Juanma Moreno saluda a Manuel Gavira al término de la votación de investidura de este jueves

Juanma Moreno saluda a Manuel Gavira al término de la votación de investidura de este jueves Europa Press

Andalucía

Sin "injerencia" de Génova y con la disputa por Agricultura: así se cocinó el pacto de los 45 días entre Juanma Moreno y Vox

El presidente andaluz, que confiesa no estar "contento" por no gobernar en solitario, valora el "nivel de claridad" con el que se ha pactado.

El acuerdo se ha logrado en el mismo plazo de tiempo que en 2019, después de que Moreno descartara una repetición electoral "por vanidad".

Más información: Vox entra en el Gobierno de Moreno con la Consejería de Turismo y Desregulación con rango de vicepresidencia.

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Las claves

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Juanma Moreno y Vox alcanzaron un acuerdo de gobierno en Andalucía tras 45 días de negociaciones, sin intervención directa de la dirección nacional del PP.

El principal escollo fue la disputa por la Consejería de Agricultura, que finalmente retiene el PP, mientras Vox obtiene una vicepresidencia y cuatro áreas menores.

El pacto incluye 150 puntos programáticos, muchos con sello de Vox, y supone la reorganización de la Mesa del Parlamento y el reparto de senadores autonómicos.

Moreno descartó la repetición electoral para evitar la parálisis institucional y apuesta por una legislatura estable y cordial pese a las diferencias con Vox.

Confiesa el propio presidente andaluz que apenas se sentó a la mesa de negociación con Vox plantó por delante un mensaje de honestidad: "Yo soy Juanma Moreno, tengo 56 años y no voy a cambiar; mi forma de hacer política es esta y mi forma de pensar es esta".

A partir de ahí, dice, la "claridad" y el "respeto mutuo" dentro de las numerosas diferencias fue el marco en el que gestar un acuerdo que no entraba para nada en los planes soñados por Moreno tras una legislatura de gobierno en solitario.

A solo dos escaños de la "suficiente", y tras una noche electoral agridulce pese al estirón histórico en número de votos, el malagueño que inventó la 'vía andaluza' —una suerte de centralidad absoluta—, se veía abocado a volver a la casilla de salida, a 2019.

Mientras la oposición auguraba la "caída de careta de la moderación" con el pacto casi inevitable con Vox, Moreno daba vueltas a la repetición electoral. La descartó por no "paralizar" Andalucía hasta cerca de la Navidad de 2026. "La vanidad", confiesa, le pedía lo contrario.

Pero durante un tiempo Moreno hizo el 'tancredo'. Desde el 17-M hasta la primera llamada telefónica del entorno del presidente en funciones a Vox pasaron doce días.

El portavoz de los de Abascal en Andalucía, Manuel Gavira, los iba contando uno a uno en sus comparecencias a los medios, con tono de despecho. Se supo que había habido llamada cuando Gavira dejó de pedirla en público.

Tras el primer contacto, la primera reunión. Los equipos, con el propio Moreno, se sentaron el martes 9 de junio en dependencias del Parlamento. Al término ya habían pactado algo: informar a la vez, con las mismas palabras, de aquel encuentro en un "clima de cordialidad".

"Lío ha habido"

Ambas formaciones confiesan que se ha negociado sin trampa ni cartón, asumiendo que no había otra que entenderse. Pero no ha sido un camino de rosas. "Lío ha habido", asegura Moreno, quien recuerda que en los últimos años con Gavira en el Parlamento "nos hemos dicho cositas".

Gavira dijo en campaña, por ejemplo, que el candidato del PP les temía más a ellos que al PSOE y Moreno llegó a asegurar que la "prioridad nacional" era un "eslogan vacío".

Pero eso ya era agua pasada una vez sentados a la mesa. Ahora se trataba de aislarse lo máximo posible y sacar un acuerdo en tiempo razonable. "No podemos parar Andalucía", empezó a decir Moreno a mediados del mes pasado.

El peso político de Moreno y el PP andaluz ha hecho que no haya habido "injerencias" desde la sede nacional de la calle Génova. El presidente ha liderado junto a sus cercanos, como Antonio Repullo, secretario general regional, el doloroso proceso en el que tenía que 'capitular' del Gobierno 'absoluto'.

No se puede decir lo mismo de Vox. El partido de Abascal ve el ciclo electoral autonómico de 2026 como un todo, de ahí que insistieran una y otra vez en que Andalucía "no podía ser diferente" a Extremadura, Aragón y Castilla y León, pese a los 38 escaños de diferencia con el PP-A.

Desde el primer minuto de las negociaciones, mientras en Sevilla Vox lanzaba un mensaje más conciliador, desde Madrid apretaban las clavijas: primero Garriga y luego, y sobre todo, Fúster, que llegó a sugerir poco antes de la segunda votación que "nunca" dirían que 'sí' a "este paso".

Para Vox el objetivo era la "prioridad nacional", por supuesto, y un peso en el Gobierno similar al de las otras regiones. Desde el PP-A confiaban en que un buen acuerdo programático —con "prioridad nacional", qué remedio— los eximiera de meter a Gavira en el Gobierno.

El escollo pasaron a ser los 'sillones' y en concreto tres carteras: Agricultura, Medio Ambiente y Familia. Son tres de los grandes fetiches de Vox y en todas las comunidades del ciclo de 2026 se han hecho con estas competencias.

El 'campo' contra Vox

En Andalucía la cosa se complicaba desde el mismo momento en que el propio 'campo' se les puso en contra: las cuatro principales organizaciones agrarias hicieron un comunicado pidiendo "continuidad", es decir, que el PP retuviera la cartera.

Para Moreno no era "deseable" dejar en las manos de su socio consejerías de tanto peso. "En ese sentido, ellos cedieron", confiesa.

La fórmula final de encaje de Vox en el Gobierno andaluz remite a 2019. Gavira queda con una consejería de cuatro patas (Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local) con rango de Vicepresidencia, exactamente las mismas atribuciones que tuvo Juan Marín (Ciudadanos).

Es lo menos que se despacha en el apartado 'ejecutivo', pero ello a cambio de 150 puntos de enjundia en el programa político, muchos de los cuales llevan una clarísima marca Vox.

Por lo demás, como era esperable, se rediseña la Mesa del Parlamento, donde los de Abascal ganan una Vicepresidencia, y el PP cede uno de sus cinco senadores por designación autonómica.

Un gesto serio en la firma

"Me ha sorprendido el nivel de claridad con el que hemos hablado", ha confesado Moreno a posteriori. Lo dijo poco después de firmar, con gesto muy serio, el acuerdo. Después, ya ante los medios, fue relajando el ademán y hasta se permitió alguna broma hacia su nuevo socio.

El presidente, con su tercer mandato ya visado, no oculta que no está "contento", pero confía en una legislatura "estable y cordial" después de haber conjurado un proceso dilatado de investidura como el de María Guardiola en Extremadura.

Del 17-M a la investidura del jueves han pasado 45 días, solo mes y medio. Es exactamente el mismo tiempo que tardó en rubricar el acuerdo con Ciudadanos y Vox en 2019 que permitió liquidar 40 años de hegemonía socialista.

Este domingo, Moreno celebrará su tercera toma de posesión. Será en el Palacio de San Telmo, la sede del Gobierno andaluz, donde se sienta como presidente desde hace siete años y medio. Ya solo Manuel Chaves ha estado más tiempo y más mandatos al frente de Andalucía.