Tras un mes de investigaciones, de interrogatorios a testigos, de análisis de vídeos y de cámaras de seguridad, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han logrado detener a otras 9 personas implicadas en los disturbios que se produjeron en ciudades como Madrid o Barcelona a mediados del pasado mes de febrero, en las jornadas posteriores a la detención y encarcelamiento del rapero Pablo Hasél. 

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Según relatan a EL ESPAÑOL distintas fuentes policiales, tres de los alborotadores han sido arrestados en las últimas horas en Madrid. Dos tenían 21 años y el tercero 18. Uno de ellos está acusado de arrojar adoquines a los agentes del operativo desplegado la noche del 17 de febrero en la capital.

Uno de sus proyectiles le alcanzó en la cabeza a uno de los agentes de las Unidades de Prevención y Reacción (UPR) que aquel día salieron a la calle a disuadir y contener los altercados y los actos vandálicos perpetrados por los manifestantes. El policía sufrió una lesión cervical a causa del impacto.

Otro de los detenidos es el presunto responsable de la agresión a un agente antidisturbios de la Unidad de Intervención Policial (UIP). Como consecuencia de ese ataque, el efectivo sufrió la rotura del tendón de Aquiles.

A los agresores se les imputan los delitos de desorden público, lesiones y atentados contra agente de la autoridad. Ninguno de ellos pertenece a los colectivos antisistema y de extrema izquierda que hace semanas orquestaron las múltiples concentraciones que se sucedieron tras el encarcelamiento del rapero catalán. 

A su vez, los Mossos d'Esquadra han continuado trabajando también para localizar a los alborotadores que incendiaron aquellos días las calles de distintas ciudades de Cataluña. Esas investigaciones han dado su fruto con la detención de otros seis sospechosos por su participación en los disturbios.

De ellos, tres habrían participado en el asalto a la comisaría de Vic, donde doce agentes resultaron heridos por "ataques directos de los alborotadores", según la policía.

20-M

El suceso se produjo el pasado 16 de febrero, cuando un grupo de violentos se trasladó hasta dependencias policiales tras acabar una marcha pacífica para reclamar la puesta en libertad del cantante. Varios encapuchados lanzaron piedras contra la entrada, y cuando consiguieron acceder al edificio destrozaron cámaras de seguridad y cortaron las líneas de teléfono.

Una semana después, la Policía Nacional consumó la detención de otras dos personas por arrojar un patinete y golpear con un palo a una agente aquella misma noche. Los detenidos, integrados en la turba, le lanzaron un patinete eléctrico, con el cual la agente se tropezó. Tras perder el equilibrio y precipitarse al suelo varios de los atacantes se abalanzaron sobre ella y comenzaron a golpearla de forma repetida y violenta con un palo de madera. 

El saldo de lo ocurrido aquella noche del 17 de febrero fue la detención de 19 personas, a las que ahora se suman estas. Seis de ellas eran menores. Tras los enfrentamientos en las calles, 55 personas resultaron heridas, 35 de ellas agentes de la Policía Nacional.

En aquellos enfrentamientos, la violencia llenó durante horas las calles de la capital. Los días posteriores a lo ocurrido han sido tan solo una aparente calma ante una nueva tempestad que, según fuentes policiales, volverá a producirse este sábado en Madrid y en otras ciudades de la geografía nacional. 

1.000 antidisturbios

El 20-M es la jornada escogida para una nueva gran protesta orquestada por los grupos principales representantes de la extrema izquierda en España. Será la segunda oleada de disturbios tras el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél. Se prevé la salida a la calle de miles de personas y por ello está previsto un gran dispositivo policial en todo el país.

Por eso, el Ministerio del Interior tiene ya ultimados los detalles del plan con el que se hará frente a la gran manifestación de este sábado. Según fuentes del operativo, la Policía Nacional tiene previsto desplegar una cifra aproximada a 1.000 agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) para sofocar los posibles disturbios que se esperan en la ciudad. 

La planificación establece la utilización de hasta 18 grupos de la UIP: por un lado, los 12 al completo (compuestos cada uno de ellos por 50 agentes) asentados en la Comunidad de Madrid; además de esas unidades, llegarán de otras regiones del territorio 6 contingentes más de las mismas características. Supondrá un despliegue el doble de grande que el que se orquestó hace apenas un mes.