El ministro de Obras Públicas y Agua de Marruecos, Nizar Baraka, ha insistido este jueves en la reclamación marroquí de Ceuta, incidiendo en que España es un "socio esencial", pero Rabat "no retrocederá ni un solo palmo de su territorio nacional".
"¿Qué debemos decirle a nuestra vecina España después de lo ocurrido en Ceuta? Nos han dicho que consideran que su seguridad nacional se ha visto perjudicada", ha señalado en un mitin del partido Istiqlal, del que ejerce como secretario general.
"Nosotros lo decimos con toda franqueza: España es un socio esencial para nosotros, pero no retrocederemos ni un solo palmo de nuestro territorio nacional", ha afirmado Baraka en unas declaraciones recogidas por Europa Press que se producen en pleno choque con España tras el cruce masivo de migrantes el pasado 30 de julio y cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha puesto como "líneas rojas" en la relación con Rabat la integridad territorial de España y la soberanía nacional de Ceuta y de Melilla.
En la sesión monográfica en el Congreso de este jueves, Sánchez ha defendido la "política de buena vecindad con Marruecos" pero, al mismo tiempo, ha incidido en que hay cuestiones que España va a "defender siempre" y que son "perfectamente legítimas", como la cuestión de Ceuta y de Melilla.
El jefe del Ejecutivo se escudó en que las investigaciones deben continuar porque "no existen pruebas", pero se comprometió a "actuar en consecuencia" de probarse la autoría marroquí. En cambio, su comparecencia fue más bien en la línea de agradecer la "colaboración" en la frontera del Reino alauita.
Aún así, expresó que a todas luces, el modelo diplomático y de cooperación debe ser "diferente" tras lo ocurrido.
El jefe del Ejecutivo ha pedido mantener un enfoque "prudente" a las relaciones con el país vecino tras el altercado vivido en la frontera en el mes de julio, y ha desvelado que España convocó a la embajadora de Marruecos, Karima Benyaich, el pasado 21 de agosto, un extremo que no se había hecho público hasta la fecha y que se han encargado de afear tanto los socios como la oposición.
En las últimas semanas, se han sucedido declaraciones de ministros marroquíes sobre las reclamaciones territoriales respecto a las dos ciudades autónomas. El más explícito fue el titular de Asuntos Religiosos, Ahmed Toufiq, quien en presencia de Mohamed VI hizo referencia a la "liberación" de Ceuta y Melilla.
Por contra, el resto de grupos parlamentarios, tanto oposición como socios de Gobierno, optaron por señalar abiertamente a Marruecos como origen de la llegada masiva de migrantes a Ceuta los días 30 y 31 de julio.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, preguntó directamente a Sánchez qué le impedía culpar a Rabat y cuestionaba si el Gobierno marroquí tenía información del Ejecutivo español que condicionara su respuesta: "España no puede tener un presidente bajo chantaje. ¿Por qué tiene miedo a Marruecos, qué sabe de usted?".
"Ahí se documenta que la invasión salió de Marruecos, fue consentida por Marruecos, hay indicios de que la coordinó y se sabe que el Gobierno de España lo sabía y no hizo nada", le espetó el líder de la oposición, en referencia al informe publicado por EL ESPAÑOL de la Policía Nacional que señala a Marruecos como autor.
Feijóo pidió al presidente "esclarecer el 'caso Pegasus', en referencia a un supuesto 'hackeo' del teléfono de miembros del Gobierno por parte de Rabat y le exhortó a explicar qué información tenía el país árabe. Sin embargo, Sánchez le respondió que Marruecos no tenía nada.
"Supongo que en ese dosier estarán las conversaciones de Pegasus", apostilló en relación al anuncio que ha realizado el jefe de Gobierno sobre un documento público que recoja toda la información previa a la crisis migratoria.
El presidente de Vox, Santiago Abascal, acusó al líder del Gobierno de no hacer nada pese a saber que la "invasión" se iba a producir y de continuar "en contacto con el enemigo", en referencia al rey Mohamed VI, a lo que añadió que el monarca alauita "no es su amigo, es su amo".
Los grupos de izquierda del hemiciclo no se quedaron atrás. Socios o no del Ejecutivo, recriminaron al jefe del Gobierno y sus ministros negociara con una "dictadura" y llegaron a tachar de "asesino" al monarca.
El portavoz de Izquierda Unida, dentro de Sumar, Enrique Santiago, señaló rotundamente que "España ha sufrido un ataque de Marruecos utilizando a personas vulnerables", a lo que agregó que esta "operación de desestabilización" se había realizado "en coordinación con Estados Unidos e Israel".
Santiago desmontó el relato de las organizaciones criminales alentando a la entrada a España, el cual ha sido la versión oficial de Moncloa desde el inicio de la crisis al decir que se trataba de una acción "con claras intenciones políticas y geoestratégicas que nada tiene que ver con las mafias de tráfico de personas".
Además, recalcó que "defender otra hipótesis no es creíble". Y añadió: "Convoquen ya a la embajadora de Marruecos y pídanle explicaciones sobre el ataque del 30 de junio".
El diputado y portavoz de ERC, Gabriel Rufián, apuntó también a un ataque ejecutado por Marruecos, pero organizado "con la colaboración de Washington, Tel Aviv y de la derecha y ultraderecha española policial y judicial" para "cargarse" al Gobierno español.
Desde las filas de Podemos, Ione Belarra, demandó directamente "romper las relaciones diplomáticas y comerciales" con el "régimen totalitario y la dictadura" de Marruecos. Asimismo, señaló la acción del Gobierno como una "claudicación" ante el trono del país vecino.
Además, Belarra ha tildado de "sainete" el baile de versiones sobre la información que tenía y compartió el CNI antes de la crisis, entre la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
