La compra fallida por parte del Gobierno de tests rápido de diagnóstico del coronavirus han sido de 640.000 unidades, según ha reconocido este viernes el ministro de Sanidad, Salvador Illa, en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros. 

En un primer momento, el director del Centro de Alertas y Emergencias sanitarias, Fernando Simón, explicó que el problema sólo afecta a un lote de 9.000 test adquiridos. Pero Illa ha hablado de otras "50.000 unidades que no se han llegado a distribuir y van a ser sustituidas todas estas 650.000 unidades por otras que tienen los estándares" que España exige. 

Pese a hablar de 650.000, posteriormente a la rueda de prensa el Ejecutivo ha concretado posteriormente que fueron un total de 640.000. El primer lote inicial defectuoso destinado a la Comunidad de Madrid fue de 8.000 en lugar de 9.000, y otra segunda entrega de  segunda de 50.000 test, que no se llegó a distribuir.

El titular de Sanidad ha defendido que estos tests fallidos tenían las "garantías y certificados para operar en la UE", pero que las autoridades españolas hicieron las "comprobaciones y se detectó que no tenía el nivel requerido".

"En un contexto internacional en el que todo el mundo quiere adquirir material de estas categorías España no va a perder ninguna oportunidad de adquirirlo, pero va a ser exigente con la calidad del material y va a hacer las comprobaciones como ha hecho con esta primera partida que se ha retirado", ha subrayado.   

El ministro también ha anunciado que se han encargado cinco millones de test de diagnóstico rápido, una medida que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya recomendó para poder detectar con fiabilidad el número de contagios a tiempo. 

Evolución de la epidemia

Ante las preguntas de si este fallo en los test de diagnóstico puedan retrasar la llegada del pico de contagios, Illa ha asegurado que "no influye en la evolución de la epidemia".

El ministro ha sostenido que "estamos en la primera etapa de las tres" que tendrá la lucha contra el virus. Esta primera "fase de estabilización" consiste en llegar al pico de la curva; la segunda fase tendrá como objetivo "doblegar la curva" y la tercera y última etapa será para "erradicar el virus" mediante una "vacuna" o algún tipo de terapia.

A fecha de hoy, ha informado, ha habido un 14% de casos de contagio y un 13% de enfermos en la UCI. Los pacientes recuperados se sitúan en 9.317.

Posteriormente a la rueda de prensa, el Gobierno ha concretado que los test rápidos cuya sensibilidad es menor que la establecida en las especificaciones técnicas del fabricante fueron detectados en un lote determinado y controlado de una partida de 8.000 test que se entregaron el pasado fin de semana a la Comunidad de Madrid.

Estos 8.000 test formaban parte de una compra por parte del Ministerio de Sanidad de 640.000 pruebas rápidas de detección de coronavirus, cuya totalidad no había llegado todavía a España. Solo habían llegado dos entregas: una primera de 8.000 test (la que se envió a la Comunidad de Madrid) y una segunda de 50.000 test, que no se llegó a distribuir.

China asume la devolución

Todas ellas han sido compradas a través de un proveedor nacional a un fabricante en China, todas cuentan con marcado CE.

Tras detectarse una menor sensibilidad en alguno de estos primeros 8.000 test, Salud Pública dio la orden de retirada y se han devuelto las 58.000 pruebas rápidas que ya habían llegado a España. El fabricante en China ha asumido la devolución y los reemplazará por un nuevo modelo de test.

Esto supone que el fabricante enviará en los próximos días 640.000 unidades de un nuevo modelo de test con las especificaciones y sensibilidad requeridas.

Información sobre el coronavirus: