Tomás Serrano

Tomás Serrano

Política NEGOCIACIÓN DE GOBIERNO

Los negociadores de Podemos: "Sánchez decía cada día una cosa. Está claro que quiere elecciones"

Un miembro de la delegación tras las dos citas con el PSOE: "Sánchez era el que decía 'no es no' a Rajoy, y ahora el que dice 'no es no' a un gobierno de izquierdas".

Los negociadores de Unidas Podemos salían el pasado martes de la reunión con las tres enviadas del PSOE al vestíbulo de uno de los edificios del Congreso de los Diputados antes que la portavoz de la delegación socialista. Todos los periodistas trataban de averiguar en sus gestos cómo había ido la reunión: las sonrisas cómplices iniciales entre Ione Belarra y Pablo Echenique, los primeros en salir, decían una cosa; el gesto agrio de Jaume Asens, Yolanda Díaz y Juantxo López Uralde, la contraria... más tarde se unía Enrique Santiago. Y entonces los seis se unieron en un coro de fracaso.

"Lo primero que quiero decir", comenzó Echenique, "es que agradezco la disposición de las tres representantes del PSOE..." Y tanto era el preámbulo que se confirmaba la noticia: no hay gobierno, chicos, vuelve "el relato", que nunca se fue.

Otras veces, el PSOE había dado primero, como cuando filtró reuniones entre Iglesias y Sánchez. O en los casos en los que puso palabras en la boca del líder morado tras otra cita en Moncloa. Pero en esta ocasión, era el secretario de Acción de Gobierno y jefe negociador el que abría las hostilidades: "Nos han dicho en todo momento que si se levantaban de la mesa, no volverían a sentarse si no renunciábamos expresamente a nuestra propuesta de gobierno de coalición, y que eso es lo que hay".

Los negociadores Jaume Asens, Ione Belarra y Pablo Echenique, antes de su comparecencia de prensa.

Los negociadores Jaume Asens, Ione Belarra y Pablo Echenique, antes de su comparecencia de prensa. D.B.

Los periodistas escribían sus crónicas en el móvil y, en medio de la comparecencia de prensa, ya llegaban las alertas de la noticia de urgencia. En medio de la derrota de ambos, ¿quién ganaba? El que colocó el primer mensaje, algo evidente. Victoria pírrica por inútil e indeseada. Pero algo es algo.

"No hay criterio estable"

Pasados los días, e incluso después del portazo telefónico del presidente en funciones a Pablo Iglesias del pasado jueves, este periódico se ha puesto en contacto con unas de las personas que estuvo sentada en la mesa de negociación. Y todavía no sale de su asombro: "Es que es muy difícil negociar con el PSOE. Sánchez dice un día una cosa y al siguiente la contraria... no se rige por criterios estables".

Ione Belarra pide al Partido Socialista que estudie su propuesta más en detalle

La sensación que trasladan los protagonistas del lado morado de las conversaciones -que no negociaciones, porque se llegó a entrar en contenidos, pero no se llegó a concretar nada- es que "hemos pasado del Sánchez que decía 'no es no' a Mariano Rajoy al que dice 'no es no' a un gobierno de izquierdas". Y que no haberse querido reunir con el líder de Unidas Podemos es "una irresponsabilidad", porque "compartas o no su propuesta, en un contexto así deja claro el escenario".

El martes, los seis representantes de Podemos y sus confluencias salían de casi cuatro horas sentados frente a las tres del PSOE -Carmen Calvo, María Jesús Montero y Adriana Lastra- frustrados. Sumadas a las cinco del jueves, anterior habían compartido nueve horas "después de un mes y medio de silencio total" para nada. Y con la sensación de que "el PSOE tiene vocación desde hace tiempo de repetir las elecciones".

"La carcajada del hemiciclo"

Ese martes, la cita con la delegación socialista se levantaba justo a la hora de comer, porque a las 15.00 horas empezaba el Pleno del Congreso y una hora más tarde empezaba una sesión de control al Gobierno en funciones en el Senado. La actividad parlamentaria se recuperaba por primera vez de manera ordinaria tras casi siete meses de impasse y los pasillos del Poder Legislativo bullían de políticos con ganas de dejarse ver y hablar. Pero sobre todo, con ganas de saber si tenían empleo fijo por cuatro años o habría que volver a opositar por él en un par de meses.

Y a la salida de ese pleno del martes, Pablo Iglesias convocó una reunión de urgencia del Grupo Confederal. Los seis líderes que lo conforman se sentaron en una de las salas del Palacio del Congreso para trazar la estrategia del día siguiente: comparecencia de Pedro Sánchez para hablar de Europa y cara acara posterior con el líder morado en la sesión de control de la Cámara Baja.

Ahí se intercambiaron pareceres y se trazó la estrategia: se le volvería a atender la mano, se le pediría una reunión, se le diría que "si quiere, todavía puede". No se atendería, una vez más, a los desplantes... pero nada de eso sirvió. "La carcajada unánime en la que estalló el hemiciclo cuando Sánchez dijo que él no quería elecciones indica muy clarito que nadie se lo cree, que puede decir lo que quiera, pero los hechos indican lo contrario", explica este miembro del equipo negociador de Unidas Podemos.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, este miércoles en el Congreso de los Diputados.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, este miércoles en el Congreso de los Diputados. EFE

En todo caso, del lado de Iglesias aún no tiran la toalla. "No importa qué es lo que quiere, ni si se reunieron con nosotros porque les pillábamos con el pie cambiado, ni si las reuniones tuvieron buen talante pero fueron infructuosas... lo importante es que si quieren aún se puede", explica. "Sólo falta que demuestren esa voluntad política antes de que el martes acabe la ronda de contactos del Rey".

La última oferta

En Unidas Podemos están orgullosos de la oferta de última hora que lanzó Iglesias por teléfono a Sánchez. No tanto porque pueda demostrar que hay más voluntad de acuerdo desde una parte que desde la otra. Sino porque están convencidos de que "era una propuesta de país y para la estabilidad", más allá de las críticas socialistas. "No era de quita y pon, ni provisional, sino todo lo contrario", explica esta fuente negociadora.

En la misma tarde del jueves, cuando en 10 minutos Sánchez se despidió de Iglesias con un "no es no" y cuando en dos minutos el PSOE respondió al comunicado de Unidas Podemos, empezaron a sonar las críticas internas en las filas socialistas, como ya informó este periódico. "A mí también me constan, he hablado con mucha gente del PSOE y tampoco lo entienden... nunca lo van a tener tan fácil".

Pero desde entonces, el silencio. "Por prudencia", no hay ni llamadas para preguntar por la familia entre los negociadores que mejor se llevan entre las dos delegaciones. "Además, esos contactos informales se tienen cuando se quiere, pero se ve que no, que tal vez nunca quisieron".