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Las claves

Son, según el abogado de la víctima del exDAO de la Policía Nacional, 40 minutos de audio en los que se escuchan unos hechos "desgarradores". Una grabación que apuntala la denuncia de la inspectora contra José Ángel González.

Se trata de una prueba demoledora tanto para el futuro del ya ex máximo jefe policial del Cuerpo como para el discurso feminista del Gobierno de Pedro Sánchez.

Para González, supone el peor fin posible a una carrera brillante. Entre los mandos de la Policía se ha extendido un sentimiento de estupor y decepción por este escándalo. Nadie esperaba algo así.

Sánchez, por su parte, ve derrumbarse sus intentos por reconstruir el discurso feminista del Gobierno y del PSOE después de los sonados escándalos de acoso sexual, como el de Paco Salazar, que dio paso a otras denuncias y a un verdadero MeToo en la izquierda.

Una encuesta de SocioMétrica publicada por EL ESPAÑOL a primeros de año señalaba que el 74% de las mujeres cree que Sánchez ha sido permisivo frente a las denuncias de acoso sexual contra líderes del PSOE

En el audio grabado por la denunciante de González se escuchan frases, que éste habría pronunciado, tales como: "Estás gilipollas", "Eres borrica" u "¡Oye, que soy el DAO!".

El presidente del Gobierno, de viaje en La India, habló este miércoles a la defensiva: "No acepto lecciones de quienes encubren estos casos", dijo, en referencia al Partido Popular.

El ministro Fernando Grande-Marlaska, que nombró a González como director adjunto operativo (DAO) de la Policía y le prorrogó el mandato, aseguró en el Congreso que dimitirá si la víctima siente que no se la ha protegido.

En Moncloa, cundió el nerviosismo nada más trascender la querella contra este hombre de la máxima confianza de Marlaska en la Policía y al comprobar cómo el PP convertía la sesión de control al Gobierno casi en un monográfico sobre este asunto.

"Hoy, Marlaska no debería estar sentado en el banco azul. Dan náuseas. Todo un ministro del Interior tapando una violación", dijo desde su escaño el secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado.

Tras él, siguieron, en esa línea, todos los diputados del principal partido de la oposición que tomaron la palabra. Y en varias ocasiones, tronó la bancada al grito de "dimisión".

El Gobierno tiene motivos para la inquietud. Muchos dan ya por imposible recuperar el voto femenino perdido, que en elecciones pasadas fue clave para la izquierda. 

El caso del DAO se alargará en el tiempo. Por lo pronto, José Ángel González ya está citado a declarar el próximo 17 de marzo.

Además, el PP llevará al Congreso una proposición para instar al presidente del Gobierno a que cese a Marlaska y a que se revisen todas las medallas pensionadas concedidas a los mandos policiales afectados por la querella.

Desde el Ejecutivo, insisten en reducir el escándalo al máximo responsable de la cúpula policial y al comisario Óscar San Juan, su hombre de confianza.

Pero existe miedo a que alguien más en Interior haya tenido conocimiento de los hechos y no los haya denunciado.

La denuncia

José Ángel González, al que en la Policía llamaban Jota, llegó en 2018 al puesto de DAO, la máxima responsabilidad operativa dentro del Cuerpo.

El relato de la mujer que se querelló contra él sitúa la supuesta agresión sexual el 23 de abril de 2025 en el apartamento oficial del Ministerio del Interior en el que residía Jota desde su nombramiento.

Ya en el interior de la vivienda, siempre según la denunciante, el entonces DAO se le echó encima. Ella le rechazó en una primera ocasión. Pese a la negativa, su superior toca "de forma insistente con su mano en la vagina a la víctima, le introduce los dedos y comienza a masturbarla".

La víctima, "de forma reiterada, expresa y nítida", lo rechaza, de acuerdo con su testimonio. González le dijo que si estaba "gilipollas" y siguió, presuntamente, intentando forzarla. Entonces, la agente consiguió zafarse y huir.

En las semanas y meses posteriores, recibiría mensajes y llamadas del propio DAO, tanto desde su despacho oficial como desde su teléfono personal. También, de la mano derecha del mismo, el comisario Óscar San Juan, quien le habría ofrecido el puesto que ella quisiera a cambio de no abrir la boca.

De todo ello, asegura el abogado de la víctima, se aportarán pruebas al juez.

Desde aquel 23 de abril, según la querella, esta funcionaria —la mujer es agente de la Policía Nacional— sufre "una crisis de ansiedad severa caracterizada por llanto incontrolado, temblores, hiperventilación, sensación de irrealidad y bloqueo emocional".