Alberto D. Prieto Marcos Ondarra

El Congreso de los Diputados ha debatido el dictamen final de la LOMLOE, la nueva Ley de Educación de Isabel Celaá que se ha tramitado por la vía de urgencia y sin audiciones al sector en el propio Congreso. Una norma que nace eliminando el español como lengua vehicular, con una amenaza cierta a la educación especial, permitiendo promocionar con suspensos, vaciando de competencias a la Alta Inspección y atacando a la educación concertada a la que se le retira financiación mientras se cercena la libertad de elección de los padres.

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Por todo ello, el debate se preveía tenso. Y así ha transcurrido: entre las duras críticas de la oposición ante una norma "sectaria" y "totalitaria" y la defensa a ultranza del Gobierno y de las formaciones separatistas, que han celebrado que con ésta se blinde la inmersión lingüística. Tras la última intervención, de la socialista María Luz Martínez Seijo, los diputados de PP y Vox se han levantado de las butacas y han gritado "libertad, libertad" en señal de protesta.

En respuesta, se han puesto también en pie los partidos del Gobierno -PSOE y Unidas Podemos-, que han aplaudido que la norma vaya a pasar el trámite de la Cámara Baja.  Una escena que se ha prolongado durante casi tres minutos y que retrata con fidelidad la fragmentación y polarización actual del Hemiciclo.

Marta Martín, de Ciudadanos, fue la primera en anunciar el voto de su grupo: "Un no con las dos manos, esta norma es arbitrariamente dolosa, sin informe de Consejo de Estado, con informes del Consejo Escolar de hace dos legislaturas, a puerta cerrada, sin negociar enmiendas... esto huele a vicio de tramitación". Según los liberales ésta es la primera ley de educación con consenso de la historia de la democracia: "Han cabreado a todo el sector, han laminado a toda la oposición y han engañado a toda Europa".

Sin ir más lejos, el líder de la oposición, Pablo Casado, ya anunció este miércoles que su primera decisión al llegar a Moncloa -si llega tras las próximas elecciones- será "derogar esta ley sectaria".

Y es que la norma se ha ganado todo tipo de epítetos en su máxima gradación, no sólo los críticos de PP, Ciudadanos y Vox. También de grupos nacionalistas e independentistas, que la atacan por "quedarse corta", como dijo el representante de la CUP, Marc Botran, "ya que no apuesta por una única red pública", al permitir que siga existiendo -asfixiada, eso sí- la concertada. En la misma posición se mostró la diputada Isabel Pozueta, de Bildu y Néstor Rego, del BNG.

O por "no contemplar la financiación necesaria no ya para los inmensos cambios que impone, sino para simplemente cumplir con lo que hoy es necesario", dijo Ana Oramas, de Coalición Canaria. De hecho, la diputada -que estos días anda cansada de clamar contra otra política social del Gobierno, la migratoria- recordó aquel intento de Ángel Gabilondo, el ministro de Educación del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, "un intento de pacto de Estado por la Enseñanza que se rompió por motivaciones políticas". La nueva ley de educación nace este jueves, dijo, "llena de ideología y sin que hayamos escuchado aquí en el Congreso, por ejemplo, a los docentes".

El PNV reivindicó el "éxito" de que "hoy la ley Wert extiende su certificado de defunción". Y lo celebró como propio, porque "aunque no nos gusta esta ley que viene hoy al Congreso, la votaremos porque la hemos mejorado con nuestras enmiendas", ya que para el PNV "ésta no es nuestra ley de educación, sino la vasca, que aprobaremos en breve en el Parlamento Vasco".

Josune Gorospe se ganó sus titulares en los medios vascos desglosando "los avances" en que haya un 50% de currículo autonómico e independencia en el sistema de becas.

Y finalmente trató de justificar su  a la norma a pesar de reivindicar con vehemencia "el modelo de convivencia de la educación pública con la concertada, como las ikastolas que recuperaron el euskera, o el papel relevante" de los centros de la iglesia... aunque la enmienda que este miércoles hacía extrañísimos compañeros de cama -el PNV con Vox, el PP y Cs con algunos independentistas...- "finalmente no va a salir, aunque les agradezco el apoyo".

