1. En el dilema entre pragmatismo y ortodoxia, una batalla que todos los partidos con vocación de hegemonía han de librar en un momento u otro, Casado ha optado por el pragmatismo. "En política, lo que no es posible es falso". La frase es de Antonio Cánovas y le sirvió a Casado para abrir el mejor discurso que ha pronunciado jamás. 

Noticias relacionadas

2. La alusión a Cánovas fue la elegante forma que escogió el líder del PP para llevar el debate a terrenos adultos y alejados del populismo reinante a día de hoy en el Congreso de los Diputados

3. La elección de Casado es inteligente. Los pragmáticos suelen acabar gobernando en Moncloa. Pedro Sánchez, por ejemplo, lo es. También lo era Mariano Rajoy. Los ortodoxos, sin embargo, escriben libros y son leídos en las universidades por gente que jamás gobernará en Moncloa.

4. Esta no era una moción de censura, sino "de impostura". Casado sabía que la moción se dirigía oficialmente contra Pedro Sánchez, pero que el verdadero objetivo de Vox era él. Así que el presidente popular decidió, con despiadado instinto de supervivencia, que la víctima de la moción de censura fuera Santiago Abascal. "Mejor que llore tu madre que no la mía". Y así fue. 

5. "Para este viaje no hacían falta alforjas. Tres meses creando expectación y atacando al Partido Popular para nada. Mucho ruido y pocas nueces. Como todo lo que hacen ustedes". O lo que es lo mismo: "Ya se han divertido ustedes bastante en la derecha verdadera. Los zascas y los trending topics han sido todos suyos. Mientras tanto, Pedro Sánchez sigue en Moncloa". 

6. El contexto es importante. ¿Para qué ha servido la nueva política? ¿Para qué el Ciudadanos de Albert Rivera, Podemos y Vox? "En 43 años de democracia ha habido cinco mociones de censura y tres de ellas han sido en los últimos tres años. Esa es la inestabilidad que ha traído la nueva política".

7. "Lo que aquí se vota es si usted está capacitado para ser presidente de la cuarta economía del euro y si su partido tiene la experiencia y la solvencia para liderar la Nación más vieja de Europa. La respuesta ya era evidente y ha quedado aún más clara: No". Con tanto énfasis dijo "no" Pablo Casado que hasta los votantes más rocosos de Vox debieron de dudar en sus casas

8. Las metáforas de Casado golpeaban en el higado de Abascal. Vox quiere ganarse al mundo del toro y por eso Casado les habló ayer en un lenguaje que este entenderá mejor que nadie. "Hoy Sánchez saldrá de este coso a hombros de los diputados de Vox y con su tendido ovacionándole. ¡Vaya capote le ha echado y vaya bajonazo con el que remata la faena, señor Abascal! Querían cortar dos orejas del PP y ha acabado de monosabio de Iglesias". 

9. Es probable que el discurso de Casado ya estuviera escrito este fin de semana. Pero la intervención de Santiago Abascal sirvió alguno de sus fragmentos en bandeja de plata. "El dislate que hemos presenciado no es una moción de censura contra Sánchez, sino contra China, Soros, Botín, la Unión Europea, las autonomías y hasta la vestimenta de los políticos. ¡Si hasta ha citado a Hitler y a la Unión Soviética!".

10. La batalla cultural es importante, pero no basta. Alguien en el PP ha contado cuántas veces ha aparecido Abascal en público durante los últimos meses. "Mientras usted preparaba concienzudamente su particular puesta de largo, apareciendo solo siete veces en público en tres meses, la política adulta ha seguido trabajando". 

11. También aquí tiró Casado de ácida ironía. "Un humilde servidor ha hecho sólo 50 actos, pero desde el PP hemos liderado la rebelión de los alcaldes, hemos derrotado al Gobierno en los Tribunales por su indolencia con la pandemia y hemos doblado el pulso a Sánchez en Europa por el golpe a la independencia judicial, como ayer se vio en la carta del Consejo".

