La pandemia del coronavirus ha provocado que en el Partido Popular vuelvan a palpitar las dos almas que cohabitan en la formación. Una vez que Pedro Sánchez tendió la mano a la oposición en busca de grandes acuerdos para reconstruir el país, Pablo Casado reunió a todos los presidentes autonómicos del PP para indicarles que su voluntad era "pactar", pero dio vía libre a sus respectivos líderes autonómicos para que tejieran una alianza con el PSOE si así lo consideraban oportuno.

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Génova no marcó ninguna directriz sobre cómo debían ser esas alianzas. De hecho, el presidente del PP solo puso una condición: que todos los acuerdos se cerrasen en los respectivos parlamentos para que haya siempre luz y taquígrafos. Y, de momento, cada líder conservador regional ha optado por una estrategia distinta. 

El andaluz Juanma Moreno, que en las primarias para suceder a Mariano Rajoy apoyó sin fisuras a Soraya Sáenz de Santamaría, fue el primer presidente del PP en tender la mano a la oposición. La socialista Susana Díaz aceptó de forma veloz la propuesta de su sucesor en la Junta de Andalucía para buscar juntos una salida a la crisis, dando así aire al atropellado Gobierno central que pide desesperadamente a la oposición mantenerse unidos y alejarse los reproches. Tras Moreno, el castellanoleonés Alfonso Fernández Mañueco también propuso un pacto a los partidos de la oposición para buscar un amplio consenso en Castilla y León. 

Todo el Partido Popular mira de reojo qué camino tomará Alberto Núñez Feijóo, guarda un escrupuloso silencio sobre qué planes tiene para Galicia. El presidente de la Xunta apoyó el mando único de Pedro Sánchez, por ejemplo, pero ha sido muy crítico con el plan de desescalada presentado por el Gobierno y exige que se tenga en cuenta la singularidad de cada territorio para pasar de una fase a otra.

Mano tendida

En Madrid, el socialista Ángel Gabilondo no esperó a que la presidenta Isabel Díaz Ayuso diera el primer acercamiento. Él mismo ofreció el apoyo de su grupo parlamentario al Partido Popular, incluso hasta para aprobar los Presupuestos Generales de la región. La madrileña, sin embargo, ha optado por otro camino, el de señalar al Gobierno socialista de Pedro Sánchez como el único culpable de que Madrid sea el foco de la pandemia. 

Ayuso protagonizó este miércoles un pleno monográfico en el que explicó minuciosamente cómo cree su Gobierno que se extendió la pandemia en Madrid, la comunidad más castigada por el coronavirus. La presidenta de la Comunidad señaló al Ejecutivo central de una cadena de errores que desembocó en que se cumplieron los peores pronósticos y definió las manifestaciones del 8M como el "mayor infectódromo" de España.

"Lealtad son hechos"

"Este gobierno ha estado prácticamente solo en esta gestión. Además de al presidente del Gobierno, me he dirigido por escrito a la vicepresidenta, a la ministra de Hacienda, a la ministra de Política Territorial y Función Pública y a la delegación del Gobierno. La respuesta que he obtenido es un vacío que perjudica a todos y cada uno de los madrileños, especialmente a los más desfavorecidos", criticó desde la tribuna de la Asamblea madrileña.

Para terminar de volar todos los puentes con el PSOE, Ayuso dijo que "imponer un pacto donde no se quiere pactar es falsear. Y esto es lo que está pasando con el partido socialista". Tras insistir en que la Presidencia de Madrid el pacto que mantiene es con todos los madrileños, preguntó en alto: "¿Pactos? ¿Lealtad? Lealtad son hechos, y lealtad es un camino de dos direcciones. Lo contrario es sumisión".