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Las claves

Crece la guerra interna desatada en el seno del PSOE a raíz de su debacle en las elecciones de Aragón, en las que Pilar Alegría hundió esta marca hasta su peor resultado de la democracia.

La secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, ha reprochado este domingo al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que "compre el marco del PP" al cuestionar la estrategia de Ferraz.

Y de inmediato, dos de los cargos de máxima confianza de Page han replicado para pedir a la dirección nacional del partido que haga una reflexión seria sobre el motivo de sus malos resultados electorales, en lugar de culpar a "compañeros fallecidos" (en alusión a Javier Lambán).

El número dos del PSOE de Castilla-La Mancha, Sergio Gutiérrez, ha advertido a Torró que "para explicar derrotas electorales, nos merecemos más esfuerzos argumentales de la Ejecutiva" que culpar a "compañeros fallecidos", acusar a los críticos de "hacer el juego a la derecha" o descalificarles como una "minoría" irrelevante en el partido.

"Desde 2022 hemos perdido todas las elecciones (salvo Cataluña)", recuerda Gutiérrez.

Y lo más preocupante son los resultados de los recientes comicios de Extremadura y Aragón (donde Vox ya supera al PSOE en ciudades como Badajoz y Teruel), así como los últimos sondeos: "en ocho de cada diez provincias, la suma del PP y Vox supera el 50% de los votos, y en la mayoría se acercan al 60%", indica el número dos de Page.

Ante estos datos, añade, "me entristece la estrategia de camuflar cualquier reflexión tildándola de derechas, cuando una de las cosas que más nos lastran son las cesiones a Junts (que sí lo son, además de independentistas), en aquello que nos saca del eje vencedor: la centralidad de la izquierda y el proyecto general".

Por su parte, la portavoz del gobierno de Castilla-La Mancha, Esther Padilla, ha pedido a Rebeca Torró que rebata las críticas de Page "con argumentos", en lugar de descalificarle identificándolo con "la derecha".

En su entrevista de este domingo en El País, Rebeca Torró admite que cuando asumió el cargo de secretaria de Organización encontró el partido con baja autoestima, tras los escándalos de corrupción protagonizados por sus dos antecesores en el cargo: José Luis Ábalos (hoy en prisión, a la espera de sentarse en el banquillo) y Santos Cerdán (que también ha pasado por prisión).

"Lo viví en mis carnes", indica Torró, "me encontré mucha decepción y asco. Hay dos secretarios de Organización que nos decepcionaron, que tenían unas vidas paralelas que no tienen nada que ver con el PSOE, y que judicialmente ya veremos cómo terminan. Pero eso no es el PSOE. Son sus miles de militantes, los miles de concejales y alcaldes".

Torró niega, en cualquier caso, que al designarla secretaria de Organización el presidente Pedro Sánchez pretendiera colocarla bajo la tutela de Paco Salazar (el exasesor de Moncloa que tuvo que dimitir de todos sus cargos, tras ser acusado de acoso sexual por varias mujeres).

"Me produce risa porque la gente que piensa que alguien me pueda tutelar es porque no me conoce", dice Rebeca Torró al respecto, "a mí ni me ha tutelado ni he sido nunca la títere de nadie en toda mi trayectoria política. Tengo mi propio criterio y soy una persona que toma decisiones y que se responsabiliza de ellas".

El cruce de acusaciones de este domingo entre el equipo de Page y la secretaria de Organización del PSOE se produce después de que el ministro Óscar López culpara al fallecido Javier Lambán del fracaso de los socialistas en Aragón.

Emiliano García-Page calificó de "miseria política" las declaraciones del ministro Óscar López y le pidió que se disculpara públicamente. López se ha negado a rectificar y se ha reafirmado en sus acusaciones contra el expresidente socialista de Aragón que falleció el pasado mes de agosto tras varios meses de lucha contra el cáncer.

Page también lamentó que la estrategia marcada desde la Moncloa esté "hundiendo en la trinchera a toda la infantería" del partido, dijo en alusión a alcaldes y cargos autonómicos que pagan en las urnas el descontento ciudadano con el Gobierno, para que "simple y llanamente siga existiendo el cuartel general".

Al coro de voces críticas se sumó el expresidente Felipe González, quien el martes anunció que en las próximas elecciones votará en blanco, porque no está de acuerdo con las decisiones de Pedro Sánchez.

González se preguntó si realmente es "más legítimo pactar con Bildu que con Vox", como pretende el Gobierno, con el historial de crímenes que tienen algunos de los candidatos del partido de Otegi.

Y, de nuevo, tres ministros del Gobierno salieron en tromba contra el expresidente socialista.

El de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, sugirió que Felipe González debería abandonar el PSOE.

La titular de Igualdad, Ana Redondo, ironizó afirmando que "ahora hay jarrones chinos que lamentablemente ya no quedan bien en las estanterías".

Y el portavoz socialista Patxi López aseguró sentir mucha "pena", porque a su juicio González se ha convertido en un "referente de la derecha".