El sainete político de Granada ha escrito este miércoles uno de sus últimos capítulos. Tras la definitiva separación entre las direcciones nacional y local de Ciudadanos, el pleno de investidura se ha solventado con un nuevo alcalde socialista, el imputado por prevaricación Paco Cuenca. El apoyo de Luis Salvador y su lugarteniente, José Antonio Huertas, ha hecho posible que Cuenca haya alcanzado quince votos, uno por encima de la mayoría absoluta requerida. Desde la dirección de Cs confirman a EL ESPAÑOL: "Están expulsados".

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Aunque el voto ha sido secreto, la reacción del coordinador regional de Cs en Andalucía ha aclarado el sentido del voto de los dos únicos ediles que quedaban en el grupo de los liberales: el partico ha abierto inmediatamente expediente de expulsión. Si bien Salvador y Huertas han estado defendiendo las siglas de Cs hasta este mismo miércoles, el ya exalcalde ha incumplido una de sus primeras promesas. Gracias a sus votos, el nuevo alcalde es un político imputado en acción de gobierno.

Salvador, que durante cinco semanas ha estado gobernando sólo con el apoyo de un concejal de los 27 que componen el pleno granadino, se ha resistido hasta las últimas consecuencias a abandonar la Alcaldía. A pesar de las malas relaciones con Paco Cuenca, a raíz de no apoyar su investidura como lista más votada en 2019, ha decidido apoyarle en la creación de un nuevo gobierno.

Cs desaparece

Ahora, con Huertas y Salvador en trámites de expulsión, Cs en Granada desaparece. El grupo municipal, conformado hasta el 8 de junio por cuatro concejales, se queda a cero. Primero con las salidas de Manuel Olivares y Lucía Garrido, que desaprobaban que Salvador se enrocara en su puesto; ahora con la desobediencia de la disciplina de voto de Salvador y Huertas.

Olivares, en conversación con EL ESPAÑOL, confirma que siente "una auténtica vergüenza. Son este tipo de cosas las que hacen que haya desapego por parte de la ciudadanía". Hay, según Olivares, "muchos concejales que buscan soluciones, pero otros sólo buscan su bien personal".

El concejal, que se dio de baja, considera que Cs "está entregado al sanchismo, se ha echado a los brazos del partido de los indultos y los independentistas; yo no podía seguir ahí". Esta fue la cuestión principal de su salida el pasado 8 de junio y ahora, afirma, "sigue estando vigente".

En este sentido, fuentes del entorno de Cs hablan de "la compra de un traidor" para referirse al acuerdo al que han llegado Salvador y Cuenca. "Ha pasado de vetarlo a apoyar a un acusado por prevaricación", arguyen. "No hay justificación para que se haya apoyado a Cuenca".