Ciudadanos ha arrancado al PSOE la creación de la tarjeta sanitaria única. La enmienda prosperará gracias al "sí" del Partido Popular. La suma de estos tres partidos es harto infrecuente, pero la practicidad de la propuesta ha acabado por unir a Pedro Sánchez, Pablo Casado e Inés Arrimadas.

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En el fondo, se trata de un nuevo ejercicio de equilibrismo por parte de Moncloa. Con este gesto, los socialistas podrán decir en Europa que una parte de sus Presupuestos -cada vez más sustancial- lleva el sello de los liberales, y no sólo de populistas y nacionalistas.

A Sánchez no le ha importado que, hace apenas dos años, su grupo tachara de "propuesta retrógrada" la tarjeta sanitaria única. Fue Albert Rivera quien abrió el debate, obteniendo por respuesta un "no" en bloque de PSOE, Podemos, ERC, Bildu y compañía. De ahí la actual irritación de estas fuerzas tras la concesión del presidente.

A Pablo Iglesias, por otro lado, le escuece todo lo que tenga que ver con la influencia de Arrimadas en el Gobierno. Todavía no ha desvelado su voto, pero era partidario de amarrar la mayoría de la investidura también en esta cuestión.

Ahora, consciente de la importancia que tenía este ruego para Ciudadanos, Sánchez se ha prestado a ello. Garantiza así ese juego de geometría variable que pretende implementar para "desmontar" dialécticamente a quienes le acusan de "estar en manos de los separatistas".

Fuentes solventes del Partido Popular confirman a este periódico que votarán "sí". Aducen que la tarjeta sanitaria única ya estuvo en mente de Mariano Rajoy y que se comenzó a llevar a la práctica.

Los nacionalistas, al contrario que el PSOE, no variarán su posición. Siguen considerando esta tarjeta como una "recentralización del Estado". En el último debate que acogió el Congreso acusaron a Ciudadanos de emplear su reivindicación como caballo de Troya para abolir el Estado de las Autonomías.

¿Qué es?

Existe cierta confusión en relación a la tarjeta sanitaria única. Uno de los argumentos tradicionalmente empleados por el PSOE para oponerse a su creación era este: "¡Pero si ya existe!".

A lo largo de la última década, se ha culminado la interoperabilidad de las recetas electrónicas -un español puede obtener sus medicamentos en cualquier parte del país- y el acceso a la llamada Historia Clínica Resumida -ya disfruta de ello el 94% de la población-.

Sin embargo, la tarjeta sanitaria sigue vinculada al padrón y el resto de historial clínico del paciente es de muy difícil consulta en regiones que no son la suya: pruebas diagnósticas, atención primaria, cuidados de enfermería... También surgen problemas a la hora de recibir tratamientos especializados. Véase un enfermo de diálisis de vacaciones en una Comunidad que no es la suya.

Fuentes de Ciudadanos describen como "gran logro" que se vaya a acabar con la condición de "desplazado". Cuando un español necesita atención médica en una Comunidad donde no está empadronado, requiere completar un papeleo y convertirse en "desplazado". Una circunstancia que entorpece el normal funcionamiento de la sanidad.

A lo largo de la pandemia, por ejemplo, se dan casos como este: ¿qué pasa cuando alguien está fuera de la Comunidad de su empadronamiento y experimenta síntomas? Si llama a su centro de salud, no podrán citarle inmediatamente, sino que deberá cumplir con la burocracia para tornarse un "desplazado".

En Ciudadanos dicen no haber pactado con el Gobierno una fecha de implantación concreta. Aducen que la inversión tecnológica es tan compleja como elevada y que se trata de un "proceso".