Juan Jesús, director del IES La Palma.
Juan Jesús, director del IES de Andalucía con la nota más alta en la PAU: "Hay que unificar el modelo de examen en España"
Sergio Herrera, alumno del IES La Palma, en Huelva, se hizo con un 13,98 sobre 14 en la prueba de 2025.
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Juan Jesús Sánchez lleva toda su vida vinculado al IES La Palma, en el municipio onubense de La Palma del Condado.
Primero fue alumno, luego profesor. Tras dos años dando clase de Geografía e Historia, se sumó al equipo directivo como jefe de estudios y, posteriormente, pasó a ocupar el cargo de director.
De este último ascenso han pasado ya ocho años y ha sido durante el séptimo cuando el onubense se ha convertido en testigo de un hito más del centro. Sergio Herrera, alumno del instituto, consiguió ser la mayor nota de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) de 2025 en toda Andalucía. En concreto, se hizo con un 13,985 de 14.
Ahora, a las puertas de una nueva Selectividad, el docente explica a EL ESPAÑOL cuáles son, a su parecer, las fortalezas y las deficiencias del sistema educativo en la etapa del Bachillerato.
P- ¿Ha sido la primera vez que un alumno del centro queda entre los tres mejores de Sevilla en Selectividad?
R- Sí. Siempre hemos quedado bien en Selectividad. Las notas que han sacado nuestros alumnos han estado en la media alta del conjunto de la comunidad.
Hemos tenido alumnos que han destacado especialmente por haber sido los que han accedido a sus respectivas carreras con las notas de corte más altas, pero ninguno había quedado el primero de la comunidad.
P- ¿Cómo trabajan con los alumnos en Bachillerato? ¿Utilizan algún método que los diferencie?
R- La evaluación de segundo de bachillerato tiene un hándicap. Tenemos que conjugar las exigencias curriculares autonómicas con el sistema de evaluación de la PAU. Y esto no siempre va en consonancia.
La normativa educativa nos exige evaluar por criterios y darle un enfoque más competencial a las enseñanzas y, en cambio, los modelos de exámenes de la PAU no son competenciales.
Lo difícil es encontrar este equilibrio y creo que en nuestro centro lo hemos conseguido.
Además, el profesorado que imparte clase en Bachillerato tiene ya una dilatada experiencia. Conoce muy bien el curso, las exigencias, los plazos, las características, el perfil del alumnado y los modelos de pruebas.
Todos o casi todos tienen experiencia como vocales correctores. Incluso algunos son los profesores que llevan la ponencia de sus respectivas asignaturas en la Universidad de Huelva.
P- ¿Cree que el modelo Covid que se ha implementado durante los últimos años ha perjudicado o beneficiado al alumnado? ¿Por qué?
R- El modelo Covid tenía razón de ser en las circunstancias en las que se implantó, en un curso que fue especial y en el que había que tomar medidas especiales.
Durante el curso siguiente, dado que hubo centros que estuvieron dando clases con la modalidad telemática, también tenía sentido. Luego no.
El cambio al modelo actual ha cerrado el abanico de optativas anterior, con lo cual la exigencia es mayor.
P- ¿Cuál es el gran hándicap del modelo de enseñanza actual en Bachillerato?
R- Soy consciente de las fortalezas del sistema educativo, pero este tiene sus debilidades.
Una de las deficiencias es un bachillerato excesivamente corto. Corto, breve, exigente y muy intenso, teniendo en cuenta que este año los alumnos están con la presión de la PAU.
Además, es una etapa que muchos alumnos afrontan sin la debida madurez.
Vienen con los parámetros de funcionamiento de la ESO y cuando reaccionan es tarde. Hay que tener en cuenta que la nota de primero también puede ser determinante para acceder a la universidad, no solamente la de segundo. Ya no basta con aprobar. Esta etapa necesitaría un año más.
P- ¿Considera que la Selectividad evalúa realmente el talento del alumnado?
R- La PAU es una prueba objetiva y cada vez más competencial.
En un solo día el alumno se juega mucho y un mal día puede tenerlo cualquiera. Hay alumnos brillantes que bajan la nota porque fallan en algún examen. Y esto también pasa a la inversa, lo que hace la prueba todavía un poco más injusta.
