Esta es la estrategia ideal de Pablo Casado: que Inés Arrimadas vote "sí" a la investidura de Pedro Sánchez para que "España no dependa de los nacionalistas". Así el PP no se mancharía las manos con una abstención que significaría su pacto implícito con el PSOE. El presidente de los conservadores, si Ciudadanos cediera, "garantizaría la estabilidad" del país mediante una serie de "grandes pactos de Estado". Pero en Ciudadanos responden: "No cuela. No seremos su tonto útil".

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Varios dirigentes de Ciudadanos -lo hizo en público Begoña Villacís este fin de semana- reclaman a Casado que mueva ficha. Los liberales pretenden actuar como una suerte de pegamento entre PSOE y PP para alcanzar "un gran acuerdo constitucional" a tres bandas que ponga el Gobierno en marcha "sin lastres populistas o nacionalistas".

A día de hoy, Casado se aferra al "no". Génova se afana en explicar que los populares "no criticarían" a Ciudadanos por votar "sí", pero detrás de esa postura -conciben los naranjas- se esconde el miedo al competidor que transita a su derecha: Vox.

"Con diez escaños podemos ejercer la presión de un grupo de ochenta. A ver qué hace Casado. Si finalmente se abstiene con nosotros para posibilitar la investidura, Abascal podría comerle terreno... Pero en caso contrario se erigiría como principal culpable del bloqueo", razona un alto cargo de Ciudadanos.

En esta tesitura, desgranan distintos miembros de la extinta Ejecutiva de Albert Rivera, los liberales podrían ensanchar el centro y "darle utilidad". Una virtud que se perdió en las pasadas elecciones y que se alzó como una de las principales causas del descalabro.

"Debemos arrinconar al PP"

"Debemos arrinconar al PP hasta que se pronuncie de forma clara al respecto. Es por el bien del país. Seguro que sus votantes están más por la abstención que por un gobierno aupado en los nacionalistas", arguye otro mandatario naranja.

Hasta ahora, según ha contrastado este diario, no ha habido contactos entre PP y Ciudadanos. Su relación, en los últimos días, se ha sustanciado en un intercambio de presiones. Los conservadores apuestan en público por la "fusión" y los liberales buscan retratar la "inmovilidad" de Casado.

En Alcalá, 253 insisten en que su solución es "realista": "Tanto nuestra abstención como la suya es asumible. No vemos las pegas". Pero la "pega" está al otro lado del arco parlamentario. Del mismo modo que Casado desea el "sí" a Sánchez de Ciudadanos... Abascal sueña con la abstención de Casado. Ese gesto insuflaría realidad a las arengas de la extrema derecha en campaña: "¡Sólo Vox se opone realmente a Pedro Sánchez!".

Si el Partido Popular no concediera al PSOE la abstención, Ciudadanos "jamás" exploraría otra vía: "No podemos votar que 'sí' porque el proyecto de PSOE y Podemos es antagónico al centro liberal".

Quedan sobre la mesa -diagnostican en Ciudadanos- tres opciones: "La huida hacia delante de Sánchez con los independentistas", "el gran pacto constitucional PP-PSOE-Cs" y... unas terceras elecciones.