Ignacio Peñuelas, el gaditano en silla de ruedas que cruzará a nado la Bahía de Cádiz.

Ignacio Peñuelas, el gaditano en silla de ruedas que cruzará a nado la Bahía de Cádiz. Cedida

Andalucía

La superación de Ignacio: un accidente lo dejó en silla de ruedas y ahora cruzará a nado la Bahía de Cádiz

Este gaditano atravesará los 5.000 metros el próximo 4 de julio junto a su padre, que padece cáncer de próstata.

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Las claves

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Ignacio Peñuelas, que quedó en silla de ruedas tras un accidente, cruzará a nado la Bahía de Cádiz junto a su padre, José.

El reto busca recaudar fondos para la investigación de lesiones vertebrales y demostrar su capacidad de superación.

Ambos nadadores han entrenado durante un año para recorrer los 5.000 metros que separan Cádiz capital de El Puerto de Santa María.

Tras completar la travesía, Ignacio planea preparar el maratón de Copenhague junto a sus amigos.

Alex Zanardi perdió las dos piernas en 2001 cuando competía en una carrera de motociclismo. El accidente le obligó a reinventarse y ahora es uno de los deportistas con más medallas en los Juegos Paralímpicos en la categoría de 'handbike', en la que compiten ciclistas que se impulsan con los brazos.

Mark Inglis quedó atrapado con tan sólo 23 años en una montaña en Nueva Zelanda. Durante dos semanas estuvo en medio de una tormenta.

Las bajas temperaturas le provocaron necrosis en las piernas y los médicos tuvieron que amputarle de rodillas para abajo. Después del suceso, Inglis se convirtió en la primera persona doble amputada en conquistar el Everest.

Teresa Perales perdió la movilidad de las dos piernas debido a una neuropatía. Con tan solo 19 años, pasó de practicar kárate y llevar una vida completamente normal a necesitar una silla de ruedas.

Finalmente, la española se ha consagrado como la mujer más laureada de los Juegos Paralímpicos con 28 medallas ganadas.

Estas tres historias muestran la capacidad de resiliencia del ser humano, pero para conocer relatos de superación no hace falta mirar la lista de deportistas de élite. Es suficiente con echar un vistazo a nuestro alrededor.

Ignacio Peñuelas era marino mercante de cruceros hasta hace dos años, cuando unas vacaciones le cambiaron la vida. El primer día en Mallorca con sus amigos, después de saltar de cabeza al agua, sufrió un accidente y se fracturó la vértebra C7, perdiendo la movilidad de caderas para abajo.

Tras un año ingresado en el hospital, este gaditano natural de El Puerto de Santa María tuvo que aprender a vivir unido a una silla de ruedas.

Sin embargo, el trágico acontecimiento no hizo que le cogiera miedo al mar. Tampoco ha relegado del deporte. Es más, ha unido sus dos pasiones en un reto que ahora tiene en vilo a todo su municipio.

Lo hará con su padre enfermo

El próximo sábado 4 de julio será un día clave para el protagonista de este relato y su padre, José. Ambos cruzarán la Bahía de Cádiz a nado, sin ningún tipo de ayuda. Además, tal y como Ignacio cuenta, "cada uno con lo suyo".

Su padre hará la misma travesía que él con una dificultad añadida. Tiene 72 años y superó un cáncer de próstata, pero "hace unos meses le volvieron a aparecer valores".

A pesar de este panorama, padre e hijo han decidido recuperarun reto que los dos se marcaron antes de que el destino decidiera cambiarles los planes.

La idea llegó "durante un día en el barco hace seis años", pero no será hasta dentro de dos semanas cuando se lleve a cabo. "Si no lo hacemos ahora no lo hacemos nunca", aclara.

El 'Reto bahía' tiene un objetivo claro: conseguir fondos para la investigación de lesiones vertebrales. Además, para Ignacio significa demostrarse una vez más de lo que es capaz.

Los dos nadadores partirán desde la Punta de San Felipe, en Cádiz capital, hasta la playa de la Muralla, en El Puerto.

La temperatura como principal desafío

Para lograr su propósito, ambos llevan preparándose desde julio del año pasado.

Primero empezaron entrenando en la piscina y desde hace un mes han comenzado en el mar. En él, sus cuerpos se han tenido que acostumbrar a las condiciones del agua y a los desafíos que esta enfrenta. El más difícil, según cuenta, "es la temperatura".

Debido a la lesión que sufrió Ignacio en la columna, su cuerpo es "mucho más sensible" a las temperaturas. El frío hace que sus músculos se engarroten hasta llegar a un punto en el que es muy complicado seguir, doloroso incluso. Por este motivo, han "empezado a trabajar con trajes especiales".

Ignacio y José se han marcado el objetivo de completar a nado los 5.000 metros que separan ambas orillas de la bahía en un tiempo estimado de entre dos horas y media y tres horas.

Sin embargo, la travesía no será el único momento destacado de la jornada en El Puerto de Santa María.

Tras el desafío deportivo, los participantes y asistentes compartirán un almuerzo en Puerto Sherry, un enclave privilegiado con vistas a la ciudad de Cádiz y al puente de la Constitución de 1812, conocido popularmente como puente de la Pepa.

El próximo reto: el maratón

El gaditano admite lo complicado que le ha sido habituarse a su nueva forma de vida.

Él era un joven deportista que "no paraba quieto". "Si no estaba en el mar estaba en la montaña". Además, como segundo oficial de cruceros, visitaba lugares como el Polo Norte. Ahora se ha tenido que acostumbrar a las limitaciones que supone estar en silla de ruedas.

Tal y como él mismo explica, el proceso durante estos dos años "ha sido largo". También se ha dado cuenta de que "lo más importante es mantenerse ocupado". Es por este último motivo por el que el gaditano ya tiene el próximo reto en mente.

Una vez haya atravesado la bahía, empezará a prepararse el maratón de Copenhague. Lo hará junto a dos amigos, los mismos que le sacaron del mar el día que volvió a nacer.