África se mueve. Y España tiembla. O debería.

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Lo que ocurre en nuestra frontera sur afecta directamente a nuestra Seguridad Nacional. Por proximidad geográfica, por los intereses comerciales y por la protección de los miembros de las Fuerzas Armadas desplegados en zonas calientes. Los servicios de Inteligencia redactan informes sobre el polvorín en el que se ha convertido el Sahel desde la irrupción del yihadismo. Las organizaciones terroristas sostienen una cruel competición por ser la que más muertos sume a su contador: 43.000 víctimas entre 2009 y 2017. Y saben que si suman fuerzas de diferentes tribus serán más fuertes.

7 de octubre de 2018. Jama'at Nusrat Al Islam Wal Muslimin, coalición de diferentes organizaciones yihadistas que operan en el Sahel y fiel a Al Qaeda, emite un vídeo en el que llama a la etnia peul (también llamados fulani) a sumarse a su causa. Kouffa, uno de los líderes de la coalición yihadista, forma parte de ese pueblo, extendido por todo el Sahel. 

Los peul están compuestos por unos 40 millones de personas y su actividad es mayoritariamente pastoril y nómada. ¿Supone el mensaje de Kouffa que, de la noche a la mañana, 40 millones de pastores puedan integrarse en organizaciones yihadistas? No. Pero fuentes de seguridad consultadas por EL ESPAÑOL destacan el riesgo de este llamamiento. Podrían alcanzarse acuerdos puntuales que permitan a los terroristas alcanzar sus intereses.

Amadou Kouffa.

"Cuando Kouffa (JNIM) lanza este llamamiento es porque pronostica su expansión hacia el sur y sabe que entre los peul podrían decantarse por su grupo Al Qaeda o Daesh con ISGS [Islamic State in the Greater Sahara] en Burkina Faso y Níger o Boko Haram e ISWA [Islamic State in the Western Africa] en Nigeria", sostiene el autor José Luis Mansilla en este artículo.

El párrafo recoge una retahíla de nombres de organizaciones yihadistas que actúan en África bajo diferentes banderas. Es un reflejo del polvorín en el que se ha convertido el Sahel, en una espiral de violencia que se traduce en continuos derramamientos de sangre.

"Uniones puntuales"

Pero Kouffa, el principal valedor de esa alianza, ha muerto. Fue abatido en noviembre en Mali en una operación militar conjunta con el Ejército francés. 

Hay que entender ciertas regiones del Sahel como un avispero, en el que las organizaciones yihadistas actúan bajo las órdenes de líderes personalistas. Las alianzas bailan. Quienes hoy son amigos, mañana pueden ser enemigos. Por eso, no es de extrañar que, al mismo tiempo que se lanzan mensajes seductores a los peul, los terroristas lleven a cabo matanzas entre su población.

Atentado de Boko Haram en Nigeria, en una imagen de archivo. EFE

Pilar Rangel, profesora de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad de Málaga y experta en movimientos en el Sahel, analiza para EL ESPAÑOL las implicaciones de estos acercamientos: "Muchas veces hemos comentado lo peligroso que podría ser que estos grupos se unieran o como en este caso llamaran a una de las etnias mayoritarias a hacer la Yihad. Sin embargo, creemos que estas uniones son puntuales, pero que evidentemente son una amenaza para la Seguridad Nacional y así aparece recogida en la Estrategia de Seguridad Nacional".

La experta tiene claro que "el Sahel es nuestra frontera avanzada". Y que el descontrol en la región afectaría directamente a nuestra Seguridad Nacional. A su juicio, la región "se ha convertido en el polvorín de Europa". La amenaza yihadista crece.

¿Por qué a España?

Y esa amenaza apunta directamente a España. Más aún si los yihadistas logran sumar a su causa -aunque sea por motivos puntuales- a los peul. Fuentes de seguridad consultadas por EL ESPAÑOL apuntan a varias razones preocupantes.

La primera apunta a la proximidad geográfica. España es el puente entre Europa y África; incluso tiene fronteras físicas con el continente. La colaboración bilateral con diferentes países es un elemento clave de prevención.

También por los intereses comerciales que España tiene en el Sahel. Los que ya están establecidos (se trata de una vía comercial y de transporte relevante) y los que están por establecerse, una vez se apacigüe la región.

Y, además, por la presencia de ciudadanos españoles. Cerca de 380 militares están desplegados en diferentes misiones internacionales en Mali, Senegal, República Centroafricana, Gabón y Somalia. También hay representantes diplomáticos y población civil instalada por diversos motivos.

¿Cómo frenar la espiral?

La pregunta es compleja y atiende a múltiples interpretaciones. El teniente coronel del Ejército español Jesús Díez Alcalde tiene claro un extremo. "La solución nunca será militar". Así lo sostiene en un análisis publicado recientemente en El Periódico. Según su criterio, "el esfuerzo internacional habrá resultado baldío" si los gobierno africanos no se enfrentan a "las razones profundas que subyacen bajo esta amenaza". El teniente coronel hace una advertencia: "Europa debe volcar sus esfuerzos en África".

Más aún España, cuya Seguridad Nacional tiembla por el auge irrefrenable del yihadismo en el Sahel y por sus llamamientos a las etnias locales a sumarse a su causa.