Unos agentes de la Guardia Civil, a finales de agosto, tras intervenir una narcolancha que transportaba a inmigrantes en situación irregular.
Jucil alerta de que el litoral de Murcia es la "nueva costa andaluza" para el narco y la Fiscalía pide un plan a Interior
"La realidad diaria es la de una costa convertida en un auténtico coladero", según alerta la asociación profesional.
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Una pareja de guardias civiles tuvo que realizar un disparo disuasorio para evitar ser atropellados por una furgoneta y un turismo que fueron sorprendidos mientras hacían petaqueo en una cala en Puntas de Calnegre.
La asociación Jucil ha denunciado en un comunicado "la grave agresión sufrida" por los integrantes de una patrulla del cuartel de Mazarrón, durante la madrugada del 29 de septiembre.
Estos guardias civiles acudieron a la Cala de Siscar, tras recibir un aviso de suministro clandestino de combustible a lanchas dedicadas al narcotráfico y a la inmigración ilegal de personas.
"Al dar la orden de alto a una furgoneta y a un turismo, el conductor de la primera arremetió directamente contra uno de los agentes, quien evitó ser arrollado por escasos centímetros en un lugar donde no podía parapetarse". "A continuación, el segundo vehículo intentó embestir también a la patrulla".
"Ante esta situación de riesgo extremo, uno de los agentes se vio obligado a realizar un disparo al aire con su arma reglamentaria, logrando detener el vehículo y proceder a la detención de sus dos ocupantes", según detalla el citado comunicado.
Este incidente ha llevado a la Asociación Justicia para la Guardia Civil (Jucil) a alertar de que el litoral murciano se está convirtiendo en "la nueva costa andaluza", para organizaciones criminales dedicadas tanto al tráfico de hachís y de seres humanos, a través de narcolanchas de gran cilindrada y taxi-pateras.
La alerta de Jucil va en sintonía con el mensaje lanzado esta semana por el fiscal superior de la Comunidad Autónoma, José Luis Díaz Manzanera, durante la presentación de la memoria del Ministerio Público, y donde ha reclamado un plan específico para combatir las narcolanchas en las costas murcianas.
Una patera con 62 tripulantes, este miércoles, desembarcando en la Cala del Barco en Cartagena.
El fiscal Díaz Manzanera considera que el Ministerio del Interior debe poner en marcha un plan parecido al desplegado en el Campo de Gibraltar, para atajar la proliferación de estas organizaciones en la costa murciana.
También reclama al Gobierno regional que incremente los controles en las gasolineras, para velar por el cumplimiento de la Ley de Hidrocarburos, multando a aquellas gasolineras que vendan combustible sin control, favoreciendo el petaqueo de los narcos.
A pie de cuartel, Jucil está reclamando más medios y más efectivos al Ministerio del Interior desde la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta, a través de la frontera del Tarajal, lo que provocó un efecto globo: el colapso de esa ruta reactivó la de Argelia hacia Cabo de Palos, Cartagena, Águilas o Mazarrón.
“No se puede exigir a los guardias civiles que hagan frente a las necesidades del litoral del siglo XXI con embarcaciones que llevan años acumulando averías", según reflexiona esta asociación profesional.
A 23 nudos
Otra de las medidas que ha solicitado al Ministerio es un plan de mantenimiento, reparación y renovación de los medios del Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil en Murcia, a la vista de que una patrullera "presenta importantes limitaciones mecánicas" que reducen su velocidad a 23 nudos.
"La evolución de los métodos utilizados por las redes dedicadas al tráfico de personas, las denominadas pateras-taxi, embarcaciones rígidas o semirrígidas, dotadas de motores de gran potencia, exigen que los agentes dispongan de medios capaces de responder a esta nueva realidad operativa".
Además, Jucil reclama "poner fin a una política de mínimos" en materia de embarcaciones, así como de agentes especializados en el Servicio Marítimo, "para cubrir los turnos y responder simultáneamente a las diferentes incidencias que puedan producirse en un litoral tan extenso".
En agosto, ante el repunte de la llegada de pateras a Cartagena por la crisis humanitaria de Ceuta, la respuesta del Ministerio del Interior consistió en incorporar un buque de altura y una patrullera, pero Jucil critica que el traslado de patrulleras procedentes de otras regiones, como Cádiz o Barcelona, solo supone poner "parches" al panorama.
"Los compañeros en el terreno se sienten profundamente abandonados y desbordados. La realidad diaria es la de una costa convertida en un auténtico coladero donde los anunciados refuerzos no se notan en absoluto".