Pablo Casado escondió el gesto hasta el final. Veinticuatro horas antes de la votación, apenas media docena de dirigentes populares conocía el "no" rotundo a Santiago Abascal. En los más de ochenta días de incógnita, la duda sobrevoló los despachos de la planta noble de Génova.

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Casado se lo jugó todo a una carta y, a tenor del sondeo realizado por SocioMétrica para EL ESPAÑOL, ganó. Un 88,70% de sus votantes cree que la imagen del candidato conservador ha mejorado y sólo un 4,30% diagnostica que ha empeorado. Un 5,70% se muestra indiferente.

No fue sencillo tomar la decisión. Desde que Abascal anunció la moción, Casado se vio emparedado entre las dos almas que nutren al PP y que, desde la irrupción de Vox, viajaban enfrentadas.

"Es mejor así. Por fin, cada uno en su sitio. Han dejado de disimular. Cuantas menos máscaras, mejor", argumentan las fuentes de Vox consultadas por este diario. Una opinión que encuentra su envés en la dirección popular. Casado cree que ha acertado plenamente. Su compromiso le obliga a mantener su nueva postura en lo que queda de legislatura.

Esta misma encuesta arroja al líder del PP como ganador del debate de la moción. Con un 30,10% se sitúa por delante de Sánchez (24,60%), Abascal (20,60%), Iglesias (5,70%) y Arrimadas (5,60%).

Apresado por esa dicotomía entre el seguidismo de Vox y la moderación de Ciudadanos, Casado dio un golpe encima de la mesa que le reconocieron todos los grupos del Parlamento, incluido Abascal, pese a que no le gustó el tono de su excompañero.

En clave interna, la decisión también parece haberle ayudado a reforzar la cohesión del partido. Feijóo y Moreno Bonilla celebran la ruptura con Vox. Ni siquiera Ayuso -en una gresca continua con el Gobierno- ha levantado la voz.

Más allá de la influencia electoral de su movimiento, Casado ha decidido levantar un dique de contención frente a Vox. Algo hasta ahora inédito, ya que el PP era, en cierto modo, el cordón umbilical de Abascal con sus rivales.

Dicho de otro modo: el discurso de Casado hace impensable que el PP pueda formar gobierno con Vox en las legislaturas venideras. La apuesta también ha encontrado su reflejo entre los votantes de la derecha radical. Sólo un 6,40% cree que la imagen de Casado ha mejorado tras la moción, frente al 84,70% que cree que ha empeorado.