12. La lista seguía: alternativas a la contrarreforma educativa, ley contra la ocupación, plan de choque económico, pacto de Estado sanitario, renovación del pacto de las pensiones… La idea fuerza de Casado estaba clara. El PP es un partido sanador. Vox, un partido placebo

13. "Así se debe liderar la oposición y una alternativa creíble, no recitando hazañas bélicas y cabalgando un ejército de trols en las redes". A estas alturas del discurso de Casado ya era obvio que las tornas se habían girado: la moción de censura se la estaba haciendo el líder del PP al de Vox

14. Más metáforas. Esta, con homenaje incluido a Alfredo Pérez Rubalcaba, el creador del término "gobierno Frankenstein": "Usted ha ejercido de Víctor Frankenstein para suturar las cicatrices que se estaban abriendo en el gobierno de Sánchez en los últimos meses. Ha llegado en auxilio de la criatura en su peor momento para revivirla una temporada más".

15. Casado resumió la estrategia de Pedro Sánchez e Iván Redondo en apenas cuatro frases: "Debería plantearse por qué Sánchez acoge esta 'función' de censura con tanto entusiasmo. Sólo por eso, no debería haberla presentado. Pero lo que ocultan los dos es que se necesitan para sobrevivir. Cuando se trata de polarizar, el acuerdo tácito es muy fácil entre los que sacan rédito".  

16. Como ese Iglesias que vaticinó que la derecha no volvería a gobernar jamás en España, Casado también lanzó su propio vaticinio: "Ahora lo que quiere no es cambiar el Gobierno, que bien sabe que no lo va a conseguir, sino suplantar al PP. Pero abandone toda esperanza. No es el primero que lo intenta, pero sí le aseguro que será el último".

17. Es probable que la amenaza no cayera en saco roto. Todo aquel que pudo sentirse aludido, se dio por aludido. 

18. Contra el populismo, Casado expuso los resultados en la práctica de las estrategias de Vox: "Usted acaba de tener cero diputados en Galicia y un solo diputado en el País Vasco. Por cierto, al coste de hacer perder tres al constitucionalismo, como pasó en las elecciones generales, en las que los amigos de los asesinos de Miguel Ángel Blanco consiguieron el escaño de su hermana porque los restos de votos de Vox no sirvieron para nada". 

19. Las alusiones a la utilidad del PP y la inutilidad de Vox eran constantes en el discurso de Casado. Lo que le estaba diciendo el líder popular a sus exvotantes que han dado el salto a Vox es "esto es lo que habéis conseguido hasta ahora, ¿ha valido la pena?"

20. "Les quiero decir a quienes le votaron lo que usted les ocultó. Ha llegado el momento de pasar del enfado a algo que pueda ser más constructivo y que no regale nunca más una victoria a Sánchez, con menos votos, debido a la división de sus adversarios". Este es el elemento central del discurso de Casado. La división de la derecha siempre beneficiará a un PSOE que cuenta, para paliar la equivalente división en la izquierda, con la árnica de los nacionalistas. 

21. Casado no se perdió en idealismos ni prometió imposibles. La realidad es ofuscada: unas elecciones son un juego de suma cero. Si no gana el PP, gana el PSOE. "En democracia, reunir fuerzas es reunir votos, recuperar voluntades, renovar esfuerzos y buscar los grandes objetivos nacionales que queremos para España y sus ciudadanos. Lo demás es perder. Y perder significa que gobiernan otros. Los peores. Así de simple".

22. Una y otra vez, Casado intentó plantar la semilla de la duda en el votante de Vox. "Señor Abascal, usted juega al mismo juego que Sánchez, aunque lo juegue al otro lado del campo. Los dos quieren vaciar la España centrada para convertirla en su campo de batalla particular, y para eso el obstáculo es el Partido Popular".

23. El discurso de Casado tuvo golpes retóricos de altura. "Son ustedes la derecha que más le gusta a la izquierda, y eso es ya todo lo que son". Ese 'ya' humillante. 

