A Pablo Cirre se le salieron los ojos de las órbitas cuando le llegó esta semana el recibo de la luz. El facturón, para un autónomo que trabaja en casa, y vive solo, ha sido de 124 euros. "El año pasado pagué 40 euros, la tercera parte", sostiene resignado. Su cifra no llega ni de lejos a la que le ha llegado a sus vecinos, los hermanos Giovanni y Alessandro Imperiali, dos italianos propietarios de una famosa pizzería en la calle Gran Capitán de Granada. La última factura normal, teniendo en cuenta las horas del horno encendido, fue menos de 2.000 euros. ¿La última? 3.730 euros haciendo lo mismo.

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Los autónomos están viviendo un verano caliente, y no solo por la escasez de vacaciones y por el calor, que les obliga a tener encendido el aire acondicionado en caso de establecimientos comerciales, hosteleros o clínicas. La factura de la electricidad está haciendo estragos en los bolsillos de un sector que ha padecido como ninguno la crisis económica de la pandemia, y que ahora, cuando experimenta cierta recuperación, se encuentra con este mazazo.

Pablo tiene una empresa en línea, centraldecomunicaciones.es. Se dedica al Big Data y sus clientes son compañías de toda España y extranjeras. Necesita de tres ordenadores encendidos las 24 horas al día para recopilar y suministrar datos, "y si funcionando pasan de 100 grados, se apagan. Por eso tienen que tener aire acondicionado, para enfriarlos", explica a El ESPAÑOL.

Tiene la oficina en casa y esos 124 euros, el triple de lo que pagó el año pasado, le han venido independientemente del funcionamiento de la lavadora y el lavavajillas. "Porque he tenido cuidado: las programo para que se pongan de noche".

Pablo Cirre trabaja en casa y su factura se ha triplicado con respecto al año pasado. E.E.

Sostiene que, en su sector, "no quiero ni pensar lo que tiene que estar pagando el que se dedique a la minería, al bitcoin". De hecho, los que se dedican a ello están tirando de ingenio. "Conozco a uno que para refrigerar los ordenadores va a enterrarlos, es decir, ubicarlos subterráneamente para poder enfriarlos sin gastar electricidad".

Factura inasumible

Alessandro Imperiali zanja raudo que, con la factura de la electricidad de su pizzería (esos 3.730 euros) "no hay mucho más que decir. Es inasumible, como un alquiler del local añadido".

Con un acento italiano que no ha perdido en sus 17 años en España, reflexiona que, tras 19 meses de pandemia, la subida de la luz es un estacazo. "Para recuperarnos de los cierres y la crisis, los hosteleros hemos puesto sobre la mesa, como hicimos nosotros, las cuatro monedas que teníamos ahorradas para no cerrar, cuando el que no tenía ahorros, pidió préstamos". Ellos, además, se reinventaron y abrieron un canal de YouTube, 'Pizza Metro Granada', donde suben vídeos de recetas italianas, un sobreesfuerzo que se ha visto empantanado por la factura.

Pese a la pandemia, los cierres, las medidas, los aforos, y la reinvención para no sucumbir, es ahora, tras esos 3.730 euros, cuando se están planteando el cierre de Pizza Metro. Al recibir la carta de Endesa, su hermano Giovanni se indignó tanto que se grabó en un vídeo demoledor que colgó en las redes sociales del establecimiento y corrió como la pólvora.

También convocaron un apagón de luz como medida de protesta en pleno servicio de cenas. No ven solución, porque su negocio requiere que los hornos estén encendidos todo el día. No hay manera posible de reducir el consumo. Los hermanos han puesto el recibo de la luz en manos de una gestoría que está mirando si hubiera alguna irregularidad, "y Endesa se ha puesto en contacto con nosotros para estudiarlo", sin que de momento haya habido respuesta.

En Villa de Vallecas (Madrid), Mamen Nombela es propietaria de un establecimiento, 'Estética Pinzas'. En casa, "que es grande, y con el aire acondicionado", pagó en julio 152 euros y 302 euros en agosto: "Vamos, el doble, haciendo lo mismo". En el local, pagó "200 y pico euros en abril, y en julio, 97. De momento no me ha llegado factura de agosto, que es la gorda y la estoy temiendo".

