Al reloj todavía le queda arena. La vía Ciudadanos para los Presupuestos estará viva -por lo menos desde un punto de vista técnico- hasta que la Ley de Educación sea aprobada definitivamente. Y para eso queda todo un mundo: su paso por el Senado, la vuelta del texto al Congreso de los Diputados...

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En ese camino, Sánchez podría devolverle al castellano -si quisiera- su condición "vehicular". Así quedaría habilitada de nuevo la posibilidad de que los naranjas votaran a favor de las cuentas públicas.

Ministros "moderados" del Gobierno -así son catalogados en Ciudadanos- ya han trasladado a Arrimadas su particular petición de auxilio frente al acuerdo que Sánchez e Iglesias pergeñan con Esquerra Republicana y EH Bildu. Las fuentes consultadas del partido liberal mencionan que esos mensajes, "directa o indirectamente", "han llegado". No quieren dar demasiadas pistas para no ponerles en el disparadero. "Nos piden que mantengamos viva la negociación, que no tiremos la toalla".

"Lo hacen con mucho cuidado porque nadie quiere que le echen de la foto. Pero, ¿qué más da? Si a veces hasta lo dejan caer en público", relata un importante dirigente de Ciudadanos en conversación con este diario.

"Voy a explicarlo de otra manera. ¿Alguien puede creer que los ministros que han conocido bien Europa como Calviño o González Laya prefieran a Bildu que a Ciudadanos? Se están llevando las manos a la cabeza", apostilla esta fuente.

En el espejo queda la última reivindicación de Margarita Robles, que recordó a Pablo Iglesias el nombre del verdadero líder del Gobierno: Pedro Sánchez. Un alegato que le costó una campaña en redes sociales e incluso las estocadas a rostro descubierto de algunos cargos de Podemos.

El coqueteo de Iglesias con Arnaldo Otegi ha terminado por desquiciar a ministros como Margarita Robles o Nadia Calviño -los dos nombres que más recelos despiertan en Podemos-. El vicepresidente ha llegado a hablar de integrar a Bildu en la "dirección del Estado". La respuesta de Otegi en rueda de prensa tras confirmar su apoyo a los Presupuestos fue autoproclamarse "democratizador" del país.

"Desenmascarar a Sánchez"

En Ciudadanos lo saben. Por eso Arrimadas, aunque es consciente de que Sánchez ya ha elegido a los nacionalistas, presionará hasta el final. "Vamos a desenmascararle, nadie en España debe pensar que el presidente pacta con Bildu porque no le queda otra opción. Nuestra mano sigue tendida", asevera uno de los mandatarios liberales más cercanos a la jerezana.

"En el Gobierno, hay gente que tiene valores y principios. Están ahí. Hacen fuerza, pero lo tienen muy complicado", reconocen en Ciudadanos. Quienes más están manifestando sus discrepancias en el Consejo de Ministros -deducen los liberales- son aquellos que "tienen la vida solucionada fuera de la política". Sitúan como antónimo de esta circunstancia a quienes llevan toda la vida en ella: Salvador Illa o José Luis Ábalos. Y a los convencidos del rumbo emprendido: Carmen Calvo o María Jesús Montero.

No obstante, en Ciudadanos se muestran muy pesimistas: "Iglesias influye, claro, pero es Sánchez quien no quiere. Ha creado su espacio mediante un juego de trincheras. Sabe que necesita la polarización para sobrevivir. Por eso azuza el fantasma de Vox. Algo parecido hizo el PP durante el nacimiento de Podemos".

Las "provocaciones"

"En Bruselas, no significa lo mismo sostener los Presupuestos en Ciudadanos que en los partidos separatistas", detalla un eurodiputado naranja. Consciente de su debilidad parlamentaria en España -diez escaños-, explica: "Lo que no tenemos en número de votos sí lo tenemos en caché de centralidad. Aquí pertenecemos a la familia liberal, que está en el gobierno de la comisión".

"Sánchez e Iglesias no quieren pactar con nosotros. Para tener la coartada de que fue Ciudadanos quien se levantó de la mesa, han intentado que nos autoexpulsáramos". ¿Cómo? "Con provocaciones".

Tal y como reveló este periódico, Pablo Iglesias -unas veces con el beneplácito de Sánchez y otras sin él- ha venido realizando gestos en favor de los nacionalistas que ponían en un serio brete a Ciudadanos. Los liberales sufrieron distintos vaivenes internos porque cada vez eran más los que apostaban por abandonar los contactos con Moncloa.

El último de estos gestos fue el pacto educativo con Esquerra Republicana. En un primer momento, Arrimadas no amagó con romper, pero las presiones de los suyos le llevaron a lanzar un ultimátum. Y en ese punto se encuentra ahora la negociación: podrá haber Presupuestos con sello naranja si Sánchez utiliza el Senado para enmendarse a sí mismo y devolver la Ley de Educación a su formato original.