24. "Hoy se censura usted a sí mismo y me parece que, en esa censura, y no en la de Sánchez, va a tener más éxito del que le gustaría". Casado sabía que su discurso era disruptor y que iba a provocar cortocircuitos en parte de la derecha. 

25. ¿Guiños al franquismo? Casado se los regaló ayer todos a Vox: "¿Qué ha hecho usted para evitar lo que hace Sánchez? Sí, es el peor presidente de los últimos 40 años". No 80, como dijo Abascal. 40. Los de la democracia

26. La estrategia de Vox, para desgracia de Casado, ha funcionado hasta ahora gracias a la ayuda de Sánchez. Pero con el discurso de ayer, el líder del PP puso pie en pared. "Creo que han tejido una simbiosis perfecta. Sánchez le regaló la campaña electoral con la exhumación televisada de Franco, que hizo que duplicaran en una semana su expectativa de voto, y usted le regaló a Sánchez la fragmentación electoral porque lo quería a él de presidente, y no a mí". 

27. Casado exhibió a la vista de todos los votantes conservadores una evidencia difícil de negar. La polarización extrema del escenario político no beneficia a Sánchez. Lo refuerza. "En esta coalición que dice querer censurar está también Vox, en una pinza que ya han visto todos. Como los mangos de una tenaza, están unidos para apretar por ambos extremos a la España moderada, y ahí es donde les estorba el PP, en el centro".

28. El cuanto peor mejor es la esencia del populismo. El de Vox, sí, pero también el de Sánchez. Casado lo resumió con un eslogan diseñado para no hacer prisioneros: "O Vox o España".

29. ¿Qué diferencia al PP de Vox? Si alguien a la derecha se lo preguntaba, Casado le dio la respuesta: "No somos equiparables, son muchas nuestras diferencias. Tantas como la distancia que media entre el liberalismo reformista y el populismo antiliberal. Entre el patriotismo integrador y el antipluralismo. Entre la economía abierta y el proteccionismo autárquico. Entre la vocación europea y atlantista y el aislacionismo. Entre el interés general y el oportunismo demagógico".

30. La justificación del no del PP a la moción de Vox fue una enmienda a la totalidad no ya del programa de Abascal o de Sánchez, sino del estado actual del escenario político español. Con referencia goyesca incluida: "Votaremos no porque decimos no a la ruptura que usted busca; no a la polarización que usted necesita, como Sánchez; no a esa España a garrotazos en blanco y negro, de trincheras, ira y miedo; no a ese engendro antiespañol que también patrocinan ustedes, esa antipolítica cainita, de izquierda o de derecha destinada a hacer que los españoles se odien y se teman".

31. Nadie le ha escrito el discurso a Casado. De ahí su visceralidad. Nunca ha sonado Casado tan real. "A mí ustedes no me dan lecciones de principios y valores. Yo siempre he defendido la vida, también en las situaciones límite y en mi propia casa. Como he defendido la reconciliación y la concordia también con mis antecedentes familiares represaliados".

32. Casado se acordó también de la batalla cultural. Pero no para oponer un delirio de propio cuño al delirio churrigueresco de la izquierda, sino para ejecutar políticas que solucionen problemas reales: "Frente al feminismo dogmático, ocupémonos de crear empleo para dos millones de mujeres desempleadas. Para defender la propiedad privada, actuemos contra la ocupación ilegal y los impuestos confiscatorios".

33. Más ironías con veneno dentro: "Señor Abascal, la política real es hacer cosas por la gente. 'A las cosas', decía Ortega. Ortega y Gasset, no vaya usted a equivocarse con otro". 

34. Otra idea fuerza de Casado. Con Sánchez y Abascal, España no será jamás ni una nación unida ni una nación diversa: "Nosotros defendemos una España unida y diversa. Uno de ustedes no la quiere unida. El otro no la quiere diversa. Defendemos una España cohesionada y abierta. Uno de ustedes que no la quiere cohesionada. El otro no la quiere abierta".

35. Casado puso España en contexto. No somos un país secundario, sino un país importante. Y un país importante no puede perderse en batallas de vuelo gallináceo lideradas por oportunistas de la política: "Somos un país demasiado importante como para vivir sin proyectos ambiciosos que tengan el apoyo estable de mayorías amplias".

36. "Mayorías amplias". ¿Las de un pacto de Estado, y quizá de Gobierno, con un PSOE de vuelta a la centralidad? ¿Sin Sánchez al frente? 

37. Casado también tuvo palabras para el insulto preferido de Vox: el de la derechita cobarde©. "Nosotros no queremos eso. Y por esta razón, señor Abascal, usted se permite llamarnos cobardes. Lea a Shakespeare, la discreción es la mayor parte del valor".

38. Casado entró de lleno en lo personal: "Señor Abascal, no es que no nos atrevamos. No es que nos hayamos rendido. No es que seamos cobardes. Lo que ocurre es que no queremos ser como usted. No somos como usted porque no queremos ser como usted. Así de sencillo". 

39. Como ocurre en el caso de las propuestas de Podemos, los delirios del populismo sólo revelan todo su ridículo en boca de los sensatos: "No veo mucha diferencia entre prometer bajo los adoquines la playa o arengar a los tercios de Flandes en vez de ocuparse de la industria que se va fuera de España. Parece igual de ridículo pedir asaltar los cielos que debatir sobre el día de la toma de Granada en vez de resolver el problema del turismo".

40. Pablo Casado no hablaba ya a estas alturas a los votantes del PP, y ni siquiera a los de Vox, sino a todos los españoles: "Entre la nación de naciones y la España grande y libre hay un espacio intermedio donde estamos 47 millones de españoles hartos de esa polarización en la que ustedes echan esporas".

41. El peligro de conflicto civil es alto. Lo han generado Sánchez e Iglesias desde el Gobierno y suya es la mayor responsabilidad. Pero lo han alimentado los extremos. "La tarea del PP es impedir que, una vez más, minorías radicales como la suya y la de Sánchez arrastren a todo un país a un enfrentamiento".

42. Otro misil en la línea de flotación de Vox. "Señor Abascal, Vox es el sueño del nacionalismo y el salvavidas de Sánchez. La izquierda llevaba 30 años queriendo que hubiera un partido como Vox y ustedes se lo han regalado".

43. El legado de Vox no será, según Casado, una España mejor. "Usted pasará, y sólo habrá dejado escombros, igual que Sánchez; pero el Partido Popular seguirá aquí, construyendo día a día un país mejor y para todos. Y ya va para 40 años".

44. ¿Existe todavía una socialdemocracia leal a la Constitución y al Estado de derecho? ¿Existe un regionalismo que no quiera ver el país arder? Si existen ambos, ayer Casado se les ofreció como presidente. "La responsabilidad fundacional del partido que presido fue unir a todo lo que estuviera a la derecha del PSOE, pero ahora tenemos que conseguir el reagrupamiento de todos los constitucionalistas, también de aquellos socialdemócratas avergonzados por lo que está haciendo Sánchez, y aquellos regionalistas que quieren seguir viviendo en la España unida y diversa que nos dimos en 1978 en la que todos cabemos".

45. "Yo no quiero a España porque sea perfecta. La quiero para que lo sea". Una frase que encierra por sí sola un programa completo contra iluminados, salvapatrias, idealistas, utópicos y redentoristas. Es decir, contra fascistas de derechas y de izquierdas, que haberlos haylos, como las meigas, y no precisamente en cantidades escasas. 

46. Para cuando Casado acabó su discurso, PSOE, Podemos, Vox y los nacionalistas habitaban ya en una España antigua y cainita, preterita, como fósiles de un viejo mundo que había desaparecido en sólo 30 minutos. Casado acababa de mostrarles a todos una nueva nación. "Esa es la España en la que creo, esa es la España que merecen nuestros hijos".