Andrea Alberto tiene una clínica de Fisioterapia, 'Nexus', en Málaga capital. Como a Mamen, aún no le ha llegado la factura de luz correspondiente al mes de agosto, pero tiene controlado que, sin la subida de tarifa, abona una media de "200 euros y algo al mes". Por sus horarios, sus consumos se concentran en horas punta, "y tengo puesto el aire acondicionado, aparatajes para hacer ejercicios de rehabilitación, las luminarias, un ecógrafo…". Antes de la pandemia, instaló un sistema de renovación de aire "que luego nos ha venido muy bien, pero que consume bastante".

También teme la llegada de la factura de agosto, que se añade a la crisis económica y al problema añadido que tiene su sector por los bajos precios que abonan las aseguradoras para accidentados de tráfico. "En mi caso, son poco más de tres euros por sesión, la media no llega a siete euros: son los mismos precios desde 1980. Si le añadimos los aforos reducidos, las medidas de seguridad, la inversión en EPIS, y ahora la subida de la luz… las cuentas no salen".

Un despacho de abogados, como el que tiene Miguel Pérez de Yrigoyen en El Puerto de Santa María (Cádiz) ya tiene hechas las cuentas. "Con la misma potencia y el mismo consumo, en junio y julio de 2020, 71,14 euros y 74,99 euros; julio y julio de 2021, tarifazos de 83,74 y 103,60 euros, respectivamente. Y ojo, que la de junio está partida en dos facturas por la bajada de IVA, y la de julio es una única factura con IVA", apuntala.

A Paloma Jáudenes, propietaria de 'Pequeña Moma', una cadena de ocho tiendas físicas en la región de Murcia, le han llegado esta semana las dos primeras facturas de agosto: una de 800 y pico euros y otra de más de 700. Más de 1.500 euros. "Y son las dos primeras. Me quedan otras seis facturas de los otros locales. Solo con éstas casi supero la suma de lo que pagaba de luz por todas ellas, en torno a los 2.000 euros", cuenta indignada a EL ESPAÑOL. Ya tiene cuantificado que, en julio, y con respecto al año anterior, "con el mismo horario, el mismo consumo, la diferencia es de 1.301,81 euros". Y queda agosto.

La letra pequeña

"Hicimos un esfuerzo sobrehumano en la pandemia", continúa. "Nosotros nos volcamos en la tienda online, y tan pronto pudimos, sacamos del ERTE a nuestros trabajadores. No es de recibo ahora esta subida de la electricidad, y tampoco que la rebaja del 21% al 10% del IVA de la factura que ha hecho el Gobierno tenga una letra pequeña por la que solo pueden acogerse a ese IVA reducido los que tengan contratada una potencia de 10 kW". Esa letra pequeña "deja fuera al 90% de la gente. Y a un negocio, más. Porque con un grifo de cerveza, una nevera, y poco más, un hostelero supera ese tope de largo".

Lorenzo Amor, presidente de ATA, ilustra con ejemplos cómo está afectando a los negocios la subida del precio de la luz: "Hoy, encender el aire acondicionado, cuesta el doble que el año pasado; freír unas croquetas o un pescaíto en un bar, cuestan el doble". Para un autónomo, la factura de la luz "le va a suponer pagar dos cuotas de autónomos más al año, unos 250 euros más por dos meses". Matiza que este verano, por el calor, "quizá se esté consumiendo más luz, pero aun así el precio es insostenible".

El precio de la electricidad "es un verdadero problema frente al rebrote de la actividad interna que estamos teniendo. Pero no solo el de la electricidad. La subida de los carburantes también está haciendo estragos en el sector transportes, que está igualmente indignado".

Amor asevera que el único que está ganando con el incremento del precio de la luz "es el Estado, que es verdad que somos todos, pero la subida es inasumible". Y además, zanja que es "incompatible con la subida del Salario Mínimo Interprofesional que propone ahora el Gobierno... que estamos de acuerdo en que debe subir, pero ¿con estos gastos? Los incrementos de los costes de la luz no son compatibles con poder asumir subidas salariales".

Por ello, el presidente nacional de la Asociación de Autónomos y vicepresidente de la CEOE incide en que "pedimos que solo se nos cobre la energía consumida y que se paralice todo lo demás". Con contundencia, subraya que el Gobierno "está superado por la situación. Y está buscando culpables en lugar de buscar soluciones".