Defensa separatista

Unidas Podemos y los separatistas de Esquerra Republicana fueron quienes realizaron una defensa más férrea de la norma. Paradójicamente, alegando una por una las razones que el centro-derecha ha esgrimido para criticarla: la Ley Celaá blinda la inmersión lingüística en Cataluña y prioriza la escuela pública sobre la concertada.

Así lo celebraba el diputado de Podemos Joan Mena Arca desde la tribuna de oradores: "Hoy por fin blindamos la inmersión lingüística y la escuela pública". "Señores de la derecha han intentado boicotear esta ley por tierra, mar y aire", dijo el diputado de extrema izquierda.

Una alegría que, paradigmáticamente, era compartida por la separatista Montserrat Bassa (ERC): "Estoy orgullosa de esta ley como pedagoga, como independentista". Bassa aseguró desde la tribuna que es un "deber moral" apoyarla.

"La mejor garantía para la escuela catalana es la República catalana. Nunca habíamos tenido un nivel competencial tan alto. El catalán es la lengua vehicular de la educación en Cataluña", afirmó antes de preguntarse "¿Qué les importará en Burgos o en Sevilla en qué lengua son las clases en Ibiza?".

"Es vergonzoso que desde Madrid se intente imponer a Cataluña lo que no queremos en Cataluña", apuntó antes de cargar contra la Religión como asignatura, atribuyéndola a "los acuerdos del Régimen del 78 con el Vaticano".

Ley "sectaria" y "totalitaria"

La oposición, como era de esperar, cargó con dureza contra la LOMLOE. El diputado de Vox, Joaquín Robles López, no escatimó en epítetos a la hora de referirse a la ley como "una papilla infame", "sectaria" y "peligrosa": "Esta es la ley más sectaria y peligrosa y consagran todos los dogmas de la teoría progre. Quieren activistas, no ciudadanos. Quieren erradicar el estímulo al estudiando con su aprobado general".

El diputado de Vox se dirigió luego a ERC y JxCAT: "Quieren convertir las escuelas en una fábrica de separatistas, persiguen a maestros que no comulgan con su credos. Y ahora eliminan el castellano como lengua vehicular". 

"Ustedes, la izquierda caviar, llevarán a sus hijos a colegios privados", denunció el diputado de Vox. "Estaremos al lado de las familias. Podrán tratar de ilegalizarnos, pero no podrán acallar a cuatro millones de ciudadanos y los que vendrán de sus filas. Es necesario una nueva educación nacional en función de méritos. Se han puesto al servicio de los separatistas. Este pueblo se levantará contra ustedes", finalizó. 

Por parte del Partido Popular, Sandra Moneo Díaz, salió a la tribuna a reivindicar a Aristóteles y su Ética a Nicómaco: "La idea de libertad está ligada a la esencia misma del ser humano". Y precisamente en nombre de la libertad atacó a la Ley de la ministra de Educación.

"Subimos a esta tribuna a defender la libertad. Estamos ante un proyecto ideologizado y que asfixia al que no se somete a un pensamiento único", comenzó la diputada popular, que aseguró también que la norma "destierra el derecho de los padres a elegir el centro educativo para sus hijos".

Moneo, que realizó su alocución mientras portaba en la solapa un lazo naranja en apoyo a la escuela concertada, zanjó:"Esta es una ley fallida, de ruptura del pacto constitucional y del modelo competencial. Han roto el consenso constitucional. Han dejado de ser un partido de Estado".

"Un día histórico"

La última interviniente fue María Luz Martínez Seijo (PSOE). "Hoy ha sido un día histórico", comenzó. "7 años después de la aprobación de la ley Wert cumplimos un compromiso adquirido con 10 grupos parlamentarios. Con la LOMLOE no ha habido imposición, sino diálogo", continuó.

"La LOMLOE da un salto enorme hacia un modelo educativo, un modelo moderno, equitativo e inclusivo. Hace efectivo el derecho a una educación de calidad para todos y todas. Termina con abusos que dieron origen a la trama Púnica", señaló.

Finalmente, la diputada socialista agradeció a los grupos que van a apoyar la Ley Celáa, despertando los abucheos de la derecha y los aplausos de la bancada de izquierdas. Lo que finalmente derivaría en la imagen que encabeza esta pieza. "Libertad, libertad", resonaba en el Hemiciclo.