le reprochaba en las primarias del PSOE, Patxi López.

Pero sobre todo, con el informe de la Policía ya judicializado en las manos, fue demoledor con un presidente que, grogui, escuchaba con los ojos en el infinito desde su banco azul: "Señor Sánchez, míreme", le dijo. "La va a pagar ante la Justicia y ante las urnas".

Porque Feijóo advirtió de que "las responsabilidades políticas" se dirimirán "aunque usted lleve un mes mintiendo y esta mañana lo haya vuelto a hacer aquí".

Pero las "responsabilidades judiciales ya se están investigando" en la Audiencia Nacional, "y muy probablemente escalen al Tribunal Supremo".

Y es que, en su intervención [léala completa en PDF], el líder del PP insistió en que "usted lo sabía y lo tapó, y lo ha vuelto a tapar ante la Cámara ocultando adrede que el CENIF le advirtió días antes del 'riesgo extremo' de que ocurriera una avalancha".

Es más, en su réplica, Feijóo recitó con sorpresa los reproches de todos los socios de Sánchez, que lo atacaron por estar "desaparecido tres semanas".

Pero sobre todo, que lo dejaron solo en su defensa de Rabat, desnudando una dependencia "sospechosa" de Marruecos: "Yo sólo me debo a los españoles, no tengo chantajes cruzados, y usted sí. Todo depende de lo que diga Marruecos, Zapatero, Leire...".

Robles y Marlaska

Si el combate dialéctico era un cara a cara, desequilibrado por el escaso cuarto de hora del que dispuso Feijóo frente a la hora larga de Sánchez, el político incluyó a Margarita Robles y a Fernando Grande-Marlaska.

"No puede usted ridiculizar durante un mes al CNI", dijo nombrando a la "señora ministra de Defensa", para remarcar la "vergüenza" y la "descomunal irresponsabilidad de mostrar al mundo una nación vulnerable".

Si "ése es su plan para salvarse usted", espetó Feijóo de nuevo a Sánchez, "no espere por mi parte la condescendencia que tiene usted con el régimen marroquí".

Y esa responsabilidad judicial, en la que el PP ya se ha personado ante las diligencias de la juez María Tardón, se basa "en el ataque a la integridad territorial" que el mismo Sánchez diagnosticó el 31 de julio, en su visita a Ceuta, y ahora rebaja a "crisis compleja".

"Pero no se va a quedar ahí", advirtió mirando al ministro del Interior, "es evidente que ustedes ya actúan por consejo de sus abogados, ¿verdad, señor Marlaska?", golpeó en referencia a la maniobra de desinformación de este miércoles, tras la exclusiva de EL ESPAÑOL.

Feijóo exigió la dimisión, la convocatoria electoral y prometió "reconstruir un Estado fuerte" cuando le toque gobernar. "Porque España no puede tener un presidente bajo chantaje", advirtió. "¿Por qué tiene miedo a Marruecos, qué sabe de usted?".

Y ante la promesa de Sánchez de "publicar un dosier con todos los informes previos" al asalto a Ceuta, el líder popular le pidió que "incluya en ese documento las conversaciones de Pegasus" que, supuestamente, interceptó Rabat en mayo de 2021... cuando el anterior asalto a Ceuta.

"Incompetente o cómplice"

Lo tenía bastante fácil Feijóo este jueves, porque le bastaba con citar los informes previos de la Policía y el CNI, las llamadas desatendidas de Vivas toda la semana previa. Le valía con recordarle que la UE ha desmentido la teoría de Sánchez de que Rusia o Israel estuvieron tras el asalto

E incluso se sabía, por una vez, jugando en casa: todo el Congreso, todo, salvo el PSOE (y no completo, ya se vio en 72 localidades de España este miércoles), culpa a Sánchez por "inacción", como mínimo, o por "complicidad" y hasta "traición": desde Podemos a Vox.

Por eso, las ovaciones de su grupo no eran contestadas ni con murmullos cuando encadenó lo del "Nerón con tiktok", lo de la "frialdad que asusta" y lo de que "no hay ninguna crisis migratoria" sino un "posible acto de guerra híbrida sin que su Gobierno ni el de Marruecos hicieran nada para impedirlo".

