Dos personas observan el avance del incendio.
José Antonio Bravo, experto con 26 años de experiencia en la extinción de incendios: "El 99% muere intentando huir"
Cuatro de los doce fallecidos de Los Gallardos estaban en un coche tratando de alejarse del fuego.
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12 personas han fallecido en el grave incendio forestal declarado en el municipio almeriense de Los Gallardos.
Cuatro personas han sido halladas en el interior de un vehículo calcinado y no se descarta que algunos de ellos fueran niños. Se supone que eran británicos ya que conducían un coche con volante a la derecha.
Siete de los cadáveres han sido localizados en un barranco o zanja a través del que habrían intentado huir de las llamas a pie. El grupo estaba conformado por nueve personas, pero dos de ellos han logrado salvar su vida, según han informado desde la Junta de Andalucía.
El fallecido número 12 es un ciclista que al parecer quedó atrapado por las llamas cuando circulaba con su vehículo, según ha adelantado el Diario de Almería.
José Antonio Bravo ha pasado 26 años dedicado a la extinción de incendios forestales. Hoy es profesor de Formación Profesional en la Agencia de Protección Civil, y cuando ve una escena como la de Almería se le reviven muchísimas imágenes que ha vivido en sus casi tres décadas de experiencia. "Es una gran tragedia", explica.
Hasta las 13.30 horas, constaban de forma oficial doce muertos, siendo la mayoría extranjeros, sobre todo ingleses y belgas.
Cuatro personas han resultado heridas graves por quemaduras y han sido trasladadas al hospital Torrecárdenas de Almería capital y otras cuatro personas han sido asistidas sobre el terreno por patologías respiratorias, quemaduras leves y otras lesiones derivadas de la densa humareda. Así, hay en torno a una veintena de personas que aún no han sido localizadas, pero no constan denuncias formales por desaparición.
Un patrón claro
Entre los fallecimientos hay un patrón claro: todos trataban de huir de las llamas y sufrieron una gran trampa en forma de lengua de fuego.
"El 99% de los fallecidos que he encontrado en los años que llevo han sido en vehículos, intentando huir de los incendios", explica Bravo.
En su paso por uno de los grandes incendios de Portugal, recuerda, pasó lo mismo: la mayoría de las muertes en los grandes incendios se produjeron en las carreteras, no en el monte.
El motivo, según detalla, está en la propia geografía de las vías rurales. Caminos estrechos, vegetación pegada al asfalto y una sola salida convierten cualquier carretera comarcal en una ratonera en cuanto el fuego la rodea. "Pensar que con el vehículo puedes huir, y luego te estás metiendo en el fuego, es muy mala idea", advierte Bravo.
Un bombero forestal combate el incendio declarado en Los Gallardos (Almería).
Sabe también que decir esto es más fácil que hacerlo. El pánico, admite, se impone al razonamiento en ese momento. "Hemos tenido que agarrar a personas porque iban a huir, sabiendo que en la huida iban a sufrir", recuerda de su experiencia en primera línea.
Frente a la tentación de correr hacia el coche, Bravo defiende el confinamiento como la opción más segura en la mayoría de los casos, algo que en España juega a favor por el tipo de construcción habitual. "Aquí la suerte que tenemos es que la mayoría de las edificaciones son de ladrillo. Eso te da una protección, un muro, y al minuto estás protegido de la llama directa", explica.
Hay una única excepción a esa regla, y es una orden expresa de evacuación por parte de emergencias. "Si llegan y te dicen que hay que salir, hay que salir. Esto es lo primero, tener las órdenes claras", señala.
Para Bravo, todo lo anterior llega tarde si antes ha fallado lo esencial. "Los incendios no se apagan en verano, se apagan con las labores preventivas. Y, sobre todo, con la información", resume.
Prevención
Reclama planes de prevención actualizados y traducidos a varios idiomas, sobre todo en provincias como Almería o Málaga, con una alta población extranjera residente en zonas rurales. "Muchos jubilados británicos o alemanes no saben hablar español: eligen este país para jubilarse y no van a aprender el idioma", recuerda.
Esa información en diferentes idiomas, insiste, tiene que llegar antes de que suceda la emergencia, para que cada persona sepa de antemano si su vivienda es segura para confinarse o cuál es su ruta de evacuación.
Bravo pone el foco en las llamadas zonas de interfaz, donde se mezcla lo urbano con lo forestal, como los puntos de mayor riesgo de la provincia de Málaga. Cita las urbanizaciones de Marbella, con chalés diseminados entre la sierra, como ejemplo de un modelo residencial que multiplica el peligro en caso de incendio.
Un avión trabaja en la extinción del incendio.
De hecho, recalca que cada vivienda debe tener su propio plan de prevención, y que existe una obligación legal detrás de esa exigencia. "Las casas tienen que estar limpias alrededor siempre que estén afectadas por terreno forestal", explica.
Reclama que sea la propia administración la que localice esas viviendas de riesgo y obligue a sus propietarios a cumplir la normativa.
El exbombero defiende además las quemas controladas como una de las herramientas preventivas más eficaces, una práctica ya extendida en Cataluña y Portugal, dos territorios con más tradición en el manejo del fuego.
"Con una quema controlada dejas preparado el monte para cuando llega el verano. Es mucho más efectivo y más económico que la maquinaria", asegura.
Advierte, eso sí, de que ese trabajo no se puede hacer una vez y olvidarse, porque la vegetación vuelve a crecer en poco tiempo.
"En terrenos forestales haces trabajos de limpieza de carriles y fajas auxiliares, pero en dos o tres años la vegetación vuelve a ser la misma. Esos planes tienen que estar constantemente revisados", explica.
Bravo reclama, por último, que la nueva Agencia de Emergencia de Andalucía dé más peso a esa parte preventiva frente al foco habitual en los medios de extinción.
"Protección Civil tiene mucho que decir al respecto. La nueva agencia puede poner más fuerza en el tema de la prevención", concluye.
Bravo cierra la conversación con la idea que repite una y otra vez: "La prevención y la información son lo que salva vidas y lo que más debemos tener en cuenta en una situación así".