María Jesús Montero, este domingo, comparece con rostro serio para valorar el resultado electoral.
Montero lleva al PSOE al sótano electoral y no aclara si seguirá en Andalucía: "No son buenos resultados, tomamos nota"
La candidata derrotada asumió el "veredicto" de los ciudadanos. Sánchez presidirá este lunes una Ejecutiva para valorar unos resultados que, apuntan desde Ferraz, "podían haber sido peores".
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María Jesús Montero llegó a la campaña andaluza como "la mujer más poderosa de la democracia" y se despide con el peor resultado de la historia del PSOE regional.
Son 28 escaños, dos menos que los logrados por Juan Espadas en 2022, y por tanto un nuevo suelo para los socialistas en Andalucía. Los dos asientos se perdieron en Granada y Huelva.
"No son unos buenos resultados para nosotros", reconoció Montero, que comparecía ante sus compañeros y la prensa a las 23.23 horas en el hotel NH Collection de Sevilla.
Ahí valoró la noche triste del socialismo andaluz, solo matizada por el hecho de que su rival, Juanma Moreno, no haya logrado reeditar la mayoría absoluta.
Montero ha recordado que el PSOE "siempre sale a ganar porque representa la mayoría social", por lo que, señala, "tomamos nota de lo que los andaluces nos expresan a través de las urnas, analizaremos todos los detalles, este es un partido que aprende".
En los próximos días, la secretaria general del PSOE-A, que no ha dejado del todo claro si seguirá en el Parlamento andaluz como líder de la oposición, reunirá a los órganos del partido para analizar la derrota.
Promete cuatro años de oposición "seria y responsable", con "rigor, planteando respuestas y propuestas", además de con "esperanza" de desbancar a la derecha en cuatro años.
Montero, que ha hablado con Juanma Moreno por teléfono para felicitarle por su victoria, asegura que en su partido "aceptamos el veredicto de las urnas.
La exvicepresidenta del Gobierno, que no ha logrado revivir a un PSOE catatónico en la región, ha agravado incluso su crisis.
Si el techo del partido se sitúa en los 66 escaños logrados por Rafael Escuredo en 1982, que inauguraron varias décadas de hegemonía socialista indiscutible, el nuevo suelo del PSOE-A son los 28 escaños de Montero.
María Jesús Montero dio las explicaciones en las que asumía la derrota acompañada de su ejecutiva y de figuras como Susana Díaz, Juan Espadas o el exalcalde de Sevilla, Antonio Muñoz.
Queda en el aire su futuro, pues no ha aclarado de manera tajante si va a permanecer en el Parlamento andaluz la próxima legislatura ni cómo puede afectar esta derrota en Ferraz. Andalucía no es una comunidad más para los socialistas. Sánchez aceptó desprenderse de su número dos en el Gobierno para que diese la batalla.
"Montero tiene nuestro apoyo"
El PSOE, que fue un partido hegemónico en Andalucía durante cuatro décadas y que parecía invencible, ve como apenas llega al 23% de los votos. La derecha, entre PP y Vox, obtiene el 55%. La diferencia entre PP y PSOE es de casi 800.000 sufragios.
Pese a todo, en Ferraz mostraban cierto alivio porque "todas las encuestas, incluidas las nuestras, nos daban peor".
"No hay que olvidarse de cómo estaba este partido hace diez meses", aseguraban fuentes de la dirección, evocando la dimisión de Santos Cerdán tras ser encarcelado. "Nadie daba un duro por nosotros", añaden.
Este lunes, a las 10 de la mañana habrá una Ejecutiva del PSOE presidida por Pedro Sánchez para valorar los resultados.
Lo anticipó la secretaria de Organización, Rebeca Torró, que evitaba la autocrítica y ponía el énfasis en que "el PP pierde 5 escaños y la mayoría absoluta, y el bloque de la derecha cuatro años". "Montero tiene nuestro apoyo", zanjaba.
Pese a que Montero evitó desvelar su futuro, en la dirección federal deslizaban que "tiene tablas y experiencia" para "construir una alternativa" en el Parlamento andaluz.
Los socialistas vuelven a vivir un déjà vu: la ministra Pilar Alegría obtuvo hace tres meses, en febrero, el peor resultado histórico del PSOE en Aragón.
Además, ven como un partido a su izquierda, Adelante Andalucía, se lleva buena parte de los votantes con un discurso más de confrontación con el PSOE que el de Por Andalucía, la coalición que integran IU, Sumar y Podemos.
En Ferraz restan importancia al auge de este partido y cree que su subida se debe a que el PSOE no jugaba por la presidencia. "Es el efecto de que no te vean ganador", añadían, y se mostraban confiados en recuperar a esos votantes en unas generales.