Paco Cuenca (1969) es un maestro de escuela al que, según afirman fuentes municipales, rara vez se le ha visto ejerciendo como profe de Educación Física. Es diplomado en esa especialidad y tiene su plaza en Alfacar, a pocos kilómetros de Granada capital, ciudad de la que ahora, dos años después de las elecciones, ha vuelto a ser alcalde.

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Cuenca es el perfecto ejemplo de político que ha sabido estar a pesar de sus derrotas. Socialista de cuna, podría protagonizar pasajes del Manual de Resistencia de Pedro Sánchez. De hecho, la resistencia de Cuenca empezó antes, mucho antes, que la de Sánchez.

Padre de dos hijos, siempre ha señalado su orgullo por haber crecido en el barrio de la Chana. Sin embargo, lo habitual es verlo en una de las calles más céntricas y tradicionales de Granada.

Cuenca vive en calle Recogidas, uno de los enclaves más transitados de la capital nazarí. Sus hijos estudian en un colegio público también en el centro. En las últimas semanas, a pesar del terremoto político en su ciudad, ha sacado la bufanda y ha estado animando al C.B. Granada en la fase de ascenso a la ACB, que finalmente perdió.

Además, es un devoto cofrade, seguidor de las tradiciones de Granada como la Tarasca, el Corpus y todas las fiestas que vertebran a esta ciudad de más de 230.000 habitantes.

Cuenca se afilia al PSOE con 23 años, pero su relación con el partido le viene de cuna. Es sobrino del histórico senador socialista Juan Cuenca. 

Su cuñada, Encarna Franco, fue jefa de gabinete de la Diputación de Granada con Jesús Quero. Esas relaciones familiares le valieron para servir desde bien joven al partido.

A partir de 2001, Cuenca ocupó los cargos de delegado de Obras Públicas y de Innovación de la Junta socialista en Granada. De ahí le viene el fantasma que le persigue: su imputación por prevaricación en la adjudicación de contratos. Aunque su pieza se archivó, actualmente está pendiente de un último recurso.

Candidato en 2011

Después de uno de los mayores batacazos del PSOE en Granada, en las municipales de 2007, Paco Cuenca fue el elegido para dar la batalla a Pepe Torres Hurtado, el todopoderoso alcalde del PP. 

Cuenca no pudo hacer nada. Era el protegido de los veteranos socialistas que vieron en él un perfil joven y moderno capaz de recortar algo al PP en las urnas, pero sólo consiguió la mitad de votos que su rival.

Primer acto de resistencia. Cuenca siguió, persistente, a pesar de ser un político sin pegada. Según fuentes municipales, no destaca por su carisma y tampoco posee grandes dotes de oratoria. 

Candidato en 2015

En 2015 Cuenca consigue recortar la diferencia, de 30.000 pasa a quedarse a 10.000 votos de los populares, pero no es suficiente. El candidato socialista se volcó en tratar de reverdecer la vieja camaradería con Luis Salvador, cabeza de lista de Ciudadanos. Sin embargo, los liberales acabaron apoyando al PP.

Segundo acto de resistencia. Cuenca sigue trabajando en la oposición. Se va labrando una imagen de hombre de barrio con un perfil cultural y juvenil que se separa mucho del tradicionalismo de los populares. Sin embargo, nunca esconde que es cofrade, futbolero y aficionado al baloncesto.

Poco más de un año después, se destapa el caso Nazarí, en el que se imputa al alcalde popular Torres Hurtado. Primera carambola que lleva a Paco Cuenca, con el apoyo -ahora sí- de Ciudadanos, a tomar la vara de mando. 

Relación con Salvador

El nuevo alcalde de Granada tiene en común con Luis Salvador, el primer edil saliente, su carrera política socialista. Con apenas seis años de diferencia de edad, pertenecen a una generación de políticos y que han trabajado en el PSOE granadino desde la juventud.

Cuenca y Salvador nunca se han llevado bien. En Granada se especula que estas malas relaciones -o ausencia de ellas- se debe a que son perfiles ciertamente parecidos: políticos que dan más importancia a la imagen que al contenido, sin apenas fortaleza ideológica y una gran dependencia del partido.

Seguramente por esa disciplina de partido, Salvador llegó a hacer campaña por Paco Cuenca en 2011. Este miércoles, el expresidente del PP de Granada recordaba una foto que señalaba como inicio de toda la maniobra política.

Las relaciones entre Salvador y Cuenca, una vez que el liberal deja el PSOE, se enturbian aún más en dos momentos. Primero en 2015, cuando Salvador se niega a apoyar al socialista. Se habla incluso de una venganza personal. En un segundo momento, tras los comicios de 2019: el PSOE es la lista más votada, pero Cs negocia la alcaldía con el PP. Cuenca no da crédito al movimiento de Salvador y se distancia definitivamente. Hasta la fecha.

Fin de la resistencia

Fue 2019 el tercer acto de resistencia. Cuenca ya había sido alcalde, pero no había conseguido la mayoría del bloque de izquierdas en las municipales. Sin embargo, resiste. Se queda. A pesar de ser una y otra vez el segundo de la clase, Cuenca trabaja con tesón.

Suple su tibieza con mucha presencia. De hecho, a pesar de no ser el primer edil, desde 2019 sigue teniendo la misma actividad que en los años que presidía los plenos en la Plaza del Carmen: asociaciones, cofradías, peñas... Cuenca hace de alcalde sin serlo.

Hasta que este 7 de julio se acabó, aparentemente, la resistencia. Cuenca vuelve a tomar el mando de Granada en otra carambola. Ahora quedan poco menos de dos años para las próximas elecciones y Cuenca parte con ventaja: el PP fuera del poder y con sus estructuras vacilantes, tres no adscritos que se han quedado sin espacio y Ciudadanos fuera del mapa político

Su 'Iván Redondo'

En torno a Cuenca se ha creado otra leyenda, la de su asesor político. Incluso se adelantó a Pedro Sánchez creando su figura de alcalde en la sombra. Juanjo Ibáñez es el creador del político que este miércoles ha vuelto a tomar las riendas del Ayuntamiento de Granada. El equivalente a Iván Redondo en Moncloa.

A Ibáñez se le atribuye el exceso celo de Cuenca con su imagen: en su primera época era llamativo ver al alcalde combinando fulares con su estilo desenfadado. Incluso, fuentes municipales hablan de un mensaje muy bien construido en la fachada, pero sin apenas contenido.

En este sentido, Ibáñez es la persona de máxima confianza del ahora alcalde. En sus manos, según afirman las citadas fuentes, descansa buena parte del peso del gobierno que ahora, dos años más tarde, vuelve a ostentar Paco Cuenca.