En cuanto lograba ahorrar para el vuelo, el hombre cogía el avión y se marchaba a Bolivia. Allí viajaba siempre que quería ver a su hijastra. Al menos desde 2013, cada vez que regresaba a su país natal, abusaba de la niña, menor de 16 años, le realizaba fotografías desnuda y luego las utilizaba para la producción de pornografía infantil. Los investigadores comprobaron que las imágenes coincidían con las fechas en las que realizaba los viajes. Luego las utilizaba, mayormente, para consumo propio. 

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Ahora ha sido detenido en el marco de la operación Kiru. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil inició la investigación a raíz de una información del Centro Nacional para niños desaparecidos y explotados de EE.UU (CNMEC), sobre el hallazgo de varias fotografías y vídeos de contenido pedófilo en las que un varón adulto fotografiaba a una menor desnuda y abusaba de ella. Fueron ellos los que hallaron el contenido pedófilo de este sospechoso. 

Al analizar las imágenes, pudieron comprobar cómo el detenido había realizado varias sesiones fotográficas a la menor mientras abusaba de ella. Es solo un ejemplo de las distintas operaciones que han llegado a buen puerto en las últimas horas en el seno de la Benemérita contra la pedofilia y la pornografía infantil. Este y otros casos han sido finiquitados durante estos meses de pandemia.

La actividad delictiva en este tipo de casos ha aumentado considerablemente a lo largo de las largas semanas del confinamiento de la población. En concreto, el teniente José Luis Caramé, del Departamento de Delitos Telemáticos de la UCO, revela que han tenido hasta 600 casos diarios con respecto a los 100 al día que tenían antes de que se decretara el estado de alarma y se impusieran las medidas de distanciamiento social. 

Los servicios y las herramientas empleadas por esta unidad de élite del Instituto Armado vienen advirtiendo esa tendencia desde hace semanas. "Estamos detectando 3 grupos principales de avisos: distribución o tenencia de material pedófilo, adultos interaccionando con menores con fines sexuales y menores mostrándose desnudos o en actitudes sexuales. Al final, los pedófilos y los menores han pasado más tiempo en sus domicilios. Entonces el aumento se ha disparado".

Aumento delitos telemáticos

En la dark web, el incremento es donde ha aumentado de manera desproporcionada. Se trata de uno de esos oscuros espacios en Internet intencionalmente oculto a los motores de búsqueda. Esta se ha convertido en una de las principales vías de búsqueda de los materiales empleados por los pedófilos. A través de la red TOR (The Onion Router, una especie de Google sórdido con el que navegar por esos espacios virtuales oscuros) se han detectado 30.060 conexiones desde España cada día, un 40 % más que lo que se advertía a finales del mes de enero.

Esa tendencia en la turbia esfera de la pedofilia tiene su reflejo en el resto de delitos de carácter telemático. En los últimos meses, 13.000 avisos de estafas virtuales han llegado al Grupo de Delitos Telemáticos (GDT) de la Guardia Civil. Un incremento también de enormes proporciones durante este período en el que se ha prolongado el estado de alarma ante la crisis sanitaria del coronavirus. 

Entre las operaciones que se han realizado o iniciado durante estos meses destacan las que tienen que ver con páginas web que ofertaban productos relacionados con el Covid-19 de los que no disponían; falsas web creadas supuestamente para recibir donaciones para comprar material sanitario; otras páginas que han suplantado a organismos como Cáritas o marcas de alimentación donde se ofrecían bonos de descuentos. 

En directo

La operación Kiru no ha sido la única que la UCO ha llevado a cabo en las últimas horas. En la operación Kugantxu, iniciada también a raíz de una información de NCMEC estadounidense, se ha detenido a una persona en Bilbao (Bizkaia) por comprar pornografía infantil.

El detenido accedía previo pago a emisiones de abusos sexuales a menores emitidos en tiempo real. Para entrar a ver los contenidos, realizaba pagos de pequeñas cantidades, normalmente a través de plataformas que dificultan la trazabilidad de los mismos (criptomonedas, tokens o servicios de envío de dinero anónimo) a cambio de poder visualizar como se abusa de menores en tiempo real e incluso a la carta.

El análisis de las conversaciones del detenido, mediante diferentes aplicaciones de mensajería y de los pagos realizados a través de una plataforma, permitió averiguar los destinatarios de estos pagos, ubicados principalmente en Filipinas. Esta modalidad de explotación sexual infantil se trata de una tendencia cada vez más observada por los investigadores de este tipo de delitos. Los abusos se producen normalmente en países del sudeste asiático, aunque también se han encontrado otros ubicados en África.