Toni Roldán fue la punta del iceberg. Su dimisión simbolizó una corriente de críticos que hasta entonces habían guardado silencio -por lo menos de puertas hacia fuera- en Ciudadanos. El economista desató una cascada de dimisiones -Javier Nart, Paco de la Torre o Xavier Pericay- y también una ristra de alegatos contra la dirección. Algo inusitado en un proyecto tan centralizado. Manuel Valls, también soliviantado por el coqueteo con Vox, cargó a diestro y siniestro contra quienes le habían brindado su confianza... y toda una estructura. Albert Rivera impuso su criterio. Inés Arrimadas secundó al líder.

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Tras la debacle electoral, Ciudadanos afronta un proceso de reconstrucción. La futura presidenta debe fabricar la nueva Ejecutiva que la acompañe en su desembarco. No estarán, además de Rivera, ni José Manuel Villegas -secretario general- ni Fernando de Páramo -secretario de Comunicación-. Prepara un sustancial cambio de rostros y un empoderamiento de las mujeres en las que más confía: Patricia Reyes, Marta Rivera o Begoña Villacís. Pero, ¿qué pasa con Roldán y Valls? ¿Existe alguna opción de que regresen?

Lo de Toni es "posible" -"debe explorarse"- y lo de Valls es "altamente improbable", diagnostican cuatro dirigentes naranjas en conversación con este diario. En la cúpula del partido, se concibe al ex primer ministro francés como alguien que se valió de las siglas naranjas para "colmar sus ambiciones personales". Refieren que "fue por libre" desde el primer momento y que "atacó por la espalda" a aquellos que habían bendecido su fichaje.

Ni siquiera los entonces denominados "críticos" abren ahora a Valls las puertas del partido. "Espero que no vuelva", resume uno de los mandatarios más cercanos a la futura líder. Él mismo, en El País, no descartó acercarse de nuevo al proyecto. Pero no parece factible que Arrimadas se preste a ello. "Desde fuera, uno no puede sustituir a todos los afiliados y a los organismos de decisión para decir qué debe hacer Ciudadanos", respondió al respecto Arrimadas en Espejo Público.

Ese mensaje estuvo claramente dirigido a Valls, pero la respuesta también constaba de una segunda parte: "Este partido siempre ha estado abierto al talento y a las incorporaciones. Me gustaría que cualquier persona que quiera remar por un partido de centro y liberal pueda hacerlo". Y ahí entra en juego la figura de Toni Roldán.

Una cuestión de "confianza"

"Nadie duda de su talento, tampoco Inés. Es un tío trabajador, capaz de atraer valor, pero no sabemos si se puede confiar en él", arguyen dos miembros de la difunta Ejecutiva de Ciudadanos. Roldán negó su marcha a los compañeros hasta un día antes de anunciar su dimisión en rueda de prensa. Cargó contra Rivera de este modo: "¿Cómo vamos a ser liberales si no nos separamos de la extrema derecha? Vinimos a superar la dinámica de rojos y azules, pero nos hemos convertido en azules". Arrimadas apostilló aquel 24 de junio: "Habría que preguntarle a Toni por qué votó a favor del veto que tanto critica". Roldán, cuando pudo, no se posicionó en contra de la disciplina del partido. Incluso dio su "sí" al veto a Sánchez.

Rivera lo vivió como una traición. Era su amigo personal. También Villegas o De Páramo. Pero ninguno de los tres formará parte del nuevo proyecto. Arrimadas quedó muy impactada, "pero ha mantenido el trato con él", reseña un amigo de ambos. "Ni siquiera el equipo que Toni había fichado para el Congreso conocía su marcha", aporta otro. De ahí que quienes apuestan por su reincorporación duden de que se pueda confiar en él. "Hizo una gira por los medios de comunicación para atacar al partido", aduce un exdiputado. Tras aquella ronda de entrevistas, varios cargos naranjas confiesan a este diario que creyeron que Roldán "ficharía por el PSOE".

Sin embargo, son muchos los que piensan que ese obstáculo "se puede salvar" con un "ejercicio de generosidad" proveniente de ambas partes. Se trataría, relatan estas fuentes, de que ni Toni tuviera que fustigarse en público ni Arrimadas "darle la razón" en su diagnóstico.

Ahora, Ciudadanos, en su regreso al centro, propone un pacto constitucionalista con PP y PSOE para blindar al Gobierno de los separatistas. Una tesis que Roldán comparte y propugna en sus intervenciones. Por tanto, ya no se trata de una cuestión ideológica, sino de confianza. En las últimas semanas, además, el exdirigente ha mostrado un acercamiento a la organización y ha tenido palabras de cariño para Rivera.

"Lo que no puede parecer es que Toni tenía razón. ¡Sucede todo lo contrario! Ha quedado demostrado que Sánchez sí buscaba pactar con los populistas. A día de hoy, creemos que se equivocó. Inés también lo piensa", cuenta alguien que prepara con Arrimadas su nuevo equipo.

Otro diputado amigo de Roldán concluye: "Toni se equivocó en las formas, fue algo revanchista. Pero somos humanos. ¿Quién no ha actuado así en algún momento? Es un tipo muy válido y capaz. Conoce las política públicas. Si su reincoroporación llega a buen puerto, Ciudadanos saldrá ganando".