A eso tenemos que añadir la circunstancia de que, en los dos últimos años, nos hemos encontrado con exámenes, particularmente la asignatura de Matemáticas, especialmente difíciles.
Más que por la dificultad, el malestar entre el profesorado ha venido porque los exámenes que se han puesto no se correspondían con los modelos que la propia ponencia había enviado a los centros educativos. Los alumnos han tenido que afrontar unas pruebas para las que no estaban debidamente preparados.
P- ¿Se ejerce demasiada presión académica durante el Bachillerato?
R- El profesorado exige acorde a la etapa de bachillerato y a las exigencias. Lo que ocurre es que hay un escalón que los alumnos tienen que subir y no todos están preparados para hacerlo. Hay quienes necesitan un poquito de más tiempo. No pasa nada por hacer el bachillerato en tres años.
P- ¿Cree que el nivel de exigencia en la enseñanza debe de ir acorde con las exigencias que tendrá el alumnado en su vida profesional?
R- Creo que, en general, uno de los problemas que tiene el sistema educativo es que los niveles de exigencia han bajado y esto no favorece la excelencia.
Esto beneficia a los alumnos que estén menos motivados y perjudica a quienes tienen aspiraciones más altas.
Por otra parte, se habla mucho de atención a la diversidad tanto por un extremo como por el otro.
Existen adaptaciones para aquellos alumnos con especial motivación pero hay un problema que estriba en la ratio. Con ratios tan elevadas no es fácil atender a tanta diversidad .
P- ¿Cree que el sistema educativo premia más la memoria que el pensamiento crítico?
R- Hasta ahora ha sido así, pero los cambios normativos están haciendo derivar el proceso de enseñanza hacia un enfoque más competencial, con aprendizajes vinculados al entorno más próximo.
De hecho, es uno de los principios que subyace en la filosofía de la última ley educativa, la LOE. Esto poco a poco va calando en el profesorado pero la normativa va más rápida que la realidad. Todavía se necesita más tiempo para que el profesorado termine de interiorizar estos cambios. Pero creo que se va en la buena dirección.
Esto no significa que se descuide lo memorístico. Soy de los que piensan que hay que cultivar la memoria. Es algo irrenunciable. Pero los aprendizajes hay que contextualizarlos .
P- ¿Qué habilidades cree que deberían potenciarse más en Bachillerato?
R- La comprensión lectora, la expresión y el pensamiento crítico.
Aunque se está potenciando y se es consciente de su importancia, todavía debemos trabajar más. Sigue siendo una carencia.
Uno de los problemas con los últimos exámenes de la PAU de Matemáticas es que la dificultad radicaba precisamente en la necesidad de comprenderlos.
P- ¿Qué cambios introduciría en la Selectividad si dependiera de usted?
R- En general, está bien planteada, pero es sumamente importante que se unifique el sistema a nivel nacional.
Los alumnos están compitiendo por las mismas plazas universitarias en el contexto de todo el país. Entonces, no podemos tener sistemas diferentes.
No tiene sentido que una asignatura como Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales pondere más en Andalucía que en otras comunidades autónomas.
Ni que un alumno que obtiene una calificación media en esa asignatura pueda entrar en una carrera de la rama sanitaria en Andalucía pero no pueda hacerlo en Extremadura.
No tiene sentido, y vuelvo al caso de los exámenes de Matemáticas, que alumnos buenos de Andalucía pudieran sacar sobresalientes en los exámenes de Murcia o Madrid y pincharan en el de aquí. No puede ser esa diferencia entre unas comunidades y otras.
P- ¿Cuáles son las ramas de Bachillerato más demandadas?
R- La modalidad de Humanidades es minoritaria, la cursan siempre entre 10 y 15 alumnos.
En el caso de Ciencias Sociales, esta es siempre la más demandada. Es la que tiene más opciones académicas futuras, pero muchas veces se convierte en una especie de 'cajón de sastre' donde recalan alumnos que no tienen una vocación especial por bachillerato o que han intentado entrar en ciclos formativos, no lo han conseguido y no quieren perder el año.
En cuanto a las Ciencias y Tecnologías, en los últimos años el alumnado está bastante repartido. Es una modalidad con menos alumnos que la de Ciencias Sociales pero que ha crecido bastante; los números se han equiparado. Podemos decir que los alumnos cada vez se sienten más atraídos por las Ingenierías y por las Tecnologías.