Como si el inicio de la legislatura se hubiera retrasado y en realidad todo comenzara ahora, el Ejecutivo de Pedro Sánchez está desplegando todos sus resortes para gobernar en todos los ámbitos, aprobando sus planes con determinación y acelerando para recuperar el tiempo perdido a causa del coronavirus. Y en ese aspecto, lo primero es cumplir con la prioridad absoluta en política interna: sacar adelante los Presupuestos. 

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Por eso se acerca a Ciudadanos y abre puertas de acuerdo con el PP. A los populares les regala los "gestos" que Pablo Casado reclamaba y, así, logra sacar adelante su decreto de "nueva normalidad" a cambio de una reunión de Salvador Illa con Ana Pastor en la que se acordó, simplemente, tramitarlo como proyecto de ley... lo que no le compromete a nada.

El ambiente es de fortaleza en Moncloa. Así, el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, ha lanzado este jueves guiños evidentes a Ciudadanos que corroboran lo que se adivinaba en la noche anterior, cuando, una vez leídos los borradores que cada formación política presentó como conclusiones a la Comisión de Reconstrucción, se adivinaba un acercamiento con el partido de Inés Arrimadas que va ya mucho más allá de los apoyos puntuales al estado de alarma.

Y en ese sentido, el número dos de Sánchez en el PSOE ha presumido de la fortaleza del Gobierno: "Ojo, que no hemos perdido una sola votación". Contradiciendo lo que indican los números, que con 155 escaños es el Ejecutivo con menor base parlamentaria de la democracia, Ábalos ha puesto sobre la mesa la ingente cantidad de legislación que, vía decreto, ha llevado el Consejo de Ministros al Congreso y ha logrado sacar adelante.

Tanto es así que si ERC y Bildu se enfadan con el Gobierno "por su acercamiento a las derechas", en la misma sesión le sirven el mismo Ejecutivo para salvar la reprobación de Marlaska, absteniéndose en contra de sus deseos de empujar al abismo a un ministro que "merece la mayor de las censuras" por "amparar torturas" o por haber apoyado a las fuerzas de la Operación Copérnico que "reprimió con violencia" e levantamiento separatista del 1-O de 2017.

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Tal está siendo la capacidad de trabar socios de geometría variable del supuestamente débil Ejecutivo. El miso que anunciaba un Consejo de Minisitros extraordinario para este viernes porque en el mismo día -aún más- lograba otro pacto en el diálogo social ara extender los ERTE y las ayudas a los autónomos.

"Ensanchar espacios"

La capacidad de negociación del gabinete se traducía en el cambio -sin temblar siquiera- de alianzas que está dejando fuera a Esquerra Republicana y dando entrada a Ciudadanos. "Todo el Gobierno tiene claro que debemos ensanchar espacios para que podamos caber todos en esa empresa común", ha insistido en un encuentro digital organizado por la consultora Thinking Heads.

El apoyo popular a este último decreto es el primer gran pacto sellado por populares  y socialistas en busca de la "reconstrucción socioeconómica" tras el Covid-19. Y ahora queda una semana, hasta el 2 de julio, para que se puedan acercar aún más las posturas en las conclusiones de la comisión parlamentaria.

"De lo que salga del Congreso es de donde hay que sacar los cimientos de los próximos Presupuestos", ha confesado a este periódico una fuente del Gobierno. Y de que se puedan presentar esas cuentas públicas a Bruselas -junto con planes de inversión concretos- dependerá la llegada de fondos europeos.  

Por eso, la presunción de fortaleza del ministro Ábalos lo que buscaba era reforzar la apuesta por "la estabilidad y fiabilidad" con la que Sánchez quiere impregnar su proceder en esta etapa. "No tenemos ningún acuerdo con los soberanistas", ha explicado el titular de Transportes, "el único compromiso es desarrollar un cauce de diálogo para superar un conflicto por la vía constitucional".

Por el contrario, Ábalos recordaba cómo "el Ejecutivo anterior" -el de Mariano Rajoy-, a pesar de tener una base de escaños mayor (169 diputados de PP y Cs) "no lograba llevar decretos, no concitaban mayorías". Y lo contrastaba con la "durísima etapa" de tres meses largos de confinamiento "en los que hemos llevado seis decretos de alarma, y cada 15 días, en unos que parecían más sobre el estado de la nación".

Eso es liderazgo, decía el también número dos del PSOE: "Es fácilmente detectable cuando uno hace gestos sólo por el aplauso inmediato o quién toma decisiones que no buscan el contento inmediato, sino que cuesta aplicarlo pero es bueno".

Ahora el empeño es lograr unos Presupuestos que permitan gobernar y desplegar als reformas en el sector industrial, el de la innovación -"por supuesto, el sanitario"- y la educación. "No hay ninguna cuestión sectaria" que vaya a impedir concitar cuantos más apoyos sea posible. "Todos sabemos cuándo toca y cuándo es posible llevar a cabo algunas posiciones y cuándo hay que contemporizar. No hay ningún problema, bienvenidos todos los apoyos que podamos recibir".

"Lealtad y colaboración"

Y en ese sentido, rechazaba Ábalos la interpretación de que el PP pedirá a cambio romper con ERC y la mesa de negociación con los separatistas a cambio de "dejar gobernar al PSOE". Según el minstro "ellos no tienen que dejarnos nada, ya somos el Gobierno legalmente constituido". Pero que tampoco hay acuerdos con los soberanistas ya que el "único compromiso" es desarrollar un cauce de diálogo para la superación de un conflicto y siempre desde la Constitución.

Ábalos ha apostado por reunirse y resolver las cosas "con lealtad y colaboración". Y por eso ha recordado el pasado del PSOE en la oposición: En 2012, "Rubalcaba le dijo a Rajoy, vaya a Europa y cuente con nuestro apoyo".

En 2014, se produjo la sucesión de la Corona "de un modo natural", y el PSOE contribuyó a ello "con tranquilidad". En 2016, los socialistas hicieron "posible un Gobierno para España, aunque no nos gustaba" y a cambio de sufrir un "desgarro interno tremendo". Y en 2017, según Ábalos, el PSOE apoyó "desde el momento cero" al Ejecutivo popular por la integridad territorial.

"No es un reproche ni un recordatorio al PP, simplemente lo reseño", se permitió cerrar el ministro, en un día que estaba apuntalando al Gobierno tras la peor emergencia sanitaria en décadas y en plena crisis socieconómica.