El Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero diseñó en 2005 un Plan Nacional para las Pandemias muy detallado que, en caso de haberse aplicado para la crisis de la Covid-19, hubiera significado la implantación de medidas de protección, como el uso de mascarillas, con mayor antelación de lo que ha hecho el actual Ejecutivo.

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El plan concreta las principales medidas a adoptar en función de la evolución de la enfermedad. En la web del Ministerio de Sanidad aparece el documento, titulado Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante la Pandemia de Gripe, de mayo de 2005 y actualizado en diciembre de 2006, pero el Gobierno de Pedro Sánchez no ha seguido sus instrucciones para el coronavirus.

Desde el inicio de esta crisis -que alcanza los más de 217.000 contagios y 25.000 fallecidos- varios ministros han insistido en que “no tenían un plan de qué hacer en una pandemia”. Sin embargo, el plan elaborado por el Ministerio de Sanidad cuando lo dirigía Elena Salgado, da respuesta a diferentes pandemias de gripe, como la aviar, y está listo desde hace 15 años.

Unas mascarillas para combatir el coronavirus.

El documento no contempla la llegada de un nuevo virus como la Covid-19, pero las pautas que ofrece son útiles para frenar la propagación de éste, como el uso de mascarillas al “personal expuesto”, médicos y policías, el “cierre de centros educativos”, el “distanciamiento” social en el trabajo y en el ocio o el “lavado de manos”.

El informe prevé el uso de mascarillas a partir de la fase 4 (de un total de 6). A tenor de los tiempos desarrollados por el propio plan, España alcanzó esta fase, definida por “pequeñas agrupaciones de casos con limitada transmisión de persona a persona” y “transmisión localizada” (véase anexo XIII, página 15), entre finales de febrero y principios de marzo.

A posteriori, diversos estudios estadísticos han subrayado la importancia de las medidas preventivas como forma de evitar la alta mortalidad del virus. Según el estudio de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), el confinamiento en España una semana antes habría reducido en un 62% la propagación del coronavirus.

Febrero, mes perdido

No obstante, en la primera semana de marzo se celebraron competiciones deportivas, mítines políticos como el de Vox en Vistalegre o manifestaciones multitudinarias por el Día de la Mujer. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó su emergencia global el 30 de enero. Un día después, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, aseguró: “La enfermedad sigue sin ser excesivamente transmisible".

Pese al anuncio hecho a finales de enero, febrero resultó un mes perdido en la previsión de la pandemia. La cancelación del Mobile World Congress el 12 de febrero por la Covid-19 fue respondida por el Gobierno con la afirmación de que no había "ninguna razón de salud pública" para haber tomado esa decisión.

De hecho, antes del 8 de marzo España ya se encontraba en la fase 6 nivel 3.b (según la clasificación del documento de 2005), caracterizada por la confirmación de un “brote” local. A mediados de febrero ya se había identificado el “foco” de Vitoria, donde un grupo de 60 personas se contagiaron en un funeral. Se trató de 38 personas residentes en las localidades riojanas de Haro y Casalarreina, y al menos otras 25 que viven en la provincia de Álava.

El 1 de marzo se detectó el primer foco en Madrid, concretamente en la localidad de Torrejón de Ardoz. Este nuevo centro del virus no propició que el Ejecutivo adoptara medidas de distanciamiento social pese a que países como en Francia o Alemania prohibieron las concentraciones de más de 1.000 personas aquel mismo fin de semana.

Con todo, el Gobierno no despertó hasta el 9 de marzo, con 1.200 positivos conocidos. El Consejo de Ministros aprobó entonces un primer plan de choque con medidas básicas y el 11 de marzo la OMS declara el brote de coronavirus “pandemia global”.

Tres lustros antes

En una entrevista en El País, el ministro de Ciencia, Pedro Duque, explicó que el Departamento de Seguridad tenía previsto hacer un simulacro para “ensayar la reacción del Ejecutivo ante una crisis desconocida” previsto para el 15 de abril que nunca se llegó a realizar.

El Gobierno ha dirigido sus mensajes públicos en sostener que no había “un manual de instrucciones” para poder conocer anticipadamente cómo actuar ante una pandemia de estas características. Y no hay duda de que este virus ha descolocado a los gobiernos de medio mundo, pero también se han cometido errores de cálculo y ha habido decisiones políticas cuestionables.

En un primer momento el Ejecutivo evitó reconocer errores y, posteriormente, estos se justificaron por la situación de excepcionalidad que se estaba produciendo. “Hemos cometido errores debido a circunstancias excepcionales", afirmó el ministro de Sanidad, Salvador Illa, a principios de abril.

Pese a no tener un plan nacional para un virus nuevo, las instrucciones de “pandemia” de la gripe las había hecho otro gobierno socialista tres lustros antes, estaban disponibles y, de haber sido aplicadas, seguramente habrían salvado vidas.