Madrid, Valencia, Sevilla, Zaragoza Málaga y Murcia. Esas son las seis grandes ciudades que el Partido Popular aspira a gobernar tras las elecciones municipales de 2023. Derrotar al PSOE en las áreas urbanas más pobladas y dinámicas del país sería un gran refuerzo, incluso de imagen, para los populares. 

En Génova saben que hacerse fuerte en estas zonas facilitaría mucho la llegada de Pablo Casado a la Moncloa en las generales que se celebrarán, presumiblemente, sólo unos meses después de las municipales, y por eso ya han preparado candidaturas fuertes para las grandes capitales.

Los elegidos son José Luis Martínez-Almeida (Madrid), María José Catalá (Valencia), José Luis Sanz (Sevilla), Jorge Azcón (Zaragoza), Francisco de la Torre (Málaga) y José Ballesta (Murcia).

El objetivo es claro: mantener Madrid, Málaga y Zaragoza (para lo cual no se esperan grandes complicaciones) y recuperar Valencia, Sevilla y Murcia. Esta última, perdida tras la doble moción de censura que PSOE y Ciudadanos pactaron en Madrid y que acabó con 26 años de hegemonía popular en la capital del Segura. 

De conseguir su objetivo, y descartada Barcelona, territorio comanche para los populares -el empresario Josep Bou sólo obtuvo el 5% de los votos en los pasados comicios municipales-, el PP gobernaría seis de los siete grandes núcelos urbanos del país.

Madrid

El ayuntamiento más deseado, la joya de la Corona, el bastión del PP durante tres décadas -periodo sólo interrumpido por el mandato de Manuela Carmena (2015-2019)- está en manos de José Luis Martínez-Almeida y no parece que vaya a tener problemas para ganar  en 2023.

Basta con remitirse a las recientes elecciones autonómicas para pronosticar que el PP mantendrá la Alcaldía, pues obtuvo en la capital el 45,3% de los votos (casi el doble que en 2019: 23,8%), mientras su inmediato perseguidor, Más Madrid, se quedó en un 17,9%. Si estos datos se trasladaran a las municipales de 2023, la victoria de Almeida sería cómoda. Muy cómoda.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, durante una sesión plenaria en el Ayuntamiento de Madrid, a 21 de julio de 2021. Europa Press

Los populares madrileños confían plenamente en el abogado del Estado, que se ha convertido en una de las revelaciones de la política nacional. "Tiene carisma, ha gestionado bien la economía, no se mete en embrollos y, si quiere, tiene en su mano ser el alcalde de la ciudad por muchos años", celebran fuentes del PP, que consideran que el efecto Ayuso afectará al municipio: "Ambos forman un tándem carismático y se complementa a la perfección; él compensa algunas de sus carencias, y viceversa".

La situación en el consistorio podría cambiar, puesto que Ciudadanos, si trasladáramos los últimos datos electorales, ya no sería necesario como socio de gobierno. El 4-M los liberales se quedaron fuera de la Asamblea de Madrid y sólo fueron respaldados en la ciudad por el 3,7% de los madrileños.

Málaga

El Partido Popular de Málaga tampoco espera grandes complicaciones a la hora de mantener la vara de mando en la ciudad del Sol, que ostenta desde el año 2000 el veterano Francisco de la Torre.

A pesar de sus 78 años, De la Torre ha dado muestras de querer seguir como alcalde. En las últimas semanas ha presentado dos proyectos a largo plazo que le gustaría ver terminados: el Plan Litoral, una transformación de la bahía de la capital, y la Expo de 2027, para la que espera el apoyo del Gobierno central.

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ante el Ayuntamiento. Daniel Pérez Efe

El regidor popular no debería pasar apuros para revalidar la alcaldía teniendo en cuenta que en 2019 ya consiguió el 39.89% de los votos. A esto se suma la satisfacción de los andaluces, también los malagueños, con la Junta que dirige Juanma Moreno.

Según informa F. J. Cristòfol, el PP está "muy fuerte" de cara a las municipales de 2023. Y todo gracias a la buena relación entre Juanma Moreno y Elías Bendodo, presidente de la Diputación y factotum del partido en la región.

