La artista Rocío Molina en su espectáculo Calentamiento.
Rocío Molina traslada al público de San Javier a una experiencia escénica que desborda los límites del flamenco
El Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de la localidad ha vibrado con una de las grandes triunfadoras de los Premios Talía 2026.
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La artista Rocío Molina ha llevado al límite el flamenco en San Javier con Calentamiento: una propuesta que convierte el ritual previo de cualquier bailaor en el punto de partida de una experiencia escénica que desborda los límites del flamenco.
El público asistente al Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de San Javier ha tenido el privilegio de ver a una de las creadoras más libres, innovadoras y reconocidas de la danza española: Rocío Molina.
La artista ha llegado a San Javier en uno de los momentos más brillantes de su trayectoria porque Calentamiento fue una de las grandes triunfadoras de los Premios Talía 2026 de la Academia de las Artes Escénicas de España, donde obtuvo los tres principales reconocimientos de danza: Mejor Espectáculo de Danza, Mejor Coreografía y Mejor Intérprete Femenina para Rocío Molina.
El título contiene ya buena parte del juego. Calentar significa preparar los músculos, comunicar calor a un cuerpo, enardecer, excitar, comenzar. Y Rocío Molina convierte todas esas acepciones en materia escénica. Antes de empezar, necesita calentarse. Pero antes de ese calentamiento hay otro calentamiento previo.
Y cuando parece que todo está preparado para comenzar, surge la pregunta que atraviesa el espectáculo: ¿y si nunca dejamos realmente de empezar? A partir de ese gesto cotidiano, casi íntimo, Calentamiento se despliega como un viaje físico y emocional alrededor del cuerpo, el cansancio, el placer, el dolor, la repetición y el paso del tiempo.
Niño de Elche
Molina ha estado magistral sobre el escenario del Auditorio Parque Almansa para transformar la preparación en espectáculo y llevar su baile hacia un territorio donde conviven flamenco, danza contemporánea, teatro, palabra, música y experimentación.
Todo ello, de la mano de un espectáculo que está creado y dirigido por Rocío Molina junto al dramaturgo y director Pablo Messiez y que cuenta con la dirección musical de Niño de Elche y la colaboración escénica de Cabosanroque.