Y por eso, hubo hasta aprobación cuando el líder popular recriminó al presidente del Gobierno que hubiera "subido a la tribuna" a no dar respuesta a nada: "Ha venido aquí a decirnos que no sabe qué ha pasado, sin dar explicaciones ni proponer soluciones".

En una "crisis de estado de libro" como ésta, concluyó Feijóo, "la conclusión estaba clara desde el principio", pero es que "ahora sabemos", dijo, "que estaba en los informes previos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y del CNI".

En ellos, recordó, se documenta que "la invasión salió de Marruecos, fue consentida por Marruecos, hay indicios de que la coordinó y se sabe que el Gobierno de España lo sabía y no hizo nada".

Por eso, quien luego se presentó como alternativa proponiendo soluciones, acciones y "firmeza" con el país vecino, advirtió: "Si de verdad no sabía nada, tiene que dimitir por incompetente; pero si lo sabía y lo tapó, tiene que dimitir por cómplice".

Es decir, que "si quiere seguir de vacaciones", volvió al sarcasmo, "disuelva las Cortes, llame a las urnas y dé la palabra a los españoles".

Feijó preguntó por qué, después del anterior ataque en 2021, no se han activado las acciones "recogidas en los informes de Seguridad Nacional".

Y casi se respondió a sí mismo al volver a preguntar por qué Sánchez había "omitido adrede" el punto clave del informe del CENIF del 29 de julio: el "riesgo extremo de asalto coordinado a nado y a la verja de Ceuta en el día de la Fiesta del Trono", es decir, 24 horas después.

Crónica tachada y reescrita

El otrora infalible Pedro Sánchez, cuando se trataba de escapar de las cuerdas en toda crisis que lo acorralara en el ring, cabeceó cuanto pudo, sacó a pasear movimientos de ataque y esquiva. Pero esta vez, lo de Ceuta, no le salió.

Este jueves, el pleno extraordinario en el Congreso para que explicara qué pasó, por qué no se evitó, dónde estuvo, qué decisiones tomó, y qué pretende hacer para que no se repita (por aquello de que en el asalto de 2021 ya perdió a los puntos, al entregar el Sáhara como quien arroja la toalla), tenía gran parte de la crónica escrita.

Pero luego tachada en los últimos días.

Porque a Sánchez se la reescribió el informe del CENIF, develado por EL ESPAÑOL, al entregar sus 55 páginas el pasado lunes a la juez Tardón: ni fue Rusia, ni fue Israel, ni las mafias, ni siquiera una "algorítmica" acción en redes sociales de "una internacional ultraderechista".

Y porque lo de que no hubo "ningún informe que avisara" quedó negro sobre blanco que nunca fue verdad. Como llevaba clamando más de una semana Vivas, sin que le cogieran el teléfono.

Y porque lo de que "Marruecos es un socio leal y fiel" y nada hay que señale su "responsabilidad en lo sucedido" quedó superado por las pruebas: 32 fotos de agentes "uniformados y no uniformados" que aquel 30 de julio "guiaron activamente" a las más de 70.000 personas que asaltaron la ciudad autónoma.

Medidas copiadas

Feijóo, en todo caso, subió y bajó de la tribuna sabiendo que su "alternativa" se va abriendo paso. Ya que Sánchez le había dado un poco más la razón en esta crisis de Ceuta.

Hubo evasivas y esquivas; negaciones de la realidad de los informes de inteligencia, y ataques a "los bulos de los seudomedios que amplifica la oposición". Hubo incluso reproches velados al presidente de la ciudad autónoma.

Pero el presidente del Gobierno propuso en su discurso que Ceuta y Melilla sean "reconocidas como regiones ultraperiféricas de la UE".

Lo había hecho entre críticas a la "poca ambición" del Gobierno de Felipe González "en 1986" y a "los gobiernos del PP, que nunca lo hicieron" cuando tuvieron oportunidad.

Pero olvidando que ésa es la tercera de las siete medidas que le ha copiado a los populares de las siete que propuso a inicios de agosto, en una proposición no de ley registrada en el Congreso, tras la invocación de la Ley de Seguridad Nacional y la petición de ayuda a Frontex.

Eso, adrede, lo omitió el líder del PP. Porque buscaba la derrota por ko. "En un país normal, usted habría tomado ese mando único, con valentía... pero usted ya no dirige nada, ni siquiera su Gobierno".