El PSOE y el Gobierno lo repiten desde hace días, pese a que algunos lo dudan. "Quim Torra es el president de la Generalitat". Se basan en la ausencia de referencia alguna en las resoluciones de la Junta Electoral o el Tribunal Supremo a una inhabilitación como presidente del Ejecutivo catalán, a pesar de que ambos hayan certificado, como el Parlament de Cataluña, que ya no es diputado. 

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La firme convicción de los socialistas contrasta con la posición del PP y Ciudadanos, que argumentan, basándose en otros casos, que al no ser diputado tampoco puede ser president, ya que se elige entre los parlamentarios. También contrasta con la desconfianza total que muestra en el jefe del Ejecutivo catalán su socio clave en el Govern, ERC, a la que se suma el PSC y Catalunya en Comú Podem. Por si fuera poco, el propio Torra, que ahora reivindica para sí la presidencia, aseguró aceptar el cargo proclamando que el president de verdad, el "legítimo", se llama Carles Puigdemont y está en "el exilio".

Sólo dos personas reclaman con gran insistencia el cargo de president de la Generalitat para Torra: el propio Torra y Pedro Sánchez, que este martes, en plena resaca por su suspensión como diputado de Junts per Catalunya, accedió a fijar la entrevista pendiente. Será el próximo jueves 6 y en Barcelona.

La convocatoria de elecciones en Cataluña es cuestión de tiempo. El propio Torra lo reconoció este miércoles en una declaración solemne en la que declaró "agotada" una legislatura que "ya no tiene más recorrido". Y, mientras esto sea así, Sánchez no podrá cumplir más que de cara a la galería el acuerdo que lo invistió presidente a través de la abstención de ERC. Se trata de la "mesa de diálogo, negociación y acuerdo entre Gobiernos, que partirá del reconocimiento y legitimidad de todas las partes y propuestas" y para un "diálogo abierto sobre todas las propuestas presentadas", con el compromiso de un calendario de trabajos y la consulta del acuerdo a los ciudadanos de Cataluña.

Sin mimbres

Pero, ¿qué gran diálogo puede fraguarse cuando la legislatura está "agotada" y vive el tiempo de descuento que se tarde en tramitar y aprobar los Presupuestos de la Generalitat? ¿Qué postura cohesionada podrá mantener el Govern cuando sus socios se acusan mutuamente de hacer que el Ejecutivo que comparten salte por los aires? ¿Qué negociación exitosa puede llevarse a cabo en plena dialéctica preelectoral de JxCat y ERC en su pugna por liderar el independentismo?

Del nuevo clima vienen dando cuenta también los dirigentes de ERC, que desde que sellaron la investidura de Sánchez han alzado aún más su tono contra el Estado. Mientras por una parte ERC defendió en un comunicado la mesa de diálogo con el Gobierno, con la otra dejó claro que mucha confianza en su interlocutor no tiene. "Nuestro adversario no es otro que el Estado y la represión con la que castiga al conjunto del movimiento independentista", según el comunicado. "Nuestro enemigo es el Estado" cuyo máximo representante es el Gobierno de Sánchez.

Pedro Sánchez no tiene ninguna prisa. El plazo para la primera reunión de la mesa entre Gobiernos venció este lunes, cuando venció "el plazo de quince días desde la formación del Gobierno de España" que se especificaba en su acuerdo con ERC. La pretensión de Torra de reunirse antes a solas con Sánchez fue objeto de semanas de supuestos esfuerzos por cuadrar ambas agendas y, en la práctica, dilató la primera reunión de la mesa. Justo tras la suspensión de Torra como diputado, Sánchez encontró el día y la hora para que se celebrase ese acuerdo. Y después, ya se verá.

Cuanto más se dilaten los plazos, menos posibilidad habrá de que la mesa de Gobiernos se reúna o logre resultado alguno, porque sencillamente la Generalitat avanzará en su descomposición. Y los que pensaban que ese foro y su éxito era un requisito imprescindible para la aprobación de los Presupuestos conocieron la semana pasada, por boca del propio Sánchez, que se da de plazo hasta el final del verano (21 de septiembre como máximo) para que haya nuevas cuentas públicas.

Cuando llegue el otoño, en realidad, podría haber otro Ejecutivo en Cataluña, sobre todo si Torra cumple los plazos y convoca tras la aprobación de los Presupuestos de la Generalitat, permitiendo que los comicios autonómicos se celebrasen en primavera. La primera fecha disponible en este escenario, en teoría, es el domingo 17 de mayo.

En este momento, ni ERC, ni PSC ni Catalunya en Comú Podem descartan un Ejecutivo tripartito que saque de la foto a Junts per Catalunya (y, como consecuencia, a Torra y Puigdemont), para sintonizar los relojes en Madrid y Barcelona con la hora de la izquierda. Mientras todo eso llega (o no), cada martes seguirá habiendo Consejo de Ministros de un Gobierno sin Presupuestos, pero con plenas funciones.