El Ministerio del Interior ha tomado la decisión de aislar las prisiones de toda España ante el avance del coronavirus. La proliferación de casos de COVID-19 en innumerables puntos de la geografía española ha inclinado la balanza por esta medida de seguridad para proteger al colectivo de reclusos que cumplen su condena en los 69 centros penitenciarios diseminados por todo el país. 

Noticias relacionadas

La medida se ha tomado tras una reunión celebrada este jueves entre la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (IIPP), en coordinación con el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad.

Interior ha decidido suprimir hasta nuevo aviso todos los vis a vis de los reclusos en todas las cárceles de España. Esta iniciativa implica un aumento de la prevención y la seguridad en el sistema penitenciario que complementa lo que ya se anticipó el pasado martes, cuando se decidió restringir las comunicaciones a los reclusos de las prisiones de Madrid, Vitoria, La Rioja, Ocaña, Burgos y Dueñas. 

Según ha avanzado El País y ha podido confirmar EL ESPAÑOL a través de fuentes penitenciarias, los reclusos quedan totalmente aislados tras el avance del virus originado hace unos meses en la región china de Wuhan. Esta medida la impone el Ministerio del Interior para proteger a una población especialmente vulnerable. 

Mamparas de cristal

El único contacto que tendrán con el exterior, tanto con sus familiares, como con sus amigos y con sus abogados se realizará únicamente a través de los locutorios. La decisión se extiende ahora al resto de centros penitenciarios del país. Quedan, por tanto, suspendidas, todas las comunicaciones familiares, de convivencia e íntimas. Solo se permitirá ese contacto visual. Los parientes de los presos solo podrán acudir a visitarles para comunicarse con ellos separados por una mampara de cristal. 

En las cárceles españolas trabajan cerca de 23.000 funcionarios. Casi 50.800 presos se verán afectados por esta medida ante el avance imparable de la enfermedad. Lo que se pretende evitar, aseguran fuentes penitenciarias, es que se expanda la pandemia entre una población tan vulnerable.

Máxime, la decisión cobra mayor trascendencia al ya existir dos casos de la enfermedad dentro del sistema penitenciario español: el primer positivo lo dio una trabajadora del jardín de infancia de la cárcel de Aranjuez (Madrid). La mujer estaba encargada de cuidar y hacer trabajo de campo con los niños de menos de tres años que conviven en prisión con sus madres, que cumplen condena.

El segundo de los casos de coronavirus es el de un interno de la prisión alavesa de Zaballa. Además, varios funcionarios de la cárcel de Picassent (Valencia) y de otros centros penitenciarios españoles permanecen ya en cuarentena.

Llamadas telefónicas

Otra de las medidas que se han tomado es la de suspender los traslados intercentros, salvo aquellos que obedezcan a razones excepcionales, sanitarias o judiciales. Se cancelan también las salidas programadas.

Para paliar este aislamiento, Instituciones Penitenciarias decidió el pasado miércoles ampliar en diversas prisiones el número de comunicaciones telefónicas de las que disponen los presos cada semana. De las diez a las que suelen tener derecho, se aumenta a un total de 15. Si al recluso se le intervienen las comunicaciones se le reduce el número de llamadas semanales a ocho. Ahora podrá realizar hasta un total de 12. 

Esta última medida, implementada en distintos centros penitenciarios, se extenderá presumiblemente al resto de cárceles de España. Entretanto, sindicatos penitenciarios como Acaip o CSIF siguen reclamando elementos higiénicos y sanitarios para garantizar que no se produzcan más contagios.