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Emoción, homenaje y aún incredulidad. Una semana después del peor accidente de la alta velocidad española, los vecinos de Adamuz han despedido a los 45 fallecidos en una emotiva y abarrotada misa en la que el pueblo volcado en la tragedia ha buscado consuelo y, también, una suerte de cierre tras presenciar el horror.
El oficio religioso, oficiado por el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, ha reunido a vecinos de todas las edades y representantes de los servicios de emergencias, Policía Local y Guardia Civil.
Para ellos, un protagonismo absoluto; la presencia de políticos se ha reducido al mínimo, con dos consejeros de la Junta de Andalucía en Adamuz: el titular de Universidad, Investigación e Innovación, José Carlos Gómez Villamandos, y de Justicia, Administración Local y Función Pública, José Antonio Nieto.
Ambos son cordobeses, como también el presidente del Parlamento andaluz, Jesús Aguirre, que les ha acompañado en primera fila de una Caseta Municipal abarrotada.
"Ha sido un sufrimiento continuo; todos nos hemos implicado de una forma directa con ellos", ha expresado Aguirre a periodistas.
Cientos de vecinos de esta localidad de 4.000 habitantes han asistido a la misa, que ha recordado a los fallecidos y heridos y destacado el papel de quienes se lanzaron desde el pueblo a ayudar en las vías en los primeros momentos de la tragedia, y luego se volcaron en ayudar quienes sobrevivieron y los equipos de emergencia.
Los consejeros de Justicia, Administración Local y Función Pública, José Antonio Nieto, y de Universidad, Investigación e Innovación, José Carlos Gómez Villamandos, en la misa funeral.
Una experiencia que les ha impactado profundamente. “Venimos con el corazón roto”, ha expuesto el alcalde de Adamuz, Rafael Moreno, en una primera intervención. Tras él, otros vecinos y personal de emergencias ha tomado la palabra.
Como Julio Rodríguez, un joven de solo 16 años que llegó de los primeros a las vías y cuya historia se ha hecho conocida en toda España.
“Toda España ha quedado sumida en la tristeza”, ha asegurado el obispo de Córdoba, junto a la imagen de la patrona de Adamuz, la Madre del Sol, que portaba un enorme crespón negro.
Del accidente, que hizo que la noche fuera “oscura y trágica”, ha remarcado la asistencia prestada por los “buenos samaritanos” de Adamuz. También ha tratado de dar algún consuelo con respecto a los fallecidos: “estamos seguros: a 45 (Dios) se los llevó en paz”.
Asistentes a la misa funeral.
Previamente a la misa, en todo caso, el obispo ha lamentado "la confusión" de las autoridades que impidió que los sacerdotes desplazados hasta el lugar del siniestro administraran los últimos sacramentos a los heridos.
"Creo que fue un momento de tanta confusión al que no estamos acostumbrados, ni tampoco las autoridades”, ha dicho a periodistas.
Últimos restos del Alvia
Con la misa Adamuz, la primera gran despedida colectiva tras los funerales privados de las familias de los fallecidos, la localidad cordobesa trata de pasar una página y recuperar la normalidad mientras a pocos kilómetros, en las vías, se retiraban los últimos restos del Alvia accidentado.
Con esto, concluye la retirada de vagones involucrados en la tragedia, dado que cinco de los coches del Iryo fueron remolcados hacia Madrid y otros tres permanecen apartados de la línea férrea.
Vista de unos vagones precintados del Iryo a la espera de ser retirado en la zona del accidente de Adamuz.
Ahora se trabaja en la limpieza del entorno de las vías para poder reconstruir la infraestructura destrozada y reabrir la circulación de trenes de alta velocidad entre Andalucía y Madrid, algo que según Óscar Puente se espera que ocurra en los primeros días de febrero.
Mientras, avanza la investigación y también las preguntas para esclarecer tanto las causas del accidente como la respuesta que se dio al mismo.
Este viernes la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) publicó su primer informe preliminar. En él deja claro que había una fractura del carril y que esa rotura "se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y, por lo tanto, al descarrilamiento".
Ahora habrá que ver cómo avanzan las investigaciones que permitan esclarecer cómo y por qué se produjo esa fractura, pero también se avanzará en todo lo que rodeó a la actuación de Renfe, Iryo, Adif, Transportes y los equipos de emergencia.
Sobre todo porque aún no está claro por qué se tardó casi una hora en llegar al Alvia siniestrado.
La empresa pública difundió este sábado una cronología de los minutos posteriores al accidente, pero sigue sin desvelar un enigma clave: cuándo supo que el Alvia había chocado con el Iryo.