Zaragoza

Jorge Azcón, alcalde de Zaragoza, es uno de los principales valores de la política local del PP y hombre de plena confianza de Pablo Casado, al punto de que Génova ha pensado en él incluso como posible candidato al Gobierno de Aragón. Pero Azcón, que reconoce abiertamente que su gran ilusión política ha sido ser alcalde de su ciudad, pretende estar al menos ocho años en el cargo. 

"Es una referencia nacional de política municipal, entrega y trabajo", afirmó la vicesecretaria de Organización, Ana Beltrán, en representación de Pablo Casado, en un acto celebrado el pasado mes de junio en Aragón para celebrar el segundo aniversario de la toma de mando del regidor.

El alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón. Daniel Marcos.

Pese a su juventud, goza de un profuso cursus honorum que comenzó en 2000 como concejal de Juventud y Personal en la etapa del gobierno de José Atares.

La última encuesta de intención de voto en la capital aragonesa, publicada por Heraldo, vaticina que el PP de Azcón se dispararía hasta los 14 ediles, seis más de los que ahora tiene. Y lo haría a costa de su socio, Ciudadanos, que se hundiría, pasando de tener seis ediles a uno.

Los populares ya no necesitarían a los liberales para gobernar y les bastaría el apoyo externo de los dos representantes que obtendría Vox. Una fórmula, mutatis mutandi, similar a la madrileña.

Murcia

De cara a las próximas elecciones municipales, uno de los objetivos del PP es recuperar el Ayuntamiento de Murcia, sobre todo por una cuestión de revancha política: no perdieron la Alcaldía en las urnas, sino por la moción de censura de PSOE y Cs que puso fin a 26 años de hegemonía popular en la capital del Segura. 

En este sentido, el último barómetro ofrece datos para que los populares sean optimistas. A la pregunta de "a quién votaría usted si mañana se celebrasen elecciones autonómicas", un 31,5% de los encuestados afirma que lo haría al PP, frente a un 17,4% que se decantaría por el PSOE (respuesta en las ciudades de más de 300.000 habitantes, donde se encuadra Murcia).

El secretario general del PP, José Miguel Luengo, avanza a EL ESPAÑOL que la estrategia política a seguir de aquí a 2023 es clara: "Presentaremos un programa atractivo para continuar modernizando la ciudad, basado en el proyecto que representa la alternativa de libertad del Partido Popular, a pie de calle, dando respuesta a cada vecino y a cada pedanía".

José Miguel Luengo junto al consejero de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid, Enrique López. PP

Según informa Jorge García Badía, el mayor quebradero de cabeza de las huestes populares se centra ahora en saber si el exalcalde José Ballesta será el candidato en 2023. Desde que Ballesta dejó de ser rector de la Universidad de Murcia para dar el salto a la política, lo ha sido todo, menos presidente regional: desde consejero a portavoz del Gobierno autonómico y alcalde.

Ballesta explica a este diario que todavía no ha decidido si volverá a liderar la lista en la capital del Segura: "Me encuentro en un periodo de reflexión. La decisión de optar a la Alcaldía de Murcia no es una decisión que deba adoptarse con ligereza, por un doble motivo: la responsabilidad que asumes con quienes te otorgan libre y voluntariamente su voto, y la dedicación, sin reservas, que requiere el cargo, las 24 horas los siete días de la semana".

A finales de septiembre anunciará su decisión: "Me he dado de plazo hasta después de verano para pensar, aunque esta decisión es cosa de dos: depende de uno mismo y de la dirección del Partido Popular, que es quien designa los candidatos".

En caso de cambio, uno de los nombres con posibilidades para sucederle sería el de Rebeca Pérez: una diplomada en Ciencias Empresariales, con experiencia como concejal en La Glorieta y que la pasada legislatura llevó los galones de portavoz en el Ayuntamiento. Sea como fuere, el cabeza de lista popular tendrá en frente al socialista José Antonio Serrano: un reputado médico que en sus cien primeros días de regidor está ganando enteros entre los ciudadanos.

Valencia

Valencia no sólo es importante para el PP por ser la tercera capital de España, sino también por ser uno de los caladeros en el que los populares han cimentado históricamente su poder. No en vano, fue el primer gobierno de Rita Barberá el que marcó el camino en 1991 para tomar la Comunidad Valenciana con Zaplana en 1995 y, meses después, España con Aznar en 1996.

La ciudad fue uno de los grandes motores electorales de la formación durante 24 años de manera ininterrumpida, pero en 2015 la izquierda le arrebató la alcaldía con un resultado ajustado que se repetiría en 2019. Ambas citas derivaron en la investidura de Joan Ribó (Compromís) con un sólo concejal de margen.

El lastre de la corrupción pasó factura al PP en ambas citas con las urnas. Llegó a tener 9 de sus 10 concejales imputados en el caso Taula y no tuvo candidata en 2019 hasta pocos meses antes de los comicios. El partido estaba, en definitiva, desehecho, pero aun así María José Catalá rozó la vara de mando.

Por este motivo, será ella quien vuelva a intentarlo en 2023 (y no Toni Cantó, como se ha llegado a especular), según informa Dani Valero.

La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Valencia, María José Catalá. Europa Press

La dirigente cuenta con el total respaldo de Pablo Casado y Teodoro García Egea, quienes ya se refieren a ella como "la próxima alcaldesa de Valencia". Se encuentra además en un escenario propicio, con el partido al alza en las encuestas y renovado a nivel local.

Catalá tiene 40 años, pero ya goza de una dilatada trayectoria política. Fue alcaldesa de Torrent y consejera de Educación del Gobierno valenciano de Alberto Fabra. Desde hace dos años es la clara líder de la oposición y está capitalizando el descontento del centro-derecha con Ribó, un alcalde cuya marcada gestión ideológica moviliza tanto a sus adeptos como a sus críticos.

El líder de Compromís tiene 73 años y, en caso de que vuelva a presentarse, concurrirá con el desgaste de su segunda legislatura, marcada por el robo de 4 millones a la EMT de Valencia, su ofensiva contra el coche privado o la polémica transformación de la Plaza del Ayuntamiento. Por todo ello, el PP cree que tiene muchas posibilidades de recuperar el poder en una ciudad trascendental para sus aspiraciones nacionales.

Sevilla

En Sevilla también podría producirse un cambio electoral a favor del PP. En las elecciones municipales de 2019 el PSOE obtuvo 13 concejales y el PP 8, si bien el último sondeo GAD3 sitúa a los populares con 12-13 ediles, arrojando un empate técnico entre ambos partidos a dos años de las elecciones.

El PP sube y el PSOE, por el contrario, permanecería estancado, según esta encuesta. El crecimiento de los populares se debería, en parte, a la absorción de buena parte del electorado de Ciudadanos, que en los últimos comicios obtuvo un 12,45% de los votos, y 4 concejales.

Fuentes del grupo popular de Sevilla aseguran que el vuelco electoral "es un hecho palpable en la calle, y se ha agrandado por la ausencia del alcalde de la ciudad tras su elección como candidato a la Junta de Andalucía", informa Laura Garófano.

A favor del cambio de gobierno, indican, juega la situación política nacional con un PP al alza, y el impulso de Juanma Moreno al frente de la Junta. Su gestión ha logrado desbloquear proyectos históricos de la Administración autonómica cuando estaba en manos socialistas.

También beneficia a los populares la designación de José Luis Sanz como candidato popular a la alcaldía , que competirá por la Juntafrente a un PSOE que no tiene todavía candidato tras la salida de Juan Espadas, que será el candidato a la Junta.

El alcalde de Tomares, José Luis Sanz es el candidato del PP a la alcaldía de Murcia. Europa Press

Sanz, senador y alcalde de Tomares, aunque no haya sido nombrado todavía candidato oficialmente, "despierta muchas simpatías por su gestión seria, cercana y eficaz en el municipio del Aljarafe, y reúne los apoyos de gran parte de los votantes de la derecha, incluidos muchos votantes de Vox", subrayan las fuentes consultadas.