Esta semana se cumple un año de la investidura de Pedro Sánchez, que dio paso a la constitución del primer gobierno de coalición de la reciente historia democrática de España. En este primer aniversario, muchas de sus discrepancias han quedado ya claramente de manifiesto.

Entre ellas todo lo relativo a la Monarquía, un debate avivado por las presuntas irregularidades del rey Emérito y su salida de España el pasado verano, que Podemos sigue considerando una "fuga". También por determinados aspectos del llamado "escudo social", como la cuestión de los desahucios, que provocó gran tensión antes de alcanzar un acuerdo para el decreto que los prohibe en determinadas circunstancias.

Pero todo eso podría resultar, a la postre, peccata minuta, al lado de un asunto de calado en el que empiezan a asomar las primeras e importantes discrepancias: nada menos que el sistema público de pensiones. Iglesias va a utilizar toda su artillería en esa batalla, incluido, marca de la casa, el activismo o troleo en las redes sociales.

Intervención de Pedro Sánchez en un mitin.

Y para ello no dudará en rescatar de la videoteca jugosas perlas como la de una intervención de Sánchez, entonces líder de la oposición, en un mitin del PSOE en Castilla y León. En aquella ocasión, el hoy jefe del Ejecutivo arremetía contra la entonces ministra de Trabajo, la popular Fátima Báñez, quien había planteado algo similar a lo que ahora plantea el titular de Seguridad Social, José Luis Escrivá, para garantizar la sostenibilidad del sistema. Un aumento del periodo de cálculo, que Escrivá fija en 35 años (frente a los 25 actuales) y al que Podemos se opone tajantemente. 

"Hemos escuchado a la ministra de Trabajo decir que hay que aumentar los años de cotización. No, lo que hay que hacer es aumentar los salarios para sostener el sistema público de pensiones, a ver si se enteran" afirmaba Sánchez, entre vítores de los simpatizantes socialistas.

Un "a ver si se enteran" que bien podría ser usado ahora por Podemos como reclamo de su campaña. Naturalmente, Iglesias no tiene por qué implicarse personalmente, pero los tentaculos podemitas en las distintas redes sociales son lo suficientemente efectivos como para hacer que el mensaje cale y presionar así al presidente del Gobierno.

Una "línea roja" 

Iglesias ya dio la voz de alarma en los últimos días del año. En una entrevista en Televisión Española dejó claro que había una "línea roja" en el acuerdo de coalición firmado hace doce meses: "Estamos obligados a mantener y a mejorar la capacidad adquisitiva de las pensiones y eso es incompatible con cualquier recorte. Me acusarán de ser muy cabezón, pues para que se cumplan los acuerdos firmados soy muy cabezón".

Una referencia velada al tenso encontronazo que protagonizó en los pasillos del Congreso, durante uno de los últimos plenos de 2020, con la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero. Como adelantó EL ESPAÑOL, Iglesias dará por rota la coalición si Sánchez decide reformar las pensiones con el apoyo de Pablo Casado.  

En su balance de 2020 tras el último Consejo de Ministros del año, Sánchez rebajó la tensión abogando por un "gran acuerdo" dijo, del que nadie "se descuelgue". Y puso como referencia las recomendaciones aprobadas en noviembre en el seno del Pacto de Toledo, que incluyen el aumento efectivo de la edad de jubilación a los 67 años y elevar las pensiones de acuerdo con el IPC.

La batalla está servida, y en uno de los terrenos más sensibles política, social y electoralmente. 

 

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