Por si no bastara con la incertidumbre por la epidemia de Covid-19 y la crisis económica, los ciudadanos españoles ven ahora cómo la tensión crece día a día en las calles y en las redes sociales sin que Podemos, desde el Gobierno, y Vox, desde la oposición, hagan amago alguno de desescalada.

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Esa polarización sin precedentes también ha irrumpido en el Congreso. Santiago Abascal ha acusado a Pablo Iglesias de “llamar a la Guerra Civil”. “¡Lávese la boca antes de hablar de Democracia!”, le ha espetado.

El presidente de Vox ha tachado al líder de Unidas Podemos de político con “aires sacerdotales” pero “modales de Largo Caballero”: “Limpie el rastro que ha dejado en internet apoyando a ETA y a las narcodictaduras”.

“Se ha instalado en el matonismo. No vamos a olvidar sus palabras. Si no le gusta ser vicepresidente, no mande a sus lacayos a nuestras casas, venga usted mismo”. Un alegato que ya repitió este 19 de mayo, cuando Iglesias amenazó con la posibilidad de que se produzcan escraches contra la oposición.

El precedente de la bronca

"Hoy vienen los de derechas a la puerta de mi casa, mañana irán los de izquierdas a la de Ayuso, Abascal, Espinosa de los Monteros Casado" había dicho el vicepresidente tercero por la mañana, durante una entrevista con la que Podemos contraprogramó la rueda de prensa del Gobierno posterior al Consejo de Ministros.

Pero Iglesias no se quedó ahí y amenazó también a algunos periodistas a los que no citó por su nombre. "En breve, habrá gente en casas de los periodistas, esos que se han convertido en referente ideológico".

Los insultos de Iglesias a Vox durante la sesión en el Congreso de los Diputados del pasado 29 de abril no son ajenos a la tensión actual. Ese día, el líder de Podemos calificó de "parásitos" a los diputados de la formación conservadora.

"Ustedes ni siquiera son fascistas, son parásitos", dijo Iglesias desde la tribuna de oradores. "España se quitará de en medio la inmundicia que ustedes representan", espetó a continuación. Una amenaza que no cayó en saco roto entre las filas de Vox. 

Sólo unos días después de las arremetidas de Iglesias, estallaron las primeras protestas espontáneas contra el Gobierno en el barrio de Salamanca de Madrid. Unas manifestaciones que se han extendido ya por buena parte de España y que Vox ha alentado e intentado convertir en su 15-M contra el Gobierno

Las protestas llegaron el pasado sábado 16 de mayo hasta la puerta de la casa de Pablo Iglesias en Galapagar. Ayer martes, un numeroso contingente de la Guardia Civil cerró la calle de localidad de la Sierra de Madrid en la que vive el vicepresidente para evitar una nueva protesta de vecinos frente a su puerta.

Un privilegio del que, por cierto, no disfrutaron Soraya Sáenz de Santamaría o Esteban González Pons, también víctimas de los escraches, en una época en la que Pablo Iglesias defendía que "lanzar tuercas y cohetes es el mayor acto democrático que se puede llevar a cabo".  

Posible estallido social

Las concentraciones, que han llegado incluso frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid, han provocado nervios en el Gobierno. Fuentes de la oposición hablan ya abiertamente de temor a un posible estallido social en otoño.

Las manifestaciones han sido mayoritariamente pacíficas, aunque sí se han producido algunos incidentes. El pasado sábado 16 de mayo, un cámara de RTVE fue increpado por los manifestantes en Zaragoza.

En un vídeo colgado en las redes sociales puede verse a un provocador que reta a los manifestantes y que agrede a uno de ellos después de que éste le empuje. 

En Alcorcón, radicales de extrema izquierda intentaron reventar la cacerolada contra el Gobierno. Un cordón de antidisturbios de la Policía Nacional los separó finalmente de los manifestantes. "Muerte al rey y a sus hijas", gritaban algunos de ellos. 

Contra los organizadores

Según una información del digital El Confidencial, la policía investiga a los organizadores de las protestas para actuar penalmente contra ellos.

El delegado del Gobierno en Madrid ha amenazado, por su parte, con sancionar a los manifestantes si éstos desobedecen a la Policía Nacional: "La Policía no reprime ninguna manifestación. Máximo respeto y libertad de expresión. Pero lo que no va a hacer la Delegación ni consentir la Policía es que se atente contra la salud de los madrileños".

Habrá más protestas

A la tensión casi guerracivilista entre Vox y Podemos, una escalada a la que Iglesias ha intentando sumar al PP, de momento sin éxito, se han de sumar las anunciadas protestas de algunas asociaciones de extrema izquierda, como Rodea el Congreso, contra el Gobierno, contra Fernando Grande-Marlaska y contra la Ley de Seguridad Ciudadana, la conocida popularmente como "ley mordaza". 

También se deben sumar las caravanas en coche que Vox ha convocado para este sábado 23 de mayo y en las que se reclamará la dimisión del Gobierno.

De momento, el Ejecutivo ha autorizado las marchas automovilísticas de protesta en ciudades, provincias y comunidades como Ciudad Real, Cuenca, Granada, Castellón, Cantabria, Cáceres, Guadalajara y La Coruña.

Las delegaciones del Gobierno las han prohibido sin embargo en Cataluña y Castilla y León, dos de las comunidades más afectadas por la epidemia. Madrid, de la que se espera que se convierta en el escenario de la protesta más concurrida y a la que acudirían los líderes del partido, se encuentra a la espera de una decisión.

Vox interpreta el silencio de aquellas provincias o comunidades que no han respondido a su petición como un silencio administrativo positivo.