Las claves
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El abogado oscense Jorge Piedrafita se encarga de la defensa penal de la mujer que acusa de haberla violado a José Ángel González, el hasta hace sólo unas horas director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional.
La querella firmada por Piedrafita, admitida a trámite por un Juzgado de Instrucción de Madrid, relata que la supuesta agresión sexual sucedió en una vivienda de la capital propiedad del Ministerio del Interior, la misma en la que residía el entonces DAO.
Tras hacerse público este escándalo, González dimitió como jefe operativo de la Policía Nacional, cargo que ocupaba desde 2018, cuando fue designado como tal por el ministro Fernando Grande-Marlaska.
En su querella, la mujer —también agente de policía y expareja de González— narra que éste le ordenó acudir hasta dicho domicilio y, una vez allí, en la cocina, la forzó y penetró con los dedos, tras bajarle el pantalón de forma brusca y desoyendo sus quejas.
Además, la querella relata que la denunciante habría sido coaccionada por el comisario Óscar San José, asesor y mano derecha de González y destituido este miércoles por Marlaska.
Piedrafita atiende a EL ESPAÑOL unas horas después de este cese y a tan sólo un mes de que tanto su clienta como el ya exDAO de la Policía deban declarar ante un juez.
PREGUNTA. Lo normal es que estos sucesos ocurran entre cuatro paredes y sin testigos. En este caso, según relata la querella, existe una grabación de lo ocurrido. ¿Qué se escucha?
RESPUESTA. Se escucha que él [el exDAO González] le da una orden a ella y la engaña con un objetivo personal y particular. No tenían que hablar nada secreto ni relacionado con el trabajo, como él le aseguró.
González, de forma insistente, quiere tener relaciones sexuales con ella. Ella se niega repetidamente. Se escucha varias veces cómo ella le dice que no, que no, que no... Y él, pese a eso, sigue insistiendo, sigue insistiendo, sigue insistiendo y, ante su negativa, doblega su voluntad.
Y ahí ya se escucha cómo se produce la agresión [sexual] que la víctima describe y cómo esta persona, lascivamente, se recrea con lo que está haciendo. Es decir, sonoramente, la grabación ilustra la conducta que se describe en la querella.
Usted asegura que se puede escuchar hasta el rasguido de la ropa.
Sí, sí... Si no recuerdo mal, sí. Sé que en la grabación, la violencia se oye y en el contexto que te menciono, en el que ella se niega.
Él le propone que hagan el amor y que se vayan, porque él tiene muchas ganas. En el audio, se escucha que la intención sexual [de él] es clara y que la negativa [de ella] también era clara.
Y eso, ya de por sí, es constitutivo de un delito de agresión sexual, corroborado luego por una prueba médica sobre la lesión [psicológica] que tiene [la mujer denunciante]. Yo creo que es demoledor...
Hay un diagnóstico psicológico de la denunciante...
Evidentemente. Ella lo obtiene, aunque no de forma inmediata. Por desgracia, las víctimas, cuando sufren un shock así, pueden tardar en denunciar...
Ella, además, es coaccionada desde que se producen los hechos. Cuando ella consigue huir, él ya la está llamando y mandando mensajes, tratando de culpabilizarla a ella. "Eres una borrica", le dice [González a la mujer].
¿Eso está en un mensaje de WhatsApp?
Eso está en un mensaje de WhatsApp. Y hay otro: "¿Cómo me has hecho esto?", le dice [el exDAO a la mujer]. Ese es otro de los mensajes, sí; lo recuerdo textualmente.
También hay 'wasaps' para comprar su silencio, según la querella, ¿no?
Hay un mensaje, sí. Del comisario San Juan. [La querella menciona un supuesto mensaje enviado por San Juan a la denunciante con el objetivo, aparentemente, de tratar de que no interpusiera una querella contra el entonces DAO de la Policía. El comisario San Juan le habría ofrecido un destino de su elección].
Volvamos a la supuesta agresión sexual. ¿Cómo se produce la salida del piso, según la grabación?
Primeramente, él está intentando doblegar su voluntad. Al inicio, de una forma más sutil. Y ella le está diciendo que no, que no, que no, que no quiere.
Luego, pasa una situación más violenta y cuando ella logra zafarse es cuando se va del inmueble, lo antes que puede y como puede. Y, seguidamente, esta persona [el exDAO de la Policía] le sigue recriminando que cómo la ha dejado así, que nunca antes le había hecho esto y que es una borrica.
Luego, siguen las coacciones varios días. Y esto es una situación que se mantiene hasta que la víctima explota.
Volvamos a la grabación, que es lo inusual de este caso. ¿Su clienta sube al piso oficial con su dispositivo ya grabando, porque teme que pueda pasar algo, o empieza a grabar ya en el piso debido al rumbo que toman los acontecimientos?
Pone a grabar el móvil cuando ve que la orden que se le ha dado no corresponde con lo que le ha dicho [González].
Lo pone a grabar ya dentro de la vivienda, entonces...
Sí, ya dentro de la vivienda, viendo el cariz que toman los acontecimientos. De primeras, él le dice que tiene algo muy secreto que hablar con ella, que es algo que no se puede hablar en la calle y le ordena que suba. Y ella sube.
Ya dentro de la vivienda, viendo que no hay ningún secreto y que todo lo que tiene que hablar con ella es particular, viendo sus intenciones, pues yo creo que se activa entonces su instinto de protección y ella inicia la grabación para tener una prueba.
¿Él no descubre en ningún momento que ella está grabando?
No. De hecho, yo creo que hasta este martes, esta persona no sabía que existía esta grabación. Y creo que, como él es conocedor del contenido de esta grabación —se oye su voz diciendo cosas muy lascivas, muy comprometedoras y no precisamente bonitas—, pues por eso dimite de forma tan fulminante.
¿Hay violencia psicológica y también física?
No hay una lesión física como tal, pero en la grabación se escucha cómo ella le dice de forma constante: "Para, que no quiero, no me toques...".
Se evidencia, por tanto, un rasgado de la ropa y la penetración digital que menciona la querella, ¿no?
Sí, sí. Primero, le baja el pantalón y, pese a que ella le dice que no y le pide que pare, él, de forma salvaje, rasga hasta la ropa, le baja súbitamente el pantalón.
La grabación es un elemento de prueba que da robustez a la querella. Pero también tenemos listados de llamadas, mensajes de WhatsApp...
Ustedes eligen el camino de los tribunales, en vez de los procedimientos internos del Cuerpo Nacional de Policía, porque la denunciante no se fía del propio Cuerpo. Entiendo...
No se fía ella y no me fío yo. ¿Por qué? Porque conozco perfectamente cómo funcionan los cuerpos policiales.
Lo primero es poner a salvo a mi cliente. Y yo no me podía arriesgar a que, poniendo una denuncia en Policía Nacional o en Guardia Civil, este asunto, por las capilaridades que tienen los Cuerpos, llegase a manos de esta persona [el querellado] y que, durante su tramitación, esta persona hubiera tenido a la víctima a su merced para coaccionarla, para destruir pruebas o para, incluso, hacer algo peor.
Esta, entendemos, ha sido la forma de que la querella llegase a manos del juez lo más robusta posible, sin ninguna interferencia y las pruebas, cuando el juez diga y como él diga, serán puestas a su disposición.
De momento, lo que yo estoy notando —y no sé si él [el exDAO] está detrás de esto, pero no me extrañaría— es que desde hace sólo unas horas hay un ataque sistemático hacia mi representada.
Se ha filtrado su identidad y se ha filtrado la querella para que 70.000 policías supieran lo que había hecho y la bombardearan a mensajes.
Unos, supongo, que en el sentido de apoyarla, pero otros, en el sentido de decirle: "Pero, ¿qué es lo que estás haciendo? Ten mucho cuidado con lo que haces...".
Y esto, evidentemente, a la víctima le ha generado sufrimiento. No me extrañaría que en las próximas horas rasquen y traten de buscar cualquier trapo sucio para atacarla por tierra, mar y aire, buscando minar su credibilidad.
Pero aquí, aparte de que existe una grabación, hay una lesión que procede de una agresión.
Psicológica, se refiere, ¿no? Una lesión psicológica.
Sí. Estamos denunciando una lesión psicológica, que los profesionales de la psicología son capaces de constatar.
En las agresiones sexuales, lo que determinan los psicólogos o psiquiatras es algún tipo de trauma. Ellos saben describir perfectamente las fases que esto provoca. Y también, son conocedores de que la víctima puede tardar un tiempo en denunciar, porque necesita fuerza para hacerlo.
Y también son capaces de constatar que una sintomatología corresponde a una agresión sexual.
Esto, de por sí, ya sería prueba suficiente. Pero, sobre todo, lo que es relevante es la siguiente cuestión: si no había ocurrido ningún hecho delictivo, ¿para qué se coaccionaba a mi representada?
Si no había ocurrido ningún hecho delictivo, ¿por qué se la intenta comprar con el destino que ella quisiera?
