Daniel Ramírez F. J. Cristòfol

El Ayuntamiento de Granada ha quedado sumido en un descontrol absoluto. Este miércoles, en el pleno de investidura, la ausencia de un acuerdo entre PP y Ciudadanos entregará la alcaldía de la ciudad a Paco Cuenca, un socialista imputado por prevaricación. Casado y Arrimadas tienen veinticuatro horas para solventar la crisis, pero al cierre de esta edición no hay siquiera una negociación en marcha.

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La situación se revistió este lunes de un surrealismo sin precedentes. Al filo del mediodía, la Ejecutiva de Ciudadanos celebraba haber alcanzado un pacto con la dirección nacional del PP para evitar la cesión de Granada al PSOE.

Los liberales exhibían su confianza en que los populares investirían a su candidato a cambio de la cabeza del ya exalcalde, Luis Salvador, también de Cs. Acto seguido, Génova negaba tal acuerdo, se lavaba las manos y otorgaba "autonomía absoluta" a sus concejales.

Según las fuentes municipales consultadas por este diario, el PP negó el pacto con Ciudadanos cuando sus ediles en Granada transmitieron a Génova que no iban a investir a un alcalde de Ciudadanos. Paralelamente, estos concejales habían negociado a contrarreloj para promocionar a un candidato del PP, pese a no contar con votos suficientes.

La subversión de la delegación territorial frente a la nacional no acaba en el PP. También ocurre en Ciudadanos. El alcalde propuesto por los de Arrimadas, José Antonio Huertas, se enteró de la operación por la prensa. En conversación con este periódico, reitera que él no se presentará a la investidura y que apoya a su compañero, Luis Salvador, que tuvo que renunciar a la alcaldía cuando el PP rompió el pacto de legislatura y se fue del Gobierno.

Tanto Huertas como Luis Salvador harán lo posible en el pleno para favorecer el gobierno de la lista más votada en 2019, la del PSOE, como manera de "dotar de estabilidad a la ciudad".

"Estuvimos aguantando la alcaldía con dos concejales y el partido no nos apoyó. Se han movido ahora porque les preocupaba quedar como culpables de haber entregado la ciudad al PSOE. ¿Por qué no presionaron al PP cuando todavía gobernábamos? ¿Por qué reaccionan tan tarde? Es un despropósito". Son palabras de Luis Salvador, también en charla con EL ESPAÑOL.

El vodevil tiene su origen en la operación urdida por Fran Hervías con el beneplácito de Génova. El exsecretario de Organización de Cs mantenía una fuerte enemistad con el entonces alcalde, Luis Salvador. Entonces, ya a sueldo del PP, logró que dos concejales naranjas se pasaran al grupo de los no adscritos y dejaran el gobierno. Los ediles populares hicieron lo propio. Y así se convirtió Salvador en el alcalde más frágil de España, que gestionaba la ciudad con un solo compañero.

Hervías y Génova se justificaron diciendo que Salvador, en 2019, se había comprometido a entregar la alcaldía del Granada al PP en el ecuador de la legislatura. Sin embargo, no han podido probarlo por escrito. Se agarran a unos audios en los que se escucha a Salvador hablar de esa fórmula; y es cierto que aquello estuvo sobre la mesa, pero no fructificó.

Para más inri, fue el propio Hervías -entonces negociador de Cs- quien recorrió los medios en 2019 asegurando que el pacto garantizaba una alcaldía naranja para cuatro años. Así lo reconoció también en comparecencia pública el portavoz del PP, César Díaz. Ahora, Hervías dice que fue "engañado" por Luis Salvador.

La puñalada del exsecretario de Organización de Cs ha dado un vuelco al tablero. En junio de 2020, el Ayuntamiento de Granada fue noticia por haber alcanzado un pacto de medidas contra la pandemia entre PP, Ciudadanos y PSOE. La ciudad, pese a las rencillas internas, era modelo de estabilidad.

Hoy, está abocada a un pleno de investidura cuyo desenlace se desconoce, pero cuya opción más probable es el triunfo -sin comerlo ni beberlo- de Paco Cuenca, un líder socialista imputado por